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Las empresas no existen

Delgado Inglada, Pablo

Capital Humano, Nº 344, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, , Wolters Kluwer España

Portada

Pablo Delgado Inglada

Equipo de Transformación Cultural de Wyser

La imagen que tenía de pequeño de las empresas, es que eran sitios donde las cosas se hacían de manera súper precisa, con grandes procedimientos y que hacían que todo funcionara como máquinas de precisión suiza al estilo de «Tiempos Modernos» de Chaplin. Allí habría unos «jefes» súper listos que sabrían hacer las cosas de manera asombrosa y con unas ideas brillantes que hacían que todos estuviesen asombrados y trabajasen felices y contentos por estar en esa empresa.

Pronto te das cuenta de la realidad. Las empresas no existen.

En todos los años de experiencia que suman las carreras de los miembros del equipo de transformación de Wyser, no hemos conseguido ver jamás una sola empresa. Las hemos buscado, hemos trabajado en pequeñas, medianas, grandes, y muy muy grandes empresas, pero jamás las hemos visto. Sin embargo, lo que siempre ha habido en todos los sitios es gente. Personas, que son lo que compone el todo.

Es la suma de las personas la que hace la empresa. La cultura, los valores, principios, propósitos…etc. de una empresa, los reales, son la suma de esos elementos de cada una de las personas que la componen.

En algunos casos, esa cultura, valores, propósito y principios están fijados por la dirección, el propietario, o por alguna sesuda consultora que ha definido cuál es la imagen que más vende para ese sector y mercado. Y es en estos casos donde se producen situaciones de desenganche, de frustración, y de malestar que hacen las empresas fracasen porque su gente.

A todos nos gusta poder aportar y contribuir con nuestras ideas, nuestras visiones y participar de lo que hacemos. Es humano. Y todos nos sentimos frustrados cuando no podemos hacerlo.

El tener a la gente que comparte los valores, visiones, y propósito, aunque cada una tenga diferentes formas de hacer, diferentes aproximaciones y caracteres. Si los valores y el propósito son compartidos, todo lo demás contribuirá a mejorar el equipo.

La evolución en las compañías se produce porque la gente que las compone decida cambiar. No porque nadie imponga un cambio. Si la necesidad no es compartida, el cambio no ocurrirá.

Por ello es importante conocer a la gente, saber qué mimbres componen a cada uno, qué aportan, qué les mueve, qué conocimientos (además de los del trabajo) tienen y qué es lo que quieren hacer. Pero tenemos un problema con los assessments centres que se han ido haciendo históricamente, provoca que todos hagamos «ingeniería inversa» y actuemos en base a lo que creemos que el observador puede estar buscando. Pero así no obtenemos lo que queremos, no vemos a la gente, vemos sus fachadas. Para esto es importante que contemos con actividades gamificadas, que traigan a la esencia de la gente a la sala y que podamos conocernos de verdad y saber que aporta cada uno.

LAS PERSONAS, PRINCIPIO Y FINAL

Las personas son la clave de todo, son el motor último. Y es la causa por las que las cosas funcionan o no en todos los ámbitos de la vida. Y cuanto más tecnológica es una empresa, más importantes son sus personas. La tecnología es fría, es de mercado y se puede copiar o crear nuevas soluciones galácticas que mejoren lo anterior, y que nos cambien la vida, Pero lo que hace que las grandes empresas funcionen, son las ideas, pasión e implicación de toda su gente.

La evolución en las compañías se produce porque la gente que las compone decida cambiar. Vean la necesidad, y sientan el deseo de cambiar. No porque nadie imponga un cambio. Si la necesidad no es compartida, el cambio no ocurrirá.

Solo una vez que los cambios son deseados es cuando el cambio comienza su camino y en ese momento debemos proporcionar el conocimiento y las herramientas, la formación de todo lo que sea necesario para afrontar el cambio con garantía. Dejando el espacio para que cada uno ponga en práctica lo aprendido, lo use, y lo haga suyo, adquiriendo la habilidad necesaria para estar cómodo con la nueva situación, y a partir de ahí, es necesario que se refuerce el cambio para que no haya pasos atrás.

Si las personas no conocen, quieren (porque lo quieran o porque entiendan las consecuencias de no cambiar), tienen los conocimientos y la habilidad, el cambio nunca ocurrirá.

Todos los cambios culturales, de formas de trabajo, se sistemas, de «digitalización», se basan en las personas. Y es imprescindible que las personas se sientan propietarias de sus empresas y partícipes de la misión, visión y valores, para que las empresas avancen, den el paso y le den el vuelco al mercado.

Somos personas trabajando por personas, que ofrecen productos y servicios desarrollados por personas, para satisfacer las necesidades de personas.

No le deis más vueltas, no hay nada más.

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