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Análisis del impacto del covid-19; un cambio de paradigma

  • 24-3-2020 |

    Javier Flores Pérez

Javier Flores Pérez

Director Movilidad Internacional. - IPM Aon

  • Cuando el cambio es la única constante es momento de prestar la máxima atención a todo aquello que se ve, irremisiblemente alterado por ello: métodos de trabajo, valores y competencias.
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Javier Flores Pérez

Director Movilidad Internacional. - IPM Aon

Estamos viviendo en la actualidad una situación sin precedentes provocada por la crisis sanitaria global de la pandemia originada por el coronavirus, Covid-19. Situación que lleva aparejada irremediablemente otra profunda crisis económica y social. Este escenario tiene impacto no solo en la salud física de las personas, sino en la psíquica y financiera igualmente.

Desde la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 11 de marzo, los acontecimientos se han ido precipitando en nuestro país. La publicación del Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo donde se establece el estado de alarma recogido en el artículo 116 del Título V de nuestra Constitución, implementa igualmente una serie de medidas extraordinarias, entre otras, de carácter laboral, para paliar el impacto de la crisis sanitaria.

Estas medidas están encaminadas a minimizar la repercusión de la masiva tramitación y presentación de ERTES (Expedientes de regulación de empleo temporal) por parte de las empresas que ven mermada, limitada o anulada su actividad productiva y, por ende, comercial.

Igualmente se establece la recomendación de llevar a cabo el teletrabajo, siempre que sea posible, la cual debe ser prioritaria frente a la tramitación de los citados ERTES. En este sentido, es importante tener en consideración la obligatoriedad de observar las medidas preventivas para proteger la salud y seguridad de todo el colectivo de trabajadores, que regula la Ley 31/1995 de 8 de noviembre (Ley de prevención de riesgos laborales). Si bien es cierto, que las medidas preventivas en la modalidad de teletrabajo, y en esta situación de excepcionalidad, se entenderá cumplida la obligación de evaluar el puesto de trabajo y garantizar la salud y seguridad, a través de una autoevaluación realizada voluntariamente por la persona trabajadora.

La primera conclusión que podemos obtener es que nos estamos enfrentando a un importante cambio de paradigma en la tradicional y actual función de recursos humanos o dirección de personas, dentro de las organizaciones, la cual cobra mucha más relevancia en estos momentos.

Cierto es que puede ser traumático para muchos líderes de dicha función la decisión de llevar a cabo todo este tipo de medidas laborales orientadas a la suspensión o extinción masiva de empleos. No menos cierto es, que también se nos abre una importante oportunidad para transformar y adaptar nuestras políticas actuales, a la realidad social y empresarial que estamos viviendo y que no tiene precedentes.

Es momento de implantar soluciones que pongan foco y pivoten en la protección de la salud física, psíquica o financiera de nuestros empleados, todo ello, visto de manera integral y urgente.

Soluciones, tales como apoyo psicológico, ninguno de nosotros ha vivido anteriormente un periodo de confinamiento, que, en el mejor de los casos, se prevé que será de mes y medio, soluciones relativas a potenciar la salud física, implementando políticas de wellbeing, o la propia telemedicina, que, en estos momentos, puede ser crucial.

MÁS ALLÁ DE NUESTRAS FRONTERAS

Este tipo de medidas preventivas o de protección de la salud, deben considerarse igualmente para el colectivo de viajeros frecuentes, expatriados o trabajadores transfronterizos, todo ello, dentro del ámbito de la movilidad internacional. A fecha de hoy, son 90 países que han establecido la prohibición de entrada a españoles.

También debemos valorar y tratar de minimizar las consecuencias financieras, psicológicas y físicas de todos nuestros asignados internacionales que ven limitada o anulada la posibilidad de regresar a su país de origen, España, que lo tuvieran previsto para estos días.

Debemos poner foco en coberturas médicas y asistenciales adecuadas, y tal y como establece el artículo 14 de la citada ley 31/1995, el cual utiliza el término de “eficaces”. Tenemos que observar que las coberturas médicas sean suficientes, que cubran pandemias, epidemias, catástrofes naturales u otras causas de fuerza mayor, procesos de repatriación y/o evacuación, todo ello, en el momento de la suscripción.

Igualmente es relevante contar con cobertura para situaciones de inmovilización forzada tal y como estamos viviendo en la actualidad, que, dada la coyuntura actual, puede ser duradera en el tiempo y muy costosa.

ESTANCAMIENTO ECONÓMICO

En cuanto a las políticas encaminadas a proteger nuestra salud financiera se pueden orientar a facilitar ofertas y descuentos de productos a través de las plataformas digitales implementadas en la empresa, así como incentivar políticas encaminadas al ahorro, o los propios planes de ahorro en cuestión como mecanismo de previsión social privado complementario.

Para entender porqué debemos poner mucho foco en la salud financiera, basta con comprender el impacto que tiene esta crisis sanitaria en la economía mundial, y por tanto, en España.

Los hechos relevantes que se están produciendo son básicamente:

• Hundimiento de las bolsas mundiales que pueden perder hasta un 30% de su valor.

• Paralización de la oferta.

• Paralización de la demanda.

• Crisis financiera.

El hundimiento de las bolsas mundiales es consecuencia del estancamiento de la oferta y la demanda, la oferta se ve afectada porque se paraliza la producción. A su vez, la oferta, tiene un impacto directo en el freno a la demanda, todo ello debido, a que los agentes económicos verán mermados sus ingresos irremediablemente.

A esto debemos sumarle que muchas economías occidentales, están aplicando una serie de medidas restrictivas cerrando comercios o fábricas, todo ello, en aras de políticas de prevención y protección de la salud de sus trabajadores.

En este escenario, todos los sectores de la economía se ven afectados, siendo el sector turismo y restauración, dos de los más castigados.

La pérdida de poder adquisitivo de los agentes económicos conlleva automáticamente una disminución o recorte en sus gastos, y por ello, la caída del consumo, factor éste determinante para la paralización de la demanda.

La principal consecuencia de este bloqueo de la economía es que deviene una crisis financiera, que es consecuencia de no poder hacer frente a los pagos y deudas contraídas con anterioridad por parte de dichos agentes, y por tanto, la descapitalización del principal acreedor, el sector bancario.

En definitiva, debemos estar preparados para afrontar situaciones donde el cambio es lo único seguro que va a ocurrir, desde el cambio de políticas y métodos de trabajo, hasta el cambio de valores y competencias tanto profesionales como personales.