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Descubriendo el Genoma del Empleado

Herrero, Sara

Capital Humano, Nº 345, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Septiembre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

Sara Herrero

Directora de RR.HH de Accenture España

Coincidiendo con el inicio del nuevo milenio, Craig Venter, premio Príncipe de Asturias, decodificó por primera vez un genoma humano. Supuso un gran avance en el campo de la medicina y la bioquímica, por lo que significaba para entender cómo somos y porqué reaccionamos como lo hacemos desde un punto de vista biológico. Entre otros usos, la decodificación del genoma humano ayuda a la medicina a ser más proactiva y preventiva.

Han pasado casi 20 años desde este descubrimiento, y desde entonces, la tecnología ha evolucionado a un ritmo exponencial. Ahora, nuevamente, nos apoyamos en ella para ayudarnos a superar un gran reto en la era en la que nos encontramos, ya denominada en algunos medios posdigital: la búsqueda del genoma del empleado para ayudar a las personas a destapar su talento oculto, elevarlo, y rotar sus capacidades hacia las nuevas profesiones que se crean cada día.

Al igual que el descubrimiento de Venter potencia la capacidad de la medicina, siendo más preventiva y aumentando la capacidad para crear vacunas ante enfermedades, etc. conocer el genoma del empleado nos ayuda a ser más proactivos a la hora de ofrecerles programas de formación y capacitación hacia las competencias que necesitan los profesionales, e incrementar su empleabilidad de forma continua: ofrecer «vacunas» ante la rotación de los puestos de trabajo que ya nos anunció el WEF (World Economic Forum) en su informe del año 2018.

La decodificación del genoma del empleado permite evolucionar el tratamiento masivo de información sin conectar de los empleados, a la construcción de taxonomías de datos, perfiles, servicios y experiencias individuales. Incorpora a los datos estructurados la información que el empleado genera en su interacción diaria sobre su experiencia, conocimiento, intereses, motivaciones y aficiones, alcanzando una visión 360º. Todo ello con el uso de la tecnología, evolucionando el HR Analitycs a la utilización a escala de inteligencia artificial, machine learning y técnicas de procesamiento de lenguaje natural, para empoderar y destapar el talento oculto: la tecnología al servicio de las personas.

Sin embargo, y nuevamente de la mano de Venter, la evolución de la investigación del genoma humano abrió en el año 2010 un nuevo debate ético, ante el anuncio de la creación de una célula artificial. Los escándalos que, lamentablemente, siguen apareciendo en prensa sobre el uso irresponsable de los datos de las personas está marcando la desconfianza de los individuos por el uso de los mismos, abriendo igualmente un debate ético sobre la responsabilidad del dato. Los empleados perciben lo mismo. Según un estudio realizado por Accenture a 10.000 empleados de diferentes organizaciones en el mundo, el 64% de los encuestados temen sobre el uso de sus datos por parte de las empresas en las que trabajan. Sin embargo, el 92% afirma que estarían abiertos al tratamiento de sus datos si son utilizados para mejorar su desempeño o bienestar. El reto actual, por tanto, no es tanto conseguir los datos de los empleados, sino su utilización mediante un uso responsable, enfocado a aportar valor y sentido para las personas. La propuesta de Accenture para abordar este reto es a través de la confianza. Según el estudio realizado por Accenture ( Putting Trust To Work ), la condición para la cesión de los datos es a través del entendimiento sobre el propósito y cuando aporte valor a las personas sobre su situación actual. En el contexto de la rotación de habilidades que necesitaremos a futuro, y con el objetivo de ayudar a las personas a alcanzar dichas habilidades a través de programas de upskillling y reskilling ayudándoles a mejorar su empleabilidad, el propósito es claro y aporta valor.

El 64% de los encuestados temen sobre el uso de sus datos por parte de las empresas en las que trabajan

Gracias a la tecnología podemos decodificar el genoma humano, y gracias a las personas lo podemos hacer de forma responsable, creando una narrativa corporativa que invite al empleado, de forma transparente, a involucrarse desde el diseño aceptando compartir sus datos para un fin concreto y aplicando un principio de libertad básico del ser humano: el derecho a cambiar de opinión.

No podemos predecir el futuro, pero no cabe duda de que hemos pasado de un aprendizaje «acumulativo» a un aprendizaje continuo, en donde incluso en ocasiones, es necesario «desaprender» viejos hábitos. La decodificación del Genoma del Empleado nos ayuda a impulsar, mediante programas de upskilling y reskilling, esta cultura de aprendizaje continuo, que ayude a destapar el talento oculto, a identificar rutas de aprendizaje agiles, o incluso descubrir círculos de conexión, y por ende, incrementar la empleabilidad de las personas.