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Teletrabajo: ¿qué hemos aprendido durante la crisis del coronavirus?

Capital Humano, Sección Relaciones laborales y prevención / Tribuna, 20 de Mayo de 2020, Wolters Kluwer

Miriam Martín

Directora de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos

Si de algo se está hablando durante esta crisis del coronavirus desde un punto de vista de organización y productividad laboral es sobre teletrabajo. Esta modalidad ha pasado de ser un incentivo para la conciliación a la única opción de muchas empresas para poder seguir funcionando. Todos hemos tenido que adaptarnos a una situación compleja que ha unido como nunca hasta la fecha nuestra vida profesional y la personal a marchas forzadas… Pero debemos seguir avanzando. Después de varias semanas de teletrabajo forzoso, poco a poco está arrancando una desescalada que nos llevará a la tan ansiada “nueva normalidad” y esto está llevando a muchas empresas a analizar cómo pueden integrar durante los próximos meses el trabajo a distancia.

La realidad es que las empresas que ya estaban apostando por ello fueron las “alumnas aventajadas” de este curso acelerado de teletrabajo. Tenían los medios técnicos y los mecanismos organizativos para que sus empleados siguiesen trabajando desde casa. Sin embargo, hubo muchas otras que tuvieron que empezar casi desde cero y adaptar equipos, infraestructuras y procesos de trabajo en tiempo récord. Antes de la llegada del COVID-19 en España según datos de la EPA, en 2019 sólo un 8,3 % del total de las personas ocupadas teletrabajaba, aunque fuera ocasionalmente.

Esto ha supuesto grandes quebraderos de cabeza tanto para los empleados como para las propias empresas. Los trabajadores se enfrentaron a una situación totalmente inusual como es un estado de alarma, sin poder salir de casa y, en muchas ocasiones, añadiendo el cuidado de los niños o personas mayores o dependientes a su jornada laboral en casa.

Según una encuesta realizada por Brain & Company tras estas semanas de teletrabajo, seguimos prefiriendo el teletrabajo (51 %) en lugar de acudir a la oficina, ya que nos sentimos igual o incluso más productivos. Pese a ciertas reservas de algunas compañías, se ha demostrado que la productividad del empleado no se resiente e incluso mejora: un 68 % así lo cree.

Es una lectura muy positiva de la que debemos aprender. A nivel personal, siempre he sido una firme partidaria de esta modalidad de trabajo. Me parece que es una gran herramienta de conciliación para el empleado. Si bien no es posible aplicarla en todos los sectores y actividades, existen otros que sí. Además, ahora, es una herramienta que nos permite mantener a raya el coronavirus, algo que lamentablemente deberemos tener en cuenta durante muchos meses, aunque disminuyan las restricciones de movilidad.

Además de las ventajas mencionadas en cuanto a productividad, hay que tener en cuenta que con el trabajo en remoto se reducen los desplazamientos y por tanto el tiempo invertido en ellos. También, el 77,8 % de los trabajadores verán cómo el equilibrio entre su vida profesional y laboral mejora, ya que podrán adecuar el uso de su tiempo sin renunciar a sus obligaciones personales .

De hecho, la conciliación ha resultado clave en este periodo de teletrabajo forzoso. Y es que, durante estas jornadas, nuestro hogar se ha convertido en oficina, fusionando así la vida personal y profesional. Cada vez resulta más importante que tengamos en cuenta diferentes necesidades y en la medida que sea posible intentar facilitar el trabajo en remoto.

En este sentido, la flexibilidad está siendo un factor clave para garantizar la conciliación. Lo era antes de la COVID-19 y lo sigue siendo aún más. Muchos de los empleados que ahora tenemos a nuestros hijos en casa, algo que probablemente durará meses, tenemos más dificultades para adecuarnos al horario laboral. Para facilitar la conciliación, en estos casos se debe tener más en cuenta las necesidades de cada uno de cara a horarios, pausas, entregas, etc. De este modo, el trabajador tiene la libertad de elegir en base a cuándo se considera más productivo en qué momento del día realizará su jornada laboral, siempre informando a la compañía y compañeros, y siempre que cumpla los objetivos establecidos.

En la línea con lo anterior, considero que también debemos tener muy en cuenta estos días y de cara al futuro el hecho de respetar los horarios y la desconexión digital. De acuerdo con datos de VPN, los empleados españoles trabajan dos horas más cada día debido al teletrabajo durante esta crisis. Es decir, han aumentado su jornada laboral media en un 25 % durante el periodo de confinamiento. Al realizar nuestra vida personal y laboral en el mismo espacio puede resultar más complicado respetar los horarios, pero tanto empresas como empleados debemos hacerlo. Este aspecto me parece fundamental para considerar que esta modalidad se ha instaurado con éxito. A pesar de que durante el estado de alarma y el confinamiento no podemos salir de casa, no significa que tengamos que estar más horas de las estipuladas trabajando. Ambas partes, compañías y trabajadores, deben esforzarse en conseguirlo porque, de lo contrario, podría tener un efecto no deseable en términos de bienestar y productividad.

Otro de los retos a los que nos hemos tenido que enfrentar durante esta pandemia y del que más debemos aprender es la motivación. No es una cuestión baladí, ya que un equipo motivado rinde un 44 % más y aumenta un 27 % el compromiso de los empleados . ¿Cómo se mantiene este ímpetu teniendo menos contacto físico con los compañeros y sin pisar nunca la empresa para la que se trabaja? Durante el trabajo en remoto, los responsables de personas debemos desarrollar políticas al respecto. Esto cobra mayor importancia en una situación como la que nos encontramos por la incertidumbre que nos rodea.

Algunas de las acciones que podemos llevar a cabo para mantener este espíritu positivo y motivado son muy sencillas, pero pueden resultar altamente efectivas. Una de ellas es intentar mantener una comunicación regular, abierta y transparente con los empleados. También crear dinámicas para que hablen y colaboren entre ellos todo lo posible. Para crear buen ambiente de trabajo a distancia es fundamental fomentar una comunicación interna abierta, transversal y fluida. De este modo, los empleados se sentirán informados, escuchados e integrados en el día a día a pesar de la distancia y sobre todo se sentirán parte de un equipo.

Finalmente, toda gira en torno a eso: a las personas. Existen numerosos aspectos a tener en cuenta a la hora de instaurar o apostar por el teletrabajo, pero sin duda nos ha enseñado que podemos hacerlo siempre que pongamos al empleado primero. Que nos preocupemos porque concilien, porque tengan su espacio, porque se sientan motivados... Aunque haya sido algo forzoso, llevamos más de dos meses trabajando en remoto desde nuestros hogares, algo que tiene ciertas ventajas, a nivel individual y empresarial. Por ello, las empresas debemos tomar nota y aprovechar en la medida de lo posible todo lo que hemos aprendido de las virtudes y retos del teletrabajo y aplicarlo en la “nueva normalidad”. Después de semejante “máster”, probablemente nunca estaremos tan preparados como ahora para hacerlo.

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