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Calidad universitaria, capital humano e innovación educativa

Santos, David J.

Capital Humano, Nº 344, Sección Administración / Tribuna, , Wolters Kluwer España

Portada

David J. Santos

Director de la Escuela Superior Politécnica de la Universidad CEU San Pablo y Director del Laboratorio de Innovación Educativa Universitaria (LIEU)

Uno de los sectores más intensivos en el uso de capital humano es el educativo, particularmente el universitario, en el que, por lo general, se manejan unos ratios de alumnos por profesor muy bajos. Las nuevas tecnologías de la información han irrumpido en este sector con un gran potencial disruptivo sobre lo que cabría denominar el «oficio académico»; un potencial que, en buena medida, aún está por extraer. De hecho, el profesor sigue siendo, al menos de momento, el agente fundamental de la acción formativa en las universidades.

La actividad del profesor universitario tradicionalmente se ha circunscrito a dos ámbitos: la investigación y la docencia. El tiempo y energía que un profesor dedica a cada una de estas actividades no suele estar muy tasado, en el sentido de que, en buena medida, es el profesor quien decide, de una manera descentralizada, cómo organizar su actividad. En principio, investigación y docencia se conciben como actividades complementarias, entre las que se podrían generar importantes sinergias. Lamentablemente, no suele ser así, y ello por dos razones:

  • 1. Los sistemas de incentivos a los que están sujetos los profesores tienden a favorecer el «cumplir» con la docencia, y «avanzar» lo más posible la investigación, lo que conlleva la marginación de la primera en comparación con la segunda.
  • 2. La alta especialización, en muchos campos de la investigación actual, no favorece la traslación de ésta de manera natural a los estudios universitarios, particularmente a los de Grado.

La primera razón apuntada es, a su vez, consecuencia de un hecho incontrovertible: Desde un punto de vista institucional, las universidades tienden a ser valoradas por su «producción» investigadora. De hecho, existen métricas objetivas, basadas en técnicas bibliométricas, que permiten caracterizar cuantitativamente la calidad investigadora de una universidad. No ocurre lo mismo con la actividad docente; en este caso escasean las métricas objetivas que faciliten analizar cuánto y cómo aprenden los alumnos de una Universidad en comparación con los de otra, por ejemplo. Sí es muy frecuente, en cambio, el uso de encuestas docentes, realizadas directamente a los alumnos, y de naturaleza totalmente subjetiva, como métrica básica de análisis. Existen también otras medidas indirectas de la calidad docente agregada, como el tiempo medio que los alumnos tardan en graduarse, la tasa media de alumnos que se gradúan, o la empleabilidad y los salarios de acceso al mercado de los egresados.

Los estudiantes deben participar en este proceso, ofreciendo una información valiosa, basada en sus percepciones y reacciones a la acción sobre ellos del profesor

Cuando, en la Universidad San Pablo-CEU, se creó el LIEU (Laboratorio de Innovación Educativa Universitaria), el objetivo era disponer de un foro en el que reflexionar, de la manera más amplia posible, sobre el futuro de la Universidad, y extraer de esta reflexión aquellas iniciativas sobre las que se pudiera experimentar, con bajo riesgo, en entornos universitarios reales, de ahí la denominación de «Laboratorio». Inspiraba la creación de este Laboratorio el deseo de preservar lo mucho que de valor posee la Universidad tradicional, y, a su vez, introducir innovaciones tendentes a mejorar la calidad de una Universidad que debe seguir siendo relevante en el siglo XXI. Como decimos más arriba, uno de los ámbitos más susceptibles de recibir el influjo positivo de la innovación es la docencia universitaria: ¿Cómo podemos medir la calidad de los docentes y lograr que sus estrategias docentes sean más efectivas sobre los alumnos?

Lógicamente, los buenos docentes deben conocer muy bien su disciplina, si bien esto, por sí mismo, no garantiza una enseñanza efectiva. Los profesores deben ser, además, capaces de diseñar y de llevar a la práctica experiencias educativas que tiendan a asegurar el aprendizaje de los estudiantes. Estas experiencias deben proporcionar a los estudiantes una realimentación sobre su aprendizaje de manera directa. Todo ello requiere que los profesores posean una serie de habilidades sobre las que, por lo general, poseen una formación escasa. Nos referimos específicamente a ser capaz de:

  • 1. Diseñar buenos materiales docentes, alineados con las capacidades cognitivas de los alumnos y con su experiencia previa;
  • 2. Usar dichos materiales en un contexto educativo determinado, bien se trate de una clase «tradicional» o una clase «invertida»; y
  • 3. Evaluar adecuadamente el aprendizaje de los alumnos.

No resulta sencillo valorar estas buenas habilidades docentes. Parece innegable que los estudiantes deben participar en este proceso, ofreciendo una información valiosa, basada en sus percepciones y reacciones a la acción sobre ellos del profesor (encuestas docentes); pero esta fuente de información no puede ser la única. Creemos que debe involucrarse en este proceso de evaluación docente a profesores expertos en docencia universitaria, probablemente externos al Departamento al que pertenezca el profesor evaluado, que deberían examinar los recursos educativos diseñados por el profesor y su traslado al aula. Por supuesto, los responsables del título en el que se encuadra esta docencia deben participar también en el proceso, velando por que se haga una integración adecuada de las enseñanzas dentro del programa general de estudios.

Es sorprendente que nada de esto ocurra actualmente en la gran mayoría de universidades españolas. Principalmente, como se ha dicho, porque no existe el incentivo adecuado para ello. Sin embargo, estamos convencidos de que la activación de medidas de evaluación docente como las mencionadas repercutiría muy directamente sobre la calidad del servicio ofrecido a la sociedad por las universidades.

Comunicación y relaciones con los medios:

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Ricardo Martín Alicia García
larradiez@telefonica.net agc@endtoendgmks.com
+34 609 31 80 85 +34 630 140 712

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