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¿Cómo ves el paisaje?

Graciani García, María

Capital Humano, Nº 345, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Septiembre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

María Graciani

Escritora, conferenciante y periodista

https://mariagraciani.wordpress.com/

Hoy encontré una imagen por las redes que me inspiró a reflexionar... Se trataba de un dibujo de una habitación con un ventanal horizontal a través del cual se veía un bonito paisaje. En frente de la ventana había cuatro personas, cada una de ellas a una altura diferente: la primera estaba subida a una montaña de billetes de tal envergadura que sobrepasaba la ventana y lo único que le proporcionaba era el visionado de la pared; la segunda estaba subida en una pequeña pila de libros, lo que le permitía llegar tímidamente al borde de la ventana, llegando a atisbar el paisaje; la tercera estaba subida sobre dos pilares: uno de billetes y otro de libros, lo que la colocaba perfectamente justo en el centro de la ventana, proporcionándole una magnífica vista del paisaje; mientras que la cuarta estaba directamente con los pies en el suelo, sin pilar alguno, con diferencia se quedaba en la posición más baja, sin llegar tan siquiera al borde de la ventana.

Relación conocimiento - producción

¿Que se deduce de la imagen? varias cosas. La primera de ellas, la estrecha relación entre conocimiento y producción, y como es deseable que haya un equilibrio entre ambas para poder llegar a disfrutar del paisaje plenamente (como la personas nº 3, sustentada en los dos pilares). Del mismo modo, el dibujo también parece advertirnos que la posesión de recursos económicos acompañados de la carencia de cultura, de la ausencia de educación (como la persona nº 1, subida en la montaña de billetes que sobrepasaba la ventana) nos da una ilusión de grandeza que, finalmente, no nos permite disfrutar del paisaje (pues será un gigante con los pies de barro). También se plantea el caso contrario: la posesión de múltiples conocimientos que no va acompañada de la generación de riqueza (como la persona nº 2, subida en unos libros), esto le permitirá llegar justo al filo de la ventana pero será una situación difícil de mantener ya que si al saber no se le da rodaje, habrá que hacer el equipaje porque se pierde efectividad (si el conocimiento no lleva el apellido de «práctico» y no se traduce en la adquisición de beneficios, nos hará un flaco servicio). Luego está la imagen nº 4, el peor de los escenarios: ausencia de conocimientos acompañada por la ausencia de productividad, directamente «chocazo contra la pared» y no ves «ná de ná»... Eso supone ir por la vida a ciegas, porque cada día hay que tomar múltiples decisiones para hacer que el negocio funcione; para tomar decisiones, hace falta información y para obtener la información hay que tener conocimiento de cuáles son las mejores fuentes, saber cuál es el objetivo que perseguimos al conseguir esa información... Únicamente, de las 4 posibilidades que presenta el dibujo, la tercera resulta ser la acertada: la persona que puede disfrutar en plenitud del paisaje porque está aupada por dos pilares de idéntica altura (el conocimiento y la productividad).

Si no hay un consenso entre el conocimiento y la generación de riqueza no se conseguirán los objetivos

Sin duda, el conocimiento debe tener su aplicabilidad práctica para ser verdaderamente útil y generar riqueza. Pero el hecho de que la imagen presente esas 4 posibilidades me lleva a plantear cómo llegamos a cada una de ellas, es decir, si sabemos que la ideal es la nº 3 (visionado completo del paisaje gracias a pilares idénticos de cultura y riqueza), ¿cómo es que en la realidad empresarial proliferan las otras tres situaciones? Piénsalo... Quizás sea porque hay profesionales que la única respuesta que conocen cuando se les pregunta «¿a qué te dedicas? » es «a ganar dinero» (situación 1 del dibujo), se pierden el paisaje porque están sobrepasados por su codicia (sin cultura, sin educación, sin saber ser y saber estar...difícil triunfar, al menos, un triunfo perdurable y de calidad). En otros casos, está la figura del fan de la filosofía (literalmente, el amigo de la sabiduría) que parece que se conforma con conocer mil teorías, le reporten éstas beneficios o no (situación nº 2), personas muy cultas y educadas que, tristemente, no llegan a nada porque no le dan vida a ese conocimiento. Y, finalmente, lo más preocupante, existen (no pocos casos) de personas sin educación y sin habilidad para generar riqueza que también quieren ser aspirantes a asomar la cabeza al ventanal del paisaje pero, en el momento en el que lo hagan, posiblemente lo echen a perder, ya que carecen de la sensibilidad para apreciarlo (conocimiento, cultura, educación) así como de la habilidad para mantenerlo (recursos, productividad, capacidad de generar).

Ahora te hago una pregunta: «¿Y tú, cómo ves el paisaje?» y ten presente que en tu respuesta irá implícito un potente mensaje (para el mundo y para ti mismo).