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Profesionales con propósito

Del Sol, Elena

Capital Humano, Nº 347, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Noviembre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

Elena del Sol

Consultora de Recursos Humanos de Wyser

Los modelos de reclutamiento de las organizaciones del futuro exploran la intersección entre el ajuste a la función (mediante la clásica entrevista por competencias), el ajuste a la organización (a través del encaje con la cultura, valores y modelos de gestión) y el ajuste al propósito de la compañía.

A día de hoy, parte de la responsabilidad de los profesionales que nos dedicamos a la selección de personas es realizar un diagnóstico preciso de las competencias tradicionales, definidas como aquellos comportamientos observables relacionados con el rol desempeñado. Se trata de habilidades, conocimientos o atributos personales tales como el trabajo en equipo, la capacidad de análisis y toma de decisiones, la organización y planificación, la orientación a resultados o el liderazgo.

Es habitual también cerciorarnos de que el candidato conecte con la cultura, objetivos y estrategia de la empresa. Se trata, muchas veces de sutiles matices que finalmente tienen un enorme peso específico en la adaptación y futuro desempeño del nuevo miembro de la familia.

Hasta aquí todos de acuerdo, pero ¿qué hay del propósito? Primero aterricemos y desmitifiquemos su significado. El propósito se define como la firme determinación de hacer algo y trasladado al lenguaje empresarial, se trataría del compromiso de la compañía con la sociedad, una declaración de aporte de valor real a la comunidad.

Las compañías de éxito ya no solo ambicionan dinero y resultados a corto plazo. Sentar sus bases en un objetivo inspiracional ha dejado de ser una utopía. Se ha convertido en una necesidad que implica establecer una conexión con empleados, colaboradores y clientes, que conecta con el aspecto emocional y genera identificación con cada una de nuestras misiones particulares.

Frederic Laloux, en su libro «Reinventar las Organizaciones», habla de propósito evolutivo, donde los nuevos modelos organizacionales se representan como organismos vivos, con energía y movimiento, con un rumbo intrínseco y un sentido de la orientación propio. En lugar de tratar de controlar el futuro, los miembros de la organización están invitados a entender en lo que la organización desea convertirse.

Si aceptamos estas premisas, aceptamos también la necesidad de alinearnos con este propósito evolutivo. La cuestión ahora es, ¿cómo descubrir hacia dónde quiere dirigirse la compañía?

Una práctica sencilla para poner voz a este rumbo corporativo es la de la silla vacía. Consiste en incluir en cada reunión una silla que represente la empresa y su propósito evolutivo. A modo de cambio de observador, cualquier participante puede sentarse en esa silla y convertirse en voz de la organización, preguntándose cuestiones relativas al sentido, velocidad, interés, contenido que está faltando o voces que se necesitarían escuchar. De este modo podremos hacer el ejercicio de entender la dirección de la empresa y valorar el alineamiento con nuestro propio pálpito.

Una vez comprendido el propósito, el reto está en mantenerlo vivo, normalizarlo, integrarlo en las conversaciones cotidianas, en los emails con clientes, publicarlo, compartirlo de manera personal, etc. Hacer que germine en todas direcciones, que nazca, que se mantenga vivo y nos haga poner corazón a la par que razón.

Pero no debemos olvidar que el propósito de la organización está íntimamente ligado a la toma de consciencia del propósito individual. Si ambos resuenan y vibran en la misma frecuencia, con total seguridad ocurrirán cosas extraordinarias.

Una vez comprendido el propósito, el reto está en mantenerlo vivo, normalizarlo, integrarlo en las conversaciones cotidianas

Tener un objetivo de vida, algo mucho más grande que nosotros mismos, nos conecta con el mundo de los sueños, nos da motivos para saltar de la cama por las mañanas, nos emociona, le da sentido a la palabra felicidad, nos proporciona un estado de ánimo que nos impulsa a llegar cada vez más alto.

Tener un propósito de vida nos hace grandes, nos hace fuertes y poderosos, nos abre una nueva visión más clara y esperanzadora, nos dota de sentido y sentimiento.

Mi propósito es acompañar a las personas y a las organizaciones a alcanzar sus objetivos, ayudándoles a encontrar aquello a lo que están llamados a ser. Identifica tu propósito y viaja con la compañía que quiera hacerlo realidad, este viaje es el que verdaderamente vale la pena.