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Temple

Graciani García, María

Capital Humano, Nº 349, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Enero 2020, Wolters Kluwer

Portada

María Graciani

https://mariagraciani.wordpress.com/

Hoy descubrí un escrito de mi padre que me resultó revelador... Había permanecido oculto durante algo más de 10 años, se titula «Malos tiempos» y lo escribió en un momento en el que su empresa pasaba por importantes dificultades. En mitad de la adversidad, plasmó sus pensamientos en un papel, quizás con el propósito de ayudar a otros que se encontrasen en dificultades similares, quizás porque sintió la necesidad de dejar constancia de su visión para que el tiempo no la borrase o quizás, simplemente, buscaba desahogarse... Fuera por lo que fuere, el escrito cayó en mis manos y en él queda plasmado un anhelo humano: la resistencia ante la dificultad, el espíritu de superación que se forja durante la tormenta, la valoración del «puerto vespertino» como aquel que más aporta a tu destino... A continuación, comparto contigo algunas de sus líneas:

«Se forja el carácter con un cierto temple, y éste se revela en contra del desánimo y de la apatía agobiante que generan las oleadas continuadas de dificultades, es una desobediencia a la dominación de los miedos, a las derrotas que ya parecen evidentes. El temple, por tanto, es una resistencia total a la rendición... Entre tanto reto y desafío, entre tanto ruido y alboroto, debe prevalecer un temple que nos de serenidad, capacidad y valor para seguir con constancia y no perder nunca la fe en nosotros mismos... Todos los puertos son más tristes, pero más acogedores, en los atardeceres, cuando ya declina el día».

¿Qué te parece? yo disfruté con su lectura y con su constructivo mensaje, especialmente con aquello de la «desobediencia de la dominación de los miedos», así es como definía mi padre el temple, esa «resistencia total a la rendición». Él siempre solía decirme: «hija mía, la toalla se tira siempre dos segundos después de muerto, ¡nunca antes!», su lema era: «¡intenta, intenta, intenta!», gracias a él comencé a transformarme en una suerte de «buscadora de alternativas», como una especie de «Google de los intentos», me enseñó a no entonar nunca, de primeras, el «no puedo, lo siento», sino a, tirando de ingenio, visión y temple, no parar hasta que una buena opción, encuentre. No se trata de ganar siempre sino de no rendirse nunca, pues en el espíritu de superación ya reside la victoria (ésa es la enseñanza más notoria).

VALENTÍA SERENA

«Fortaleza enérgica y valentía serena para afrontar las dificultades y los riesgos» así es como la RAE define el «temple». Tener «temple» ante la adversidad supone que cuentas con un valor prudente con el que avanzar, la necesaria mezcla de energía y tranquilidad, de iniciativa y reflexión para nutrir tu acción cuando sientas que te aproximas a la Cordillera de los problemas... En ese lugar, es fundamental moverte para no quedarte a perpetuidad en el campamento base de la dificultad; pero, del mismo modo, es básico no dejarse abrumar por el entorno porque entonces se magnifica el obstáculo, perdemos el ritmo de avance, nos olvidaríamos incluso de cómo pisar para seguir hacia adelante porque se nublaría el entendimiento y entonces... Ahí es cuando acabaríamos entonando el «¡no puedo!, lo siento».

No se trata de ganar siempre sino de no rendirse nunca, pues en el espíritu de superación ya reside la victoria

FALIBLES Y... ¡LO HACEMOS POSIBLE!

No somos infalibles, como seres humanos, acertamos y nos equivocamos muchísimas veces durante nuestra vida. Pero a pesar de ser imperfectos, ¡no debemos enfocar la vida desde la óptica de los defectos! sino, más bien, esto debiera servir para renovar nuestro afecto por el espíritu de superación porque éste es el que hace que consigas ver una opción en medio del mogollón... Tenlo en cuenta, en la próxima ocasión que en dificultades te encuentres, temple...