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¿Escaleras o ascensor?

Graciani García, María

Capital Humano, Nº 343, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Junio 2019, Wolters Kluwer España

María Graciani

Escritora, conferenciante y periodista

https://mariagraciani.wordpress.com/

La respuesta a esta pregunta esconde toda una filosofía de vida. Cuando entro a un edificio, enseguida localizo a dos tipos de personas: los que van por la escalera y los que toman el ascensor. Observo... Está claro, la mayoría de la gente se decanta por el ascensor: es más rápido, te hace ahorrar tiempo, es automático, trabaja por ti... Sí que parece práctico el ascensor, ¿lo es en realidad?

A mí me gusta más coger las escaleras (aunque haya que subir a un 5º piso) porque para cogerlas tienes que desconectar del «modo robot», espabilarte y hacer un esfuerzo consciente para subirlas. En cierta forma, son como una metáfora de la vida: cada escalón requiere un esfuerzo y mientras más arriba pretendas llegar, más te tendrás que esforzar pero ese esfuerzo no cae en saco roto: mientras recorres el camino a tu meta te estás ejercitando, tus músculos se tonifican, ganas en capacidad pulmonar e incluso en agilidad mental. Las notas características de las «personas escalera» son el esfuerzo, la conciencia, el ejercitarse, el ingenio, el mejorarse...

¿AUTOMÁTICO O ARTESANO?

Las «personas ascensor» se distinguen, fundamentalmente, por la etiqueta de «automático»: encienden el piloto automático mental, le dan al botón y no importan si van al primer piso o al 21, pues su esfuerzo será ninguno (y, por tanto, su satisfacción por alcanzar la meta también es nula). Entiéndeme, si alguna vez has cogido al ascensor, no pasa nada; el problema llega cuando te acostumbras a funcionar en modo robot y te habitúas a creer que, dándole a un botón, podrás alcanzar tu destino (como sucede con el ascensor).

Las «personas escalera» son más artesanas, ponen la conciencia «a full» porque saben que, para llegar al destino, hay que ponerle ganas. Las «personas escalera» saben que las metas no se regalan, que son la consecuencia de una conciencia, de una dedicación sana, y con cada nuevo paso que dan en la escalera, están un poco más en forma (y cuando se cuida la forma, se mejora el fondo; igual que el cuidado del entorno redunda en la mejora del clima) de modo que van más allá de las normas establecidas.

El factor que normalmente determina que una persona se decida por las escaleras o bien por el ascensor suele ser el tiempo, «¡no quiero perder el tiempo!» —solemos pensar al tiempo que apretamos el botón del ascensor— y os puedo asegurar que no hay tiempo más perdido que aquél que no fue invertido en el propio crecimiento (y ahí tienen mucho que ver las escaleras). Además, ya me ha pasado en más de una ocasión, ser testigo de cómo una persona le da reiteradamente al botón, mientras tanto me decido a subir por las escaleras y cuando ya he llegado al piso en cuestión, escucho detrás de mí un timbre que llama mi atención: las puertas del ascensor se abren anunciando la llegada de la persona que ví en el vestíbulo (firme discípulo del «modo automático» que, ironías de la vida, finalmente tardó más en llegar que cogiendo las escaleras).

Ahora es tu turno, llega la cuestión ¿escaleras o ascensor? respuesta: todo depende del valor que quieras alimentar, pero por normal general y aunque suponga un poco de trabajo, optar por subir escalones será una buena opción para nutrir tu cuerpo y tus decisiones.

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