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¡A mí que me registren!

Martínez, Roberto

Capital Humano, Nº 346, Sección Conciliación y diversidad / Tribuna, Octubre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

Roberto Martínez

Director de Fundación Másfamilia

Por mi parte debería empezar desmintiendo el título, pues como conciliador diría: ¡A mí que NO me registren! Y es que el menda, como otros muchos, valora su libertad individual para decidir muchas cosas, entre ellas, cuándo entro a trabajar, cuándo salgo, desde dónde lo hago y cuánto tiempo trabajo cada día, con el único límite de la responsabilidad para ello. Este binomio libertad (flexibilidad) y responsabilidad (resultados) es la madre de todas las ciencias laborales, en otras culturas es ADN, pero en Europa parece que no se entiende.

Llamadme privilegiado por poder tomar estas decisiones, pero primero que cada vez somos más y segundo, considero que el foco no debe estar hoy en día, con la que está cayendo, en «cuántas horas estamos en el trabajo» sino cómo de competitivos somos y cuál es nuestra contribución real a los resultados corporativos. También sé y reconozco, que hay muchos tipos de trabajo: del sector primario, industriales, de servicios, orientados a la tarea, por proyectos, en multinacionales, locales, en atención al cliente, presencial u online, 24 horas non stop, etc, y que por tanto, pensar que con un requisito legal como éste de 2 líneas, resuelvo el problema, es ser muy ingenuo o, muy peligroso, ¡es matar moscas a cañonazos!

¿Cuál es la auténtica raíz de este problema, que no niego, y que se basa en el abuso de determinados empleadores? Pues no es otro, yendo a la causa fundamental, origen o causa de todas las causas, que la escasez de empleo. Si los políticos quieren arreglar este problema de raíz, no tienen que hacer otra cosa que políticas activas, pasivas o medio pensionistas, de empleo para ubicar la tasa de desempleo por debajo del 10%.

¡Verás cómo se acababa la guasa! ¿Qué no me tratas bien, qué no me haces un contrato que refleje la realidad laboral, que no me retribuyes ni compensas las horas extras?, ¡pues me voy! , y si me voy, te dejo sin tu recurso más preciado, mi talento y aportación. Verás como a la segunda baja, el empleador reacciona pronto y contundentemente. Lo contrario es tratar de arreglar un problema cultural muy muy arraigado en nuestro país, con el BOE, eso es ingenuidad.

Sí el empleador es un forajido que vive al margen de la ley, difícilmente se va a sentir concernido. Sí... ya sé, ¡cómo vaya la inspección! Pobres, si no pueden ni atender las denuncias que les llegan. Por tanto, es probable que siga instalado en su desfachatez por más que el BOE le insista.

Si el empleador quiere pero no puede, y esto es cierto en este país pues hay sectores de actividad y muchos negocios que si se mantienen es porque viven fuera de la ley o por lo menos fuera de las tasas legales, existirá un cierto pacto tácito del empleador y los empleados/as, en línea de que es la única forma de seguir vivo, de que se arreglará, de que en cuanto pueda... El caso es que tampoco va a cambiar porque el BOE lo diga, porque el BOE no le va a generar más ingresos.

Así pues... dediquemos cada segundo de nuestro tiempo, y cada julio de nuestra energía, en generar empleo.