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España ante el reto del talento digital

  • 19-3-2019 | Wolters Kluwer
  • Un ‘gap’ superior al 40% separa las competencias que aportan los recién graduados en Informática de las requeridas por las empresas. Conscientes del reto, compañías y universidades buscan cada vez más puentes de conexión.

De izquierda a derecha: Máximo Juan Pérez, delegado del rector para Empleabilidad y Relaciones Externas de la UAM; Paula Rodrigo, directora de People&Talent de VASS; Ramón Tamames, catedrático Jean Monnet de la UE y miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas; Antonio Rueda, director de VASS Research y profesor de estructura económica de la UAM; Juan José Méndez, director de proyectos de CEPREDE, y Fidel Rodriguez, director general de la Fundación UAM.

La demanda de perfiles TIC crece exponencialmente. Sólo en la última década el número de empresas que se dedican a la programación, consultoría y otros servicios relacionados con las TIC en España ha crecido un 57%, pero si abrimos el objetivo incluyendo también al resto de compañías de todos los sectores que necesitan actualmente perfiles informáticos, el universo de posibles empleadores se sitúa en unas 28.500. Con estas cifras lo lógico sería pensar que cada vez son más los estudiantes que buscan una titulación en informática y, sin embargo, el número de egresados de Informática de las distintas universidades se ha reducido un 44%.

Este severo déficit cuatitativo de talento digital pone es serio riesgo el papel de nuestro país en un escenario mundial que se está construyendo alrededor de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y así se recoge en el estudio ‘Empleabilidad y Talento Digital 2018’ presentado por la consultora especialista en soluciones digitales VASS y la Universidad Autónoma de Madrid.

Pero el problema no es sólo de falta de personas. Este Índice también pone de manifiesto la existencia de una significativa brecha de competencias, tanto técnicas (responsables del “talento” que el mercado busca en un 60,1%, según los expertos) como conductuales y motivacionales (el talento dependería de ellas en un significativo 39,9%).

Así, si el nivel de talento que buscan las empresas para estos perfiles de jóvenes informáticos fuese de 100 puntos, existe actualmente un ‘gap’ equivalente a 40,3 puntos. Esto indica, por un lado, que en la universidad se están cultivando competencias a las que las empresas no consiguen extraerle toda su utilidad y, por otra, que las compañías se ven abocadas a costosos procesos de recualificación para los recién contratados, que pueden no estar aprovechando habilidades y conocimientos que ya poseen.

En concreto, en el ámbito de las hard skills, las empresas sólo perciben un nivel suficiente en 7 de las 19 categorías de conocimientos técnicos que este estudio ha establecido como constitutivos del talento y garantes de la empleabilidad, con una nota media de 5,7 sobre 10. En este punto, donde las empresas encuentran un mejor nivel de preparación de sus trabajadores más jóvenes es en la administración de sistemas LAN-WAN, seguido de la maquetación y diseño de páginas web, la programación en entornos web (tipos JAVA, Javascript, HTML, PHP) y el diseño e implementación de Bases de Datos (My SQL, ORACLE o SQL Server). Por contra, las carencias más significativas desde el punto de vista de la empresa son los conocimientos de programación avalados con una certificación, la gestión de la seguridad o el cada vez más relevante ámbito del Big Data.

Respecto a las soft skills o las competencias conductuales, el resultado es más positivo, ya que los recién egresados reciben una puntuación media de 6,33 sobre 10. La capacidad para trabajar en equipo, la flexibilidad para adaptarse a cambios y nuevas situaciones y el expediente académico (con una media de 7,2 sobre 10) son los aspectos más valorados por las empresas. Por el contrario, la flexibilidad salarial y geográfica son las pautas motivacionales que las empresas echan principalmente de menos en los jóvenes.

La asimetría profesional y el difícil aterrizaje en el mundo de la empresa

El estudio también ha querido hacer un análisis sobre cómo se enfrentan los jóvenes a ese necesario proceso de reciclaje antes mencionado, así como conocer la dificultad a la que se puedan enfrentar en ese camino en función de lo distantes que sean sus perspectivas de arranque.

Si el nivel “cero” equivaliese a una sintonía total de pareceres entre empresa y jóvenes informáticos y 100 a la asimetría máxima en la percepción de la realidad entre ambos actores, el índice promedio del ‘gap’ de asimetría profesional en España es de 31,2 puntos.

En este apartado, cabe destacar las diferencias de percepción que tienen los jóvenes sobre su nivel competencial y la valoración que del mismo hacen las empresas. En el ámbito de las hard skills, por ejemplo, llama la atención que los jóvenes informáticos se autoevalúan de forma más severa a como lo hacen las compañías, mientras que se otorgan un mayor grado de talento en habilidades conductuales de lo que las empresas perciben.

¿Cómo afrontar este déficit de talento?

Frente a estos datos, toca plantearse cómo corregir esta situación. Sobre todo, como explica Antonio Rueda, director de VASS Research, responsable del barómetro mensual TIC Monitor de VASS y profesor de Estructura Económica de la UAM, “porque este peligroso déficit compromete el futuro de la economía española, que puede perder una verdadera oportunidad de país”.

“Nuestras carreras universitarias son exigentes y nuestras empresas muy audaces. Se trata de lubricar unos puntos de fricción muy localizados. Pero este reto no debería sólo implicar a universidades y empresas, sino también al conjunto de las Administraciones Públicas, porque si no se toman las medidas adecuadas, el tren puede perderse, y, la economía digital, que premia colosalmente a los líderes, es despiadada e impertinente con los rezagados”, alerta Rueda.

En su opinión, se hace necesario “intensificar la colaboración entre universidades y empresas porque, aunque los jóvenes informáticos encuentren fácilmente trabajo, se puede optimizar su trayectoria y potencialidad profesional y, con ello, ayudar también al tejido productivo”. Y todo ello, añade el director de VASS Research, “sin perjuicio de que haya que facilitar la llegada a nuestro país de jóvenes extranjeros para convertir a España en el hub de talento tecnológico de Europa, tal y como ambiciona Canadá, en su ámbito geográfico, con su Global Skills Strategy”. “Pero, para ello, resulta indispensable ordenar las capacidades internas. Si perdemos ese tren, España puede quedar irreversiblemente rezagada”, sentencia Rueda.

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