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Talentos diferentes, debemos darles su lugar

Narváez Arróspide, Manuel

Capital Humano, Nº 348, Sección Headhunting y selección / Tribuna, Diciembre 2019, Wolters Kluwer España

Portada

Manuel Narváez Arróspide

Consultor Senior Finance de Wyser

Desde hace años me ocupa la realidad de las personas que tienen dificultades para conseguir los objetivos que la sociedad considera normales. Para éstas, es fundamental encontrar interlocutores que sepan entender su realidad y potenciar sus habilidades.

Una de las dificultades más comunes que padecen muchas personas es la dislexia. En concreto, se estima que el 10% de la población mundial padece esta dificultad. Sobre ella voy a desarrollar este artículo, ya que es algo que me toca de cerca y es el punto de partida de mi reflexión.

Aunque existen diferentes teorías sobre qué es la dislexia podemos resumirlo en un trastorno del aprendizaje que afecta a la compresión lectora, interpretación de símbolos, la ortografía y la escritura; existiendo un profundo desconocimiento de lo que este trastorno supone para el desarrollo de quien lo padece.

Cuando una persona tiene dificultad para leer, mala compresión lectora o faltas de ortografía, suele provocarle, desde los inicios de su formación, problemas de autoestima, viendo todos sus defectos y ninguna de sus virtudes. A estas personas les resulta de capital importancia encontrar el apoyo necesario, ya que los que lo superan suelen triunfar en la vida, gracias al desarrollo de habilidades diferentes a los no disléxicos.

Los profesionales con dislexia son completamente capaces de desempeñar cualquier trabajo, si se les orienta correctamente. Como dijo un directivo con el que trabajé «todo equipo debería tener un disléxico»; y esto se debe a su alto grado de resiliencia ya que en su camino han tenido que esforzarse más que el resto para llegar al mismo sitio.

Por otro lado, son personas creativas, intuitivas, plantean soluciones novedosas, pensamientos interconectados y altas habilidades visuales. Personajes relevantes como, Leonardo Da vinci, Thomas Edison, Nicolai Tesla o Pablo Picasso, entre otros muchos, padecían dislexia, estando muy orientados a emprender debido a su manera de razonar. Un estudio del Cass Businness Schooll cifra en un 20% y un 35% a los empresarios de Reino Unido y Estados Unidos, respectivamente, que padecen dislexia. Por lo que dejar fuera a estas personas sería un gran error desperdiciando todo su potencial.

En un mundo tan competitivo, en el que la tecnología realiza cada vez más actividades técnicas es fundamental entender las «soft skills» de las personas y ver su potencial es ese campo, siendo cada vez más importante cuestiones como la comunicación, liderazgo, empatía, asertividad, etc. Soy optimista, porque creo que el futuro va a conseguir que perfiles con dislexia afloren, personas luchadoras y humildes con una percepción emocional muy potente, haciendo de las organizaciones algo más profesional y resistente.

A los profesionales de recursos humanos nos toca entenderlo, darnos cuenta de su potencial y en la medida de lo posible ver cómo facilitar la inserción en el mercado. En definitiva, tenemos la responsabilidad de saber orientar con criterio a estos profesionales que han recorrido un duro camino hasta estar frente a nosotros.

Lo diferente aporta, hace crecer, enseña a ir por caminos inciertos y nos hace llegar a lugares no escritos. Por este motivo, no los olvidemos, démosles su lugar y aprendamos de ellos.