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La regeneración

Casado, J. M.

Capital Humano, Nº 344, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, , Wolters Kluwer España

Portada

José Manuel Casado

Presidente de 2.C Consulting y Coordinador del Área de Crecimiento Profesional en Revista Capital Humano

Las cohortes generacionales están formadas por los individuos nacidos más o menos en el mismo período de tiempo y como consecuencia tienden a tener las mismas expectativas y comportamientos. Frecuentemente estas personas son educadas de una forma similar y tienen experiencias parecidas como niños, adolescentes y jóvenes, épocas sensibles para conformarnos moral y políticamente. Estas experiencias compartidas constituyen lo que se ha dado en llamar «marcadores generacionales», que son los que nos dan pistas sobre cómo actuarán y tomarán decisiones cuando estas personas alcancen el poder en el futuro.

En estos momentos, que yo denomino de talenflación, porque hay demasiada gente disponible, en el paro, pero hay bastantes perfiles que no se encuentran para muchas posiciones y especialmente para tareas digitales, —hay un asunto que quita el sueño a los líderes analógicos— que, dicho sea de paso, asisten, como testigos de cuerpo presente, pero sin comprenderla, a la gran transformación del modelo de negocio que está viviendo el mundo de la empresa, siendo un aspecto trascendental el cómo comprender y gestionar a los denominados Millennials o generación Y.

Y cuando esto aún no está resuelto, comienza a incorporarse ya al mercado laboral una nueva cohorte de profesionales pertenecientes a las denominada Generación Z y que yo denomino «Regeneración» porque —como luego ampliaremos—, tendrán que regenerar (y cambiar) parte de las cosas que hemos hecho muy mal sus progenitores. Puede que estemos viviendo en un mundo en el que los miembros de la generación del baby boom hayan consumido la mayor parte de los recursos que habían creado, en una orgía final de consumismo cristalizada en una crisis de capitalismo de casino, dejando a los más jóvenes, a la generación Z; es decir, la «regeneracionista», el papel de arreglar un mundo seriamente deteriorado.

En 2020 cuatro generaciones distintas formarán la población activa: la generación del Baby Boom (nacidos entre 1945 y 1964 y que están de salida del mundo laboral), la generación X (nacidos entre 1965 y 1979) la generación Y (nacidos entre 1980 y 1995) y la generación Z; es decir, aquellos que les alumbraron entre 1995 y 2010. Estamos hablando de nuestros hijos; esos que, mientras nosotros vemos la televisión que nos programan las cadenas con sus anuncios y todo, ellos ven una película o serie a la carta en su ordenador mientras contestan mensajes por snapchat o cenan, o todo a la vez.

En 2015, una parte la generación Z ya había cumplido 20 años y en 2025 tendrán alrededor de 30. A partir de 2020 desempeñarán un papel cada vez más relevante en las empresas de todo el mundo. Esta «re-generación» es un grupo que se caracteriza por su transparencia y conectividad, considera que la mejor forma de trabajar creativamente en el futuro es minimizar la diferencia entre trabajo y juego. Los trabajos más gratificantes serán ellos aquellos que les apasionen y sean al mismo tiempo su pasatiempo favorito.

INFIELES, ATREVIDOS, URGENTES

Es una generación que ha decido representarse a sí misma; saben que ellos mismos son su mejor y propia empresa y proclaman en todas partes su YO S.A. Veamos por ejemplo una descripción contemporánea en Facebook de una chica de 18 años, a la que podemos llamar Cristina: - Me encantan los tatuajes, los coches minis, los Red Sox, el iPhone, UGG, entrenar, beber bebidas para chicas, las postales de Papyrus, JUICY COUTURE, Sephora, estar morena, los tejanos Hudson y Britney Spears. Por cierto, ¡¡¡Lo pasé muy mal con un chico en el colegio!!! Ahora estoy libre-así que HOLA a los chicos.

Como consumidores no suelen ser fieles a ninguna marca y tampoco lo serán a ninguna empresa; desmitifican la gran compañía y prefieren trabajar para sí mismo. Han perdido el sentimiento «del nosotros» en la empresa y su lealtad es sólo vertical; a ellos mismo, a su propio YO S.A. Esta regeneración ve el emprendimiento como principal salida; en este sentido, un estudio reciente llevado a cabo por Universum-empresa especializada en employer branding-concluye que el 55 por ciento de los adolescentes universitarios encuestados en 45 países manifiesta interés en lanzar su propia startup.

Si la generación Y fue testigo de la emergencia de las tecnologías de la interacción social, la generación Z son los primeros que la dan por hecho

Bilingües, creativos, con dominio absoluto de la tecnología y autodidactas —cambiaron el Espasa Calpe por Wikipedia— cuestionan todo lo establecido en la empresa, igual que lo hacen en sus casas y en la sociedad.

Si la generación Y fue testigo de la emergencia de las tecnologías de la interacción social, la generación Z son los primeros que la dan por hecho. Estos sí que son nacidos digitales y se han empapado a través de la televisión y de las redes de la «realidad» y han abrazado la intrusión hasta en su dormitorio de noticias globales las 24 horas del día.

Son extremadamente colaborativos y saben que el «todo» es mayor que la «suma de las partes», y buscan la transparencia, —a la gente puede que le molestara WikiLeaks—, —o los papeles de Panamá— pero eso es solo la punta del iceberg. Ahora las herramientas tecnológicas disponibles permiten conocer lo que está pasando en real time e incluso coordinar respuesta colectivas; les gusta compartir y quieren ser apoderaros para aportar, entre otras cosas porque están acostumbrados a que la transmisión de la información no tenga jerarquías, por lo que tampoco aceptan el ordeno y mando tradicional de los jefes analógicos. Además son conscientes de las frases «crisis de vivienda», «segunda recesión», «flexibilización cualitativa», «inmigración», y saben que los casquetes polares se están derritiendo. Son una generación de realistas y pragmáticos. Para ellos, el reto es repensar, renovar y regenerar, pues muchas de las cuestiones a las que se enfrentan —el cambio climático, la crisis de la democracia, la guerra nuclear, la limitación de los recursos, el envejecimiento de la población, la globalización del terrorismo o la inmigración, por solo poner algunos ejemplos— requieren acciones más tangibles que nunca.

Es esta regeneración, la que busca actitudes éticas, autonomía y quiere lograr objetivos a corto plazo, la que también regenerará el acuerdo tradicional sobre el trabajo. Si para nosotros era: «Trabajo…para recibir un salario…que utilizo para comprar cosas…que me hacen feliz»; para ellos es: «Trabajo….para tener experiencias de aprendizaje productivas y divertidas…que son la base de mi felicidad».

VIDA LABORAL Y PRODUCTIVIDAD

Cuando escribo estas líneas, le confieso que tengo una gran preocupación, porque la buena noticia de que la mayoría de la generación Z vivirá más de 100 años, contrasta con la no tan buena de que serán pocos los que a partir de los 65 años podrán asegurarse una pensión que les proporcione la calidad de vida que les gustaría. El cálculo es fácil: cuando en 1880 se crearon en el mundo desarrollado las pensiones, la esperanza de vida al nacer estaba por debajo de 50 años. Ahora imaginemos que la mayoría de la generación Z sigue trabajando hasta que cumple 65 años, pero que más de la mitad de ellos viviera hasta los 100 años; es decir, 35 años de jubilación sin producir: algo insostenible ¿no le parece? Pero es que además, la mayoría de nosotros no soportaría 30 ó 40 años sin hacer nada; antes la carrera era rápida —recuerde las no tan lejanas salidas de grandes corporaciones jubilando excelentes profesionales a los 48 años de edad— pero ahora se convertirá en un maratón; una carrera de fondo larga en la que habrá que alternar periodos de trabajo con otros de ocio, desaprendizaje y capacitación para seguir actualizados.

La mayoría de nosotros no soportaría 30 ó 40 años sin hacer nada

Con esta expectativa de que muchos miembros de la generación Z vivirán tantos años, las vidas laborales de más de 60 años serán la norma. Las compañías tendrán que cambiar sus supuestos acerca de la productividad de los trabajadores mayores de 60, 70 e incluso 80 años. Además, con respecto a las fuerzas de la demografía y la longevidad podemos esperar impactos significativos. Si una proporción importante de la cohorte generacional Z, como ya hemos apuntado, vivirá más de 100 años, en una generación más se transformará nuestros supuestos acerca del trabajo, edad, envejecimiento y sistema de salud. Muchos de estos miembros saludables de la generación Z querrán trabajar productivamente hasta los 70 u 80 años y será una prioridad de los gobiernos, empresas y sindicatos encontrar la manera de apoyar sus aspiraciones. ¡¡¡Ojala que estos también se regeneren!!!

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