Capital humano - DocumentoSEO
El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Wolters Kluwer logo

El mirador personal

Graciani García, María

Capital Humano, Nº 351, Sección Crecimiento profesional / Tribuna, Marzo 2020, Wolters Kluwer

Portada

Hace unos días me encontraba en la localidad sevillana de Alcalá del Río, pasé una magnífica mañana con Alonso, mi chico, y su familia. Lo que más me gustó fue un majestuoso mirador que se encontraba ubicado en una plazoleta, flanqueado por dos orgullosos cañones, contundentes testigos de otros tiempos, de otras batallas... Nos asomamos a aquel balcón natural para hacernos unas fotos y disfrutar de las espléndidas vistas... La presa, el agua, el campo... Pasé unos minutos en silencio, apoyada en aquella barandilla mirando el paisaje, cerraba los ojos, inspiraba, expiraba, pero no era sólo aire lo que me llenaba, también lo hacía una sensación contradictoria de plenitud e insignificancia...

EL LUGAR APROPIADO Y LA REVELACIÓN INTERIOR

Plenitud porque desde aquella altura me embargaba cierto sentimiento de dominio, tener (literalmente) a mis pies aquel paisaje me daba perspectiva de conjunto, era como si pudiera ver de golpe, traducido en imágenes, un libro de 500 páginas, como si la naturaleza se hubiese propuesto enviarme un mensaje de grandeza, como si me estuviera susurrando al oído: «encontrar el lugar apropiado te hace grande, alimenta tu visión». ¿Recordáis la caratula de «El Padrino»? me sentí un poco así, como si de repente, estar en aquel lugar me diese la potestad de mover los hilos de lo que tenía por delante...

También te contaba que, además de plenitud, me acompañaba una sensación antagónica de insignificancia. Al ver las dimensiones de aquella presa, el volumen de agua, el grupo de árboles, me daba por pensar: «Si desde aquí, toda esa majestuosidad se ve tan sintetizada, ¿cómo me veré yo?», entonces la humildad llenaba mis pulmones, y desde el oxígeno de la generosidad, completaba mis «reflexiones naturales» pensando que cuando se despliega ante ti el conjunto de tu visión, vives una especie de epifanía cotidiana, una revelación interior porque tomas conciencia de que tu idea, tu pasión, algo que es como un hijo, que nace de ti... ¡te supera! es algo que te trasciende, que es más grande que tú, que no está ahí sólo para complacerte a ti sino que la visión tiene vocación de legado y como todo buen legado, debe servir a la humanidad...

Me tomé una última foto y sonreí, me di cuenta de que aquello era más que un balcón natural... ¡Acababa de descubrir mi propio mirador personal! todos tenemos uno, si miras bien, descubrirás el tuyo y desde allí podrás vivenciar las bondades de estar en el lugar apropiado, el sentimiento de plenitud que te envuelve cuando se proyecta en el cielo de tu mente la película de tu visión así como la revelación interior que te abraza cuando te das cuenta de que quien la comparte, es quien avanza... Recuerda: Tomar perspectiva, exterior e interior, es imprescindible para crear valor... En la próxima ocasión que pierdas perspectiva, ya sabes ¡para el mirador!