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La importancia del reconocimiento

Roselló, Susana

Capital Humano, Sección Compensación y Beneficios / Tribuna, 2 de Abril de 2020, Wolters Kluwer

Portada

Susana Roselló

Directora de selección y headhunting de Montaner y Asociados.

Estamos viviendo un momento insólito. No hemos vivido un confinamiento global anteriormente, ni nosotros, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ellos saben mucho del esfuerzo porque gestionaron momentos muy difíciles: la hambruna, la guerra, etc... De ellos aprendemos cosas como la solidaridad, la empatía y, por supuesto, el amor, la ternura, la constancia, así como el agradecimiento y el reconocimiento.

Las personas nos movemos por dos grandes cosas: por amar y por ser amadas.

El reconocimiento es el amar del liderazgo, es la clave que sustenta y empuja el liderazgo. Apoyar y aplaudir. Sin ello las personas no funcionamos, ninguna de nosotras; bueno, algunas supongo que sí.

Estos días estamos viviendo aplausos y pancartas de apoyo a los profesionales que están trabajando en estos momentos tan complejos, con la gestión de la incertidumbre, el alto volumen de trabajo, la escasez de recursos, la gestión de personas, del tiempo… Todo esto se sustenta porque hay “saber hacer” y conocimiento, habilidades y competencias, procesos y protocolos, pero, sobre todo, porque existe la cooperación y liderazgo.

Lo mismo nos pasa a las empresas. La gran mayoría gestiona un gran volumen de operativa y táctica compleja en un entorno incierto, en el que diariamente surgen nuevas medidas y nuevos decretos que nos reenfocan constantemente a tomar nuevas decisiones. Esto hace que gestionemos de forma distinta todas aquellas acciones que habíamos dibujado y previsto y, además, de una forma muy inmediata, poniendo a prueba nuestra fortaleza y visión.

Precisamente estas semanas hemos empezado las primeras conexiones a través de Skype, Zoom y Teams con clientes y colaboradores, los cuales han visto cómo estamos respondiendo a esta incertidumbre a través de la gestión y toma de decisiones. Muchos se sienten preocupados por si a pesar de no desatender a las personas, “descuidan” el liderazgo. En estos momentos en los que precisamente los trabajadores son los que tiran más del carro en el día a día, y sobre todo, en entornos de primera necesidad como las industrias cárnicas y agrarias, de alimentación y, por supuesto, el sector sanitario y los sectores industriales y de servicios.

El liderazgo es clave, como lo son las personas, ahora y siempre. Y por supuesto el reconocimiento, ahora más que nunca.

Desde Grup Montaner el reconocimiento está dentro de nuestro ADN, está en todas las acciones de nuestro día a día, está integrado y forma parte de nuestros valores. Desde el Comité de Dirección, del cual soy miembro, en el que en las reuniones que hacemos cada lunes después de repasar los principales objetivos anuales de nuestros ejes estratégicos y tratar los temas más importantes, los directores/as tenemos nuestro turno de reconocimiento, nuestro momento para agradecer a nuestros compañeros y compañeras sus aportaciones.

Nuestro lema es “Ubuntu”, tú eres porque los demás son, que tanto predica nuestro director general, y el reconocimiento es un gesto que nos hace más fuertes, más equipo, que nos une.

El buen reconocimiento es aquel que pretende hacer crecer al otro, en el que nos apoyamos y empujamos al otro a ser mejor. No es válido el reconocimiento que justifica o enmascara el propio ego, que esconde o frena al otro. Un ‘NO’ rotundo a los falsos reconocimientos, estos pueden hacer más daño que bien, ya que son capaces de frenar a los líderes más buenos y humildes, a los auténticos líderes que tanto necesitan nuestras organizaciones frente a los que necesitan ser autoreforzados y resurgir a través de las acciones de otros.

El reconocimiento debe ser algo que no ha de pensarse mucho, tiene que surgir de forma espontánea y sincera, sabiendo que va a aportar un beneficio seguro a la persona y a la organización que pertenece. ¡Esto sí nos hace potentes como personas!

Estos días en los que es tan importante estar al lado de nuestros equipos, de las personas que forman parte de nuestras organizaciones, también hemos integrado esta acción de reconocimiento en las reuniones de equipos de seguimiento de clientes, en las de gabinete de crisis y en las reuniones trasversales entre áreas. Gracias a ellas, las personas pueden tomar aire y fortalecerse y también expresar sus emociones que estos días están tan a flor de piel, y sin duda, esto nos hace grandes profesionales y mejores personas.

Pero el agradecimiento al otro, como comentaba antes, debe surgir de algo verdadero, y realmente estos días se nota que en nuestra organización, - como en tantas otras que conocemos –, en nuestras personas, es muy de verdad. Porque en tiempos de adversidad dicen que sale lo mejor de cada uno de nosotros/as, ¡y estamos viendo una auténtica maravilla gracias al reconocimiento! Ya nos lo decían nuestras encuestas de clima y nuestro día a día con la gente feliz, y aun así estamos sorprendidos… Personas y equipos enteros movilizados por el bien común.

Solo las organizaciones verdaderas, honradas con su gente, que tienen claros sus valores y los comparten, las que son ejemplares en sus acciones. Aquellas que han trabajado con persistencia en las personas, en situarlas en el centro de su estrategia y que las han reconocido en cada momento clave necesario para ellas, son las que recogen ahora los frutos.

En los momentos de crisis, se ve el corazón de las organizaciones. Cómo las personas se abrazan para ayudarse, cooperar y sacar adelante todo sin quejas ni reproches. Estas organizaciones son las que pueden aspirar a la sostenibilidad, de hecho, son las que merecen el reconocimiento por el buen trabajo con sus personas.

También de igual manera con los stakeholders y socios, que ahora mismo están viendo que el fantástico trabajo de apoyo y aplauso hacia a ellos - el reconocimiento -, les está facilitando también este proceso de renegociación y reorientación de los acuerdos y de sus negocios.

El acto de la gratitud en más de una ocasión en la historia de la humanidad y de las organizaciones ha hecho grandes contribuciones. Podríamos considerar que que una acción tan solidaria como la gratitud… ¿podría salvar en un momento puntual a una empresa? ¿Podría hacer el reconocimiento sostenible una organización?

Lo que sí sé es que nos hace emocionarnos, alzar, sonreír, y es por eso por lo que ya estoy convencida de que el acto de agradecer y reconocer debería permanecer en todas las organizaciones siempre, como acto diario de heroísmo hacia nuestros compañeros/as, clientes, colaboradores y hacia todas las personas que nos hacen ser mejores. Es momento de abrazar las emociones más que nunca y ojalá sepamos valorar que a largo plazo, ya sabiendo que los problemas no serán tecnológicos sino que el humanismo continuará siendo fundamental, el ser agradecidos es y será uno de los caminos que nos puede llevar al éxito organizacional y también colectivo como especie.