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5 consejos para motivar a los empleados sin recurrir a la cultura del miedo

  • 14-10-2019 | Wolters Kluwer
  • El 79 % de los directivos europeos está preocupado por el estrés en el trabajo, pero menos del 30 % de las empresas europeas cuenta con procedimientos para hacer frente al estrés, el acoso y la violencia.
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Tal y como señala un estudio de Acierto.com, España es uno de los países con los niveles de insatisfacción laboral más altos del mundo: 8 de cada 10 empleados se declara infeliz en su puesto de trabajo. Esta insatisfacción laboral tiene un impacto negativo en las compañías, que ven cómo disminuye su productividad al tener que hacer frente a bajas laborales, rotación de personal, indemnizaciones o absentismo. De hecho, según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 90% del deterioro físico y mental que sufren los trabajadores está relacionado con el estrés provocado por el trabajo. Tan grave es el problema que supone el 60% de las bajas laborales en España, como refleja informe “Empresas Humanas y Saludables”, elaborado por la Fundación máshumano

Contar con un buen ambiente laboral es crucial tanto para el trabajador como para la empresa. El mal ambiente, por el contrario, puede ser un indicador de una mala gestión, que suele derivar a su vez en una excesiva presión, amenazas o reprimendas. Unas dinámicas que en el ámbito de los RRHH se conocen como la “cultura del miedo". De hecho, aunque el 79 % de los directivos europeos está preocupado por el estrés laboral, menos del 30 % de las compañías europeas cuentan con procedimientos para hacer frente al estrés, el acoso y la violencia ejercida por terceros en el lugar de trabajo. No resulta extraño, por tanto, que cuatro de cada diez trabajadores piensen que el estrés no se gestiona adecuadamente en su empresa. Es posible evitar esta cultura del miedo, pero requiere de un esfuerzo importante por parte de la empresa y unas pautas claras. La consultora especializada en transformación cultural de las empresas Execoach ha identificado los principales puntos en los que el equipo directivo debería hacer hincapié para conseguir aumentar el nivel de motivación de sus empleados:

1. Crear una cultura de empresa basada en el bienestar de las personas.

Los mejores prescriptores de una corporación o marca son sus propios empleados. Si un líder es capaz de involucrar a los trabajadores en el propósito y la visión de la empresa y ejercer su liderazgo con una visión humanista, el nivel de compromiso de los empleados con la empresa aumentará, al aparecer el sentimiento de pertenencia con ella.

2. Delegar responsabilidades.

En el momento en el que crece la responsabilidad de un trabajador dentro de la empresa, se traduce como un claro ejemplo de confianza de los superiores al trabajo realizado. Además, los mandos superiores deben huir de ciertas tareas que complican la gestión, la organización y, en última instancia, el buen ambiente. Delegar correctamente creará un nivel de seguridad y autoconfianza en la plantilla que se verá reflejado en su actividad.

3. Facilitar la conciliación.

Si hay un factor que en los últimos años se ha postulado como algo determinante a la hora de aceptar un empleo, son las medidas que tiene la empresa en materia de conciliación. Alargar la jornada con las temidas horas extra tiene un efecto negativo en los trabajadores. Llevar a la práctica acciones que permitan disfrutar de la familia y su tiempo libre hará que aumente el nivel de satisfacción con su puesto de trabajo. Y con ello su compromiso.

4. Valorar los logros.

Si hay algo que es esencial para motivar el esfuerzo de un empleado, es valorarlo cuando se produce. El reconocimiento a su desempeño es fundamental para aumentar el nivel de compromiso con la empresa. Un buen líder es aquel que sabe reconocer y valorar un esfuerzo o trabajo bien ejecutado.

5. Predicar con el ejemplo.

Uno de los principales errores que se suele cometer desde la dirección de una empresa es exigir una serie de requisitos a los empleados que no son cumplidos por los altos mandos. Esto puede generar sensación de diferenciación entre los diferentes rangos y descontento. Si el líder es el primero en dar ejemplo, su conducta se tomará como referencia por el resto de los empleados, lo que ayudará a un sentimiento de horizontalidad en la compañía.