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Inclusión Digital: un plan de acción para combatir el analfabetismo y la exclusión digital

Torres, Arancha

Capital Humano, Nº 348, Sección Conciliación y diversidad / Tribuna, Diciembre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

Arancha Torres

Vicepresidenta, RR.HH, Capgemini España

Capgemini tiene en marcha el programa mundial Arquitectos de un Futuro Positivo, que persigue aprovechar la experiencia y recursos de la compañía —inscrita en el sector tecnológico desde hace más de 50 años— para generar un impacto enriquecedor y favorable en la sociedad. Bajo este lema aglutinamos todas nuestras acciones de responsabilidad social, que se articulan en torno a tres grandes ejes: diversidad, sostenibilidad e inclusión digital, cada uno con objetivos concretos marcados de cara al cierre del ejercicio 2020.

El pilar de inclusión digital lleva en funcionamiento como tal dos años, desde que se pone en marcha la nueva estrategia de RSC, alineada con el plan de transformación global la compañía. Esta área nace con el objetivo de poder trasladar a la sociedad parte de nuestra experiencia como empresa tecnológica, con la intención de que la tecnología no sea una barrera más, sino una oportunidad de carrera para las personas que más pueden necesitarlo. Tenemos un objetivo claro en este sentido: que en 2020 el 80% de nuestros proyectos de acción social sean proyectos de inclusión digital. Y estamos muy cerca de conseguirlo: en 2018, supusieron ya el 64%.

Con esta línea de acción, que tiene su semilla en una apuesta personal del presidente del grupo, Paul Hermelin, Capgemini busca contribuir al combate de la incipiente brecha digital, con el convencimiento de que este fenómeno constituye una de las grandes amenazas o riesgos de la sociedad de la información, al agravar de forma significativa en la exclusión social. Igualmente, tomando en consideración que la brecha digital no es solo un concepto asociado al acceso a internet y dispositivos, sino que está vinculado a las habilidades y competencias necesarias para saber usar las nuevas tecnologías.

Diversos estudios sociológicos muestran que el impacto de las tecnologías en los procesos de exclusión social es doble. Por un lado, agrava situaciones de desventaja ya existentes, marcando aún más las desigualdades. Por otro, genera nuevas formas de exclusión que afectan a nuevos grupos, personas o territorios. Así, la digitalización lleva a situaciones complejas de desintegración social, más allá del acceso o no a las nuevas tecnologías o la información, como puede ser la marginación institucional, el acceso o no a nuevas formas de consumo y comunicación o a servicios públicos básicos y la menor empleabilidad.

Por este motivo, nuestras acciones de inclusión digital se dirigen no solo a los colectivos más pobres y a personas con discapacidad, sino también a otros que, por no tener conocimientos o destrezas digitales que son básicas en la vida cotidiana de hoy día, están en riesgo de quedar socialmente aislados o sin posibilidades de acceso a un trabajo. Entre otros, hablamos de la tercera edad, jóvenes sin recursos, mujeres víctimas de violencia machista, personas con baja formación en situación de desempleo de larga duración o personas en momento de transición, como los refugiados. También dedicamos acciones específicas para reducir la brecha digital de género.

El impacto de las tecnologías en los procesos de exclusión social es doble al agravar situaciones de desventaja y generar nuevas formas de exclusión

ORQUESTACIÓN

Para poner estas iniciativas en marcha país a país y, lo más importante, para darles continuidad, Capgemini apuesta por un modelo híbrido en el que combina sus propios recursos, como instalaciones y empleados que se prestan voluntarios como profesores, con una diversa red de agentes especializados, como fundaciones, instituciones y asociaciones profesionales, que cuentan con la estructura y el alcance que se necesita para llegar a los colectivos objetivo.

Aquí en España, trabajamos bajo el eje específico de inclusión digital desde su creación por el grupo hace dos años, pero ya veníamos realizando proyectos en esta materia desde tiempo atrás. Esto se ha materializado a través de nuestra colaboración con Fundación Once y su Programa INSERTA. Nuestro primer acuerdo lo firmamos en 1999 y desde entonces hemos dado formación a personas con discapacidad en materia de tecnologías de la información que, posteriormente, se han ido traducido en incorporaciones a la propia Capgemini.

También trabajamos en inclusión digital con otros socios históricos en el desarrollo de nuestros programas sociales, como la Fundación Adecco y la Fundación Randstad. Así, en la sede de la Fundación Adecco en Madrid recientemente hemos creado un espacio permanente (Sala de Formación Capgemini) creado ex profeso para realizar talleres de competencias digitales básicas a personas con discapacidad intelectual, con vistas a facilitar su integración en el entorno laboral. Enmarcado en el Proyecto #EmpleoParaTodos de la fundación, se prevé que unas 1.000 personas al año se beneficien de estos talleres en Madrid y que se convierta en una práctica replicable en otras regiones gradualmente, como Barcelona, Valencia, Murcia y Asturias. Con la Fundación Randstad, ya vamos por la segunda edición de CAPacita2, que aglutina cursos específicos para reducir la brecha digital de las mujeres con discapacidad.

Otras colaboraciones en marcha son con la Fundación ONCE, donde tenemos becas tecnológicas, y la Fundación Integra, a través de un programa por el que empleados voluntarios de la compañía darán formación en habilidades digitales y asesoramiento profesional a personas en exclusión social severa. En particular, se focaliza en que estas personas aprendan a afrontar con éxito la búsqueda de empleo a través del smartphone como una herramienta más, utilizando Internet y las TIC como parte rutinaria de su vida cotidiana.

El eje de inclusión social de Capgemini también se impulsa mediante el establecimiento de Academias Digitales en colaboración con partners especializados que tienen el conocimiento y la metodología. La primera —La Grande École du Numérique (GEN)— se puso en marcha en Francia en colaboración con Simplon, cuyo modelo de formación e inclusivo es todo un referente por su solidez y resultados. En menos de dos años, se han abierto academias en Marruecos, Norteamérica, Países Bajos, Reino Unido y la India y pronto se inaugurará otra en Alemania. El objetivo conjunto con las academias es graduar a 1.400 personas para 2020.

En esta parte, en España trabajamos con Factoría5, que está integrada en la red Simplon. Fundamentalmente, estamos centrados en la próxima apertura de la Academia Digital en Asturias, donde se proveerán cursos intensivos de programación de siete meses de duración que arrojan altas posibilidades de incorporación posterior al mercado laboral; una política que se irá materializando de forma gradual.

En menos de dos años, se han abierto academias en Marruecos, Norteamérica, Países Bajos, Reino Unido y la India y pronto se inaugurará otra en Alemania. El objetivo conjunto con las academias es graduar a 1.400 personas para 2020

ESFUERZO COMÚN

Ciertamente, la lucha contra la brecha digital requiere la adopción de políticas públicas en el ámbito educativo, que garanticen el acceso a la formación y contenidos y metodologías que logren la alfabetización digital. Es una tarea que exige la intervención de muy diversos actores, aunque las inversiones y esfuerzos actuales no son suficientes. En nuestro caso, como empresa comprometida con la innovación y con la sociedad, cometeríamos un error si nos quedásemos al margen de este esfuerzo. La inclusión digital es la inclusión social del siglo XXI y como empresa de tecnología, nos recuerda para qué estamos aquí.