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Empleados antifrágiles: bienvenidos al futuro

  • 16-7-2019 | David Reyero
  • Los nuevos perfiles que se precisan para los entornos VUCA actuales precisan de habilidades que nos habiliten a decidir en la incertidumbre, aumentar nuestra polivalencia, fortalecer la flexibilidad o agilizar el aprendizaje. Pasar a saber vivir en el "caos".
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Antifrágil es una característica de las personas que se benefician y manejan bien en los cambios, la volatilidad, el caos o el azar. Y es un rasgo que mejora a lo resiliente, rígido o frágil.

Nassim Taleb, gestor bursátil y Nobel de Economía, acuñó este término en su libro “Antifrágil: las cosas que se benefician del desorden” tras un exhaustivo estudio de fenómenos inauditos o “cisnes negros” (sucesos impredecibles y de gran impacto). Situaciones que suponen el 1% de los casos y son muy improbables pero tienen un gran impacto, bien sea positivo o negativo.

Vivimos en una era tremendamente imprevisible en lo social, político y económico. El Brexit es sólo uno de los múltiples ejemplos recientes donde la realidad superó la mayoría de vaticinios. Lo que parece imposible sucede cada vez más a menudo. Y tenemos que entrenarnos y añadir nuevas fortalezas profesionales para afrontar esta “nueva realidad” y ganar competitividad empresarial y empleabilidad laboral.

¿Cómo podemos pasar de ser frágiles a antifrágiles?

Necesitamos “habilidades emergentes”: decidir en la incertidumbre, aumentar nuestra polivalencia, fortalecer la flexibilidad, agilizar el aprendizaje, conservar lo bueno del pasado y evaluar múltiples escenarios futuros, abrazar la transformación identificando no sólo amenazas sino también oportunidades. Fluir en este mundo digital “caórdico”, ya que conviven episodios de caos y orden.

Requerimos una nueva caja de herramientas. Nadie está ajeno a estos “cisnes negros” ya que la disrupción afecta en mayor o menor medida a cualquier tipo de trabajo, sector y nivel jerárquico.

Activar un plan de mejora personal para afrontar esto será uno de los retos de gestión del talento de los próximos años. Seamos conscientes de los riesgos: están ahí, unos son evidentes y latentes. Pongamos el foco en la ilusión versus el miedo como palanca de acción, motivación y aprendizaje exponencial.

En este contexto hay que renovar también el liderazgo para convertirlo en antifrágil: gestionar no sólo de desde los datos y las certezas sino con la intuición y las dudas. Para escuchar y facilitar más y hablar y dirigir de arriba-abajo un poco menos. Para diseñar un plan estratégico de personas (“strategic workforce planning) que potencie el plan estratégico de negocio. Líderes que iluminan la “caja negra” del futuro personal y colectivo de cada organización. Personas que crean una visión común ilusionante donde cada individuo puede tener un impacto positivo, crecer profesionalmente y estar alineado en valores.

Vivamos desde la oportunidad, la innovación y más centrados en nuestro propósito. Evitemos las inercias, el piloto automático y el paternalismo. Fomentemos la autorresponsabilidad, tomemos las riendas de nuestra vida en lo personal y profesional. Exploremos más, intentemos estar más confortables fuera de nuestra zona de confort.

El reto empieza hoy: transformarnos, aumentar nuestro autoconocimiento para potenciar fortalezas y pasiones, generar ósmosis con el mundo exterior para entender lo que está pasando, anticipar tendencias y necesidades y diseñar nuevas soluciones que den respuesta a ellas. Una forma de vivir para los que dan la bienvenida al futuro con un optimismo realista, sin falsas expectativas, con esfuerzo diario.

Así seremos antifrágiles cuando venga el siguiente tsunami, el próximo imprevisto, la nueva crisis. La duda no es si llegará sino si estaremos bien preparados para manejarla cuando aparezca. Muchos “héroes cotidianos” nos demuestran que con actitud flexible y aprendizaje diario es posible tener buena capacidad de respuesta. Y ello les acerca al éxito, o al menos a su versión mejor y más competitiva. Apostemos por el optimismo en esta época que nos toca vivir de luces y sombras. Disfrutemos de esta travesía.

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