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ApaticWorld: ¿la globalización de la indiferencia?

González, Carlos

Capital Humano, Nº 349, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Enero 2020, Wolters Kluwer

Portada

Carlos González

Partner de Navitas for Change

«La vida se desarrolla donde fluye la empatía», eso creo.

¿Estaremos en ciernes de lo que algunos llaman la globalización de la indiferencia (1) ? En cierto modo sí. Estamos tejiendo, lentamente, las bases para construir y consolidar algo que se podría llamar ApaticWorld, como respuesta al famoso VUCA World. A más VUCA, más sensación de vulnerabilidad… y para muchos, la reacción puede ser, más apatía.

¿Y hay síntomas de apatía global?

A pesar de las evidencias científicas, no hay pasos firmes para impulsar un modelo económico que haga frente a la crisis climática. Voces como las de Jeremy Rifkin (2) —economista y sociólogo— señalan que «el futuro será verde o no será»; pero parece que nos deja indiferente. Uno lee la noticia y vuelve con naturalidad a ver fotos preciosas de Instagram o a repasar la agenda del día siguiente. ¿Por qué el ser humano vive pensando que lo que no le pasa a él mismo, no está pasando?

Es verdad que jóvenes inspirados por otros jóvenes como Greta Thunberg están saliendo a las calles, pero no es suficiente. Hace falta una acción más determinante por parte de la ciudadanía, de las corporaciones y de nuestros líderes —sean políticos, artísticos o futbolísticos—. Hace falta una acción más determinante por parte de los que seremos los abuelos y bisabuelos de las próximas generaciones. No a la apatía; demos un paso al frente.

¿Otros síntomas apáticos? Recientemente se han publicado los resultados del Informe sobre el Desarrollo Humano 2019. Los datos son alarmantes. Es verdad que se han mejorado los ratios relativos a la pobreza extrema, pero no podemos caer en la apatía respecto a lo que sufren la mayoría. De 100 niños nacidos en el año 2000, en países con índice de desarrollo humano bajo, solo 3 realizan estudios superiores, 80 se quedan fuera de la educación superior y 17 han muerto antes de cumplir los 20 años. En un país con desarrollo humano muy alto las respectivas cifras son 55, 44, 1. Hay algo que no funciona y la respuesta no es la indiferencian ni la apatía. Tampoco construir muros y fronteras.

Las cifras de maltrato infantil, de violencia de genero, de fracaso escolar, de dependencias tóxicas, de personas en riesgo de exclusión social, de muertes en migraciones y campos de refugiados… crecen y crecen. ¿Habrá algo que estemos haciendo mal? Seguro que sí…

Hay algo que no funciona y la respuesta no es la indiferencian ni la apatía. Tampoco construir muros y fronteras

¿Más síntomas? Recientemente también se ha publicado «2019 State of Workplace Empathy». Aunque se refiere a EEUU, ¿quizás algunas cifras se podrían equiparar a Europa? En cualquier caso, nos ayuda a reflexionar: el 82% de los encuestados abandonaría su organización en busca de una empresa más empática. Es increíble. Un 82% de riesgo de fuga del Talento, en otros ámbitos, suena a suspenso escolar, a no llegar a objetivos de venta, o que los clientes se van a otra tienda… ¿Cómo es posible que —dada esta cifra— no haya despidos de consejos de administración en bloque y de sus comités ejecutivos por lograr y mantener este ratio de falta de compromiso del «recurso más importante de las organizaciones»?

¿Será el virus de la apatía? Apatía —Estado de desinterés y falta de motivación o entusiasmo en que se encuentra una persona y que comporta indiferencia ante cualquier estímulo externo—. Esta definición responde a la falta de respuesta que estamos denunciando. Y desde la apatía es imposible responder a los retos del planeta, de la sociedad y de las empresas.

EMPATÍA

Lo cierto es que en este convulso mundo VUCA en el que vivimos la NO-apatía, es decir, la empatía tiene sus riesgos y sus costes. Responder, exponerte, hacerte vulnerable ante las emociones que nos evoca el otro (sea este otro el planeta, el cambio climático, las migraciones, la persona con síndrome de burn out…) requiere de coraje, resiliencia y auto-regulación emocional. Requiere también de un mundo más pausado para digerir tanto impacto y coger perspectiva para mantener tu balance interior.

Volviendo a la pregunta inicial: ¿Estaremos en ciernes de lo que algunos llaman la globalización de la indiferencia?¿Estamos construyendo un ApaticWorld?

Mi respuesta en claramente, nítidamente, rotundamente NO.

Conocemos muchas historias de personas y grupos humanos comprometidos con el planeta, con el sufrimiento ajeno, con construir empresas y proyectos empresariales sostenibles y éticos… Habría que oírlas más en los medios de comunicación: sería inspiración y energía para otros muchos.

Pero también creo que hay que dar un paso al frente. Se necesita de un paso al frente de todos los ciudadanos. Ciudadanos ya no de una ciudad sino del planeta Tierra. Lo que ocurre en un continente está pasando realmente en nuestro barrio. Deshielos en el Ártico, inundaciones en el Levante.

Un paso al frente: no solamente de los jóvenes que ven su futuro comprometido, ni solo de los afectados por muros, deshielos y calentamientos, o acosos del tipo que sea… Creo que es un paso adelante de todos y cada uno de nosotros. «SI LE PASA A OTRO, ME ESTÁ PASANDO A MI».

Para mí ese paso al frente se llama Empatía con el planeta Tierra y todos sus seres vivientes. Somos habitantes, no visitantes. No hay otro sitio donde ir. Ni autobús, tren, metro, barco o avión... con los que emigrar a otros planetas (¿y quien querría ir a otro planeta con lo hermoso que todavía es el nuestro?). No hay próximo destino. Solo cuidar esta casa común llamada Tierra. Menos invertir en armamento y construir muros; y más invertir en revertir el cambio climático, en aliviar el sufrimiento y en educación.

El paso al frente también se llama educar en Empatía y en cómo responder a la vulnerabilidad y sufrimiento que este VUCA World nos despierta. Sin esa educación empática y resiliente es fácil caer en un estrés empático: te sientes superado y te alejas para protegerte.

Somos habitantes, no visitantes. No hay otro sitio donde ir. Ni autobús, tren, metro, barco o avión... con los que emigrar a otros planetas

O, si te ves muy afectado, puedes acabar superado abrazando la apatía, es decir, suprimiendo consciente o inconscientemente las emociones y la capacidad de respuesta a lo que estás observando. El reto: educarnos en inteligencia emocional.

El paso al frente se llama también Empatía con el Tiempo. Aprender a ir más despacio, a pararnos, a estar presentes, a recuperar energía, a soltar y fluir sin necesidad de estar siempre produciendo. Es difícil considerar al otro si siempre vamos corriendo atrapados en el tiempo —¿recuerdas aquella película del día de la Marmota?— Tomar conciencia del tiempo y aprender a parar.

El espacio de la tribuna se acaba. Habrá que parar… Mientras tanto, invitarte a dar un paso al frente. Seamos empáticos, abandonemos la apatía si nos ha alcanzado. No nos dejemos llevar por el virus del ApaticWorld.

NOTA: Por reforzar la defensa de la empatía. Satya Nadella, CEO de Microsoft dice que la apatía no lleva a ningún sitio: «Mi éxito depende del éxito de mis clientes. Ésa es la esencia de los negocios. Si tenemos éxito quiere decir que de alguna manera hemos sabido satisfacer las necesidades de los clientes, incluso las que no expresan. ¿De dónde viene la inspiración para conocer esas necesidades no expresadas? De la empatía, la comprensión plena de las necesidades que existen realmente. No es hablar con tus clientes y hacer exactamente lo que te piden. Se trata de ir al fondo, comprender qué hay detrás de sus palabras».¿No somos todos los clientes de este planeta ya miembros de este barrio global?

(1)

Papa Francisco

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(2)

2010, La civilización empática Editorial Paidós. ISBN 978-84-493-2356-0

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