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El Halloween organizacional

Graciani García, María

Capital Humano, Nº 348, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Diciembre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

María Graciani

https://mariagraciani.wordpress.com/

«¿Truco o trato?», hace apenas un mes, éste era el slogan más repetido en las calles por niños (y algunos que no lo eran tanto) disfrazados para «dar miedo»: había hombres lobo, vampiras, zombies, dráculas, Frankensteins, momias, fantasmas... Todo para celebrar una especie de «tó Santos» a la americana, porque eso del «¿truco o trato?» es lo que suelen decir los chiquillos estadounidenses cuando llaman a tu puerta, ataviados con sus terroríficos disfraces, para darte a entender que, o les das unas chuches (trato), o atente a las consecuencias (porque tendrás que soportar alguna trastada —he ahí el truco—). Observando el éxito del calado de Halloween entre nuestros niños (porque los más pequeños siempre son compañeros inseparables de la diversión, más allá de que ésta lleva la etiqueta «made in Spain» o no) y su comportamiento (algunos disfrazados desde primera hora de la mañana, para ir al cole, y luego salir por la noche a recoger golosinas por las casas), me da por reflexionar que, quizás, también exista una suerte de «Halloween organizacional», con la salvedad de que éste dura todo el año...

EL «¿TRUCO O TRATO?» PROFESIONAL

¿Te has fijado?, a veces los adultos tenemos tan interiorizado nuestro disfraz que apenas nos damos cuenta de que lo llevamos (ésa es la parte preocupante). En el mundo empresarial, también hay quien va de «chupasangre», de lobo de Wall Street, quien se comporta como un auténtico fantasma o quien actúa directamente como un zombie... Se levantan con su «disfraz» (que ya tienen tan pegado a su propia piel que es como si fuera una prolongación del «yo»), se pasean por la oficina con él para... ¿dar miedo? y, ya sea a la puerta de sus compañeros de equipo o a la de sus clientes, son embajadores de un insistente: «¿truco o trato?», esto es, son una especie de «reclamadores profesionales de chucherías» (la chuche, claro está, es el «trato», aquello que van buscando) y si no lo obtienen, en lugar de comportarse como lo que se supone que son —adultos— y llamar a otras puertas que, tal vez podrían abrirse, deciden tirar del «truco» y poner en pie alguna «trastada» contra quien no quiso brindarle su ansiada golosina...

LA POLÍTICA DEL MIEDO

Esto de utilizar el miedo como medio para conseguir un fin se lleva haciendo desde la noche de los tiempos (desde luego, no es un invento de Halloween) pero, como la Historia ha demostrado, la estrategia del amedrentar es una medida (que no solución) transitoria, o sea, que no es, ni mucho menos, deseable que «llegue para quedarse» porque, de ser así, temprano sería el desgaste (físico, mental, emocional, humano). La política del miedo es «pan para hoy y hambre para mañana», porque cuando te acostumbras a esconderte detrás del disfraz y a su amparo te aprovechas para amedrentar al personal, lejos de crear compromiso y sostenibles beneficios, lo que haces es generar tu propio precipicio por el que, antes o después, te terminarán empujando todos los agraviados por el «¿truco o trato?». Es mejor aprender a priori que abusar, para nadie (ni para ellos ni para ti), será grato.

Piénsalo, cuando vuelvas a tu oficina, observa con atención... Es posible que puedas reconocer algún disfraz y, si no es así, mírate tú también, podrías ser el disfrazado...