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Igualdad y conciliación laboral, un desafío continuo en España y Europa

  • 6-3-2020 | Wolters Kluwer |

    Miriam Martín

Miriam Martín

Directora de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos

  • La media europea de la brecha de inserción laboral entre hombres y mujeres es de 11 puntos, según datos del Eurostat relativos a 2018.
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Miriam Martín

Directora de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos

La apuesta por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres sigue siendo una asignatura pendiente en diferentes ámbitos y, en especial, en el mercado laboral. Actualmente, nos encontramos en una etapa en la que observamos un creciente nivel de compromiso, tanto desde las empresas como desde los gobiernos, para reducir la brecha laboral y aumentar las oportunidades para las mujeres.

Es un hecho que la diferencia en las condiciones laborales de hombres y mujeres es un problema global, que no concierne únicamente a un país. Sin embargo, las soluciones que se están poniendo en práctica se están acometiendo a nivel local por parte de los gobiernos, o en el ámbito individual de algunas empresas. Las políticas llevadas a cabo entre los diversos países de la Unión Europea se han traducido en grandes distancias en términos de igualdad laboral entre los países miembros.

La media europea de la brecha de inserción laboral entre hombres y mujeres es de 11 puntos, según datos del Eurostat relativos a 2018. Lejos de que este sea un dato positivo, hay varios países que la sobrepasan y otros que están muy por debajo. Por ejemplo, el Eurostat sitúa a Malta como el país europeo con mayor brecha laboral entre hombres y mujeres, donde la diferencia es de 21 puntos. En la isla, la tasa de empleo en los varones es del 81,2 % mientras que en las mujeres es del 60,8 %. En el polo opuesto, el país que menos diferencia registra es Lituania (donde la brecha es de 2 puntos). Si ponemos foco en España, la brecha registra 12 puntos de diferencia entre el porcentaje de hombres trabajando respecto al de mujeres, un punto por encima de la media europea. Sin duda, aún hay mucho trabajo por hacer.

Pero las diferencias laborales también las podemos apreciar en el salario. Según datos del Eurostat, las mujeres ganan de media un 14,8 % menos que los hombres en la Unión Europea (UE). Otra cifra que marca la desigualdad de condiciones a la que se enfrenta las mujeres respecto a los hombres en el mercado laboral. Esta brecha laboral muestra cómo a día de hoy aún hay hombres que ganan más dinero que una mujer en su mismo puesto y con las mismas funciones. Entre las grandes economías europeas, el país que más diferencia entre salarios registra es Alemania, con un más de un 20 % y en el lado opuesto encontramos a Italia con el 5 %. ¿Y los españoles? España tiene una posición intermedia ya que según los datos de 2018 del Eurostat hemos registrado una brecha salarial del 13,9 %.

Los factores causantes de la brecha salarial son múltiples. Por ejemplo, las mujeres trabajan más frecuentemente a tiempo parcial o tienen a menudo que asumir la responsabilidad principal del cuidado de sus familias. Además, a día de hoy los altos cargos en política y empresas siguen en manos de los hombres, lo que origina el llamado ‘techo de cristal’ en las empresas. España ha dado un paso adelante y, tras la aprobación del Real Decreto en marzo del 2019 por el anterior Gobierno entra en vigor la obligatoriedad de que las compañías de más de 150 empleados tengan registrado un Plan de Igualdad antes del próximo 7 de marzo.

Mejorar la conciliación entre la vida laboral y la personal en ambos géneros es otro aspecto fundamental para alcanzar la igualdad en el ámbito laboral, lo que se conoce como corresponsabilidad de tareas. Siguen siendo necesarias políticas familiares, educativas y formativas que favorezcan la conciliación de la vida personal, laboral y familiar y la participación igualitaria de hombres y mujeres en el mercado laboral, evitando, por ejemplo, que la maternidad sea un obstáculo para el desarrollo profesional, compartiendo las responsabilidades familiares e impulsando a las mujeres a avanzar en su vida profesional.

Si nos centramos en medidas de conciliación como la jornada laboral y comparamos a los países europeos, los datos de Eurostat señala que España es el país que más tarde pone fin a su jornada laboral, en torno a las ocho de la tarde, cuando en países como Italia y Francia el día laboral acaba normalmente dos horas antes.

Si hablamos de una baja por maternidad y paternidad igualitarias, es un suspenso generalizado prácticamente en toda Europa. Solo Suecia dispone de un permiso igualitario de 480 días. Después de Suecia, otro de los países con más ventajas en este sentido es Noruega, donde el padre tiene derecho a 12 semanas de permiso y la madre a 46, ambos con el 100% del sueldo. En cuanto a los permisos de paternidad, en 2019 en España el número de semanas aumentó de 5 (igual que la media europea) a 8 y desde el 1 de enero de 2020 ha ascendido a 12 semanas, el objetivo es que en 2021 los padres igualen las 16 semanas de baja.

Los países miembros trabajan en alcanzar un acuerdo que establezca unos mínimos a nivel europeo en condiciones de trabajos más flexibles y permisos para el cuidado de los hijos con el fin de desarrollar una legislación comunitaria al respecto.

En definitiva, aunque se ha avanzado considerablemente en favor de la igualdad entre hombres y mujeres, aún queda mucho camino por recorrer. Hay aspectos que las empresas no pueden cambiar solas como los factores educativos y culturales, pero hay que seguir trabajando en ello para lograr la igualdad real a través del esfuerzo conjunto y la corresponsabilidad. La gestión de la diversidad de género resulta esencial, sobre todo, para sacar el máximo partido a todo el talento, conocimiento, habilidades y valores diferentes que aportan las personas en un equipo.