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Equipos Inteligentes: ¿receta mágica?

Martín-Caro, Vanesa

Capital Humano, Nº 352, Sección Conciliación y diversidad / Tribuna, Abril 2020, Wolters Kluwer

Portada

Vanesa Martín-Caro

Senior Specialist - Área de Learning. EUROFORUM

«What is needed is not balanced individuals, but individuals who balance well with each other»

«Meredith Belbin»

Buena parte de lo que hace que una empresa alcance el éxito, prospere o fracase tiene que ver con algo que va más allá de las habilidades individuales de las personas que la forman. Este elemento es, concretamente, la gestión de equipos. Pero, ¿qué hace que un equipo funcione? ¿Qué competencias se necesitan para llegar a construir un equipo altamente eficiente? ¿Existe una regla o norma para conseguir que funcionen? Éstas son unas de las cuestiones que se plantean a menudo en las organizaciones los Project managers que lideran equipos.

Contamos desde hace años con miles de pruebas muy potentes que nos ofrecen informaciones de primera mano de los rasgos de personalidad de las personas que tenemos a nuestro cargo, y que nos puede dar pistas de si lograrán o no tener éxito realizando uno u otro tipo de funciones en un negocio determinado. Pero en esta ocasión no vamos a hablar de personalidad y tampoco de personas que conforman grupos, sino de comportamientos y conductas de personas que construyen equipo. Equipos de alto rendimiento, aquellos equipos inteligentes que han conseguido que los engranajes no produzcan fricciones, cada uno con un rol específico, con unas fortalezas potentes y unas debilidades permitidas y no permitidas, necesarias para que funcione.

Como si de un guiso se tratase, condimentos completamente opuestos en su aportación al gusto son necesarios para conseguir el objetivo de logro conjunto. Comportamientos dispares traducidos en fortalezas de un mismo equipo, en el que cada uno de sus miembros asume un rol específico en mayor medida, que es necesario para el alto rendimiento y que hace que un equipo funcione de manera inteligente.

Cabe señalar la aportación e investigaciones realizadas por el Dr. Meredith Belbin el cual supo identificar 9 comportamientos claves en los entornos laborales, comportamientos que tradujo en roles de equipo; los nueve roles de equipo Belbin donde cada individuo los posee en mayor o menor medida y donde la intensidad del rol identificará la fortaleza necesaria para que el equipo funcione «impulsor, cerebro, cohesionador, coordinador, finalizador, investigador de recursos, monitor evaluador, especialista, implementador».

La aplicación de la metodología Belbin en la actualidad se hace cada vez más necesaria si lo que queremos es construir equipos de alto rendimiento, equipos que los miembros que los forman puedan crear las sinergias necesarias para estar en la línea de las construcciones de las organizaciones del s.XXI, las cuales tienden a transversalidad, que viene marcada por las demandas de un mercado complejo y exigente que resulta difícil, o casi imposible aprehender correctamente desde un punto de vista centrado en la especialización.

Belbin nos da la posibilidad de crear equipos inteligentes, equipos que se adaptan, equipos que tienen las competencias precisas y necesarias para alcanzar el éxito en cualquier proyecto, porque cada uno de los miembros del equipo es conocedor de sus fortalezas, pero también de esas debilidades permitidas en las que se tienen que centrar para poder superarlas. A la hora de incluir un nuevo miembro en un proyecto transversal de una empresa será preciso conocer el rol de equipo que manifiesta. Esto permitirá dilucidar si su aportación en el proyecto complementará, sumará, o simplemente su participación no es la mejor opción por la intensidad e identidad de su rol dentro de los equipos de trabajo.

Concluiría señalando la similitud de los equipos con un plato galardonado con estrella Michelin. La exquisitez de los platos exige buenos ingredientes, ingredientes de calidad, pero no sólo eso, estos tienen que saber cómo mezclarse, cada uno tiene un rol necesario e imprescindible para que el plato consiga el éxito.

No existe una receta mágica, dependerá del objetivo que nos fijemos y, por ello, elegir las personas correctas con los roles adecuados es una tarea fundamental para conseguir la excelencia y exquisitez de los equipos.