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Claves del liderazgo en tiempos de incertidumbre

  • 21-4-2020 | Wolters Kluwer
  • En situaciones de crisi como la actual se pone a prueba el liderazgo de las organizaciones. De hecho los entornos turbulentos suelen aumentar la distancia entre los ganadores y los perdedores en los mercados competitivos.
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Los momentos de incertidumbre pueden poner a prueba la calidad del liderazgo en una organización. Durante estas situaciones es donde los grandes líderes actúan con decisión y a través de sus acciones, dan ejemplos a otros miembros de la organización y marcan la diferencia entre postergar una crisis o sufrir un daño irreparable. De hecho los entornos turbulentos suelen aumentar la distancia entre los ganadores y los perdedores en los mercados competitivos. La firma Russell Reynolds Associates (RRA), experta en la búsqueda, evaluación y asesoramiento de altos directivos, pone en valor algunas de las claves a considerar por las organizaciones para que destaquen por la eficacia de su modelo de liderazgo de equipos.

Comunicar y liderar en un entorno disruptivo

La incertidumbre produce ansiedad entre los trabajadores, clientes, proveedores e inversores. En este tipo de situaciones se hace más necesario que nunca comunicar y reforzar una perspectiva clara de lo que está sucediendo y lo que significa para la organización, esto evita que el silencio sea interpretado como malas noticias.

En una época de cambios tan rápidos, turbulentos e impredecibles, la organización necesita muchos líderes. Aquellos que dan un paso adelante y ayudan a otros a liderar crean otros líderes que son catalizadores de un cambio generalizado en los equipos y en las juntas de liderazgo. Son ellos los que tienen la capacidad de dedicar los recursos apropiados a las necesidades inmediatas de la organización, manteniendo al mismo tiempo la atención en los objetivos estratégicos a largo plazo. Estos líderes no dudan en tomar las decisiones difíciles para abordar las prioridades a corto plazo; también demuestran el valor de preservar las inversiones que no son esenciales para la salud a largo plazo de la organización. Ante la incertidumbre, los líderes fuertes se guían por una visión clara de los sacrificios necesarios para preservar la dirección estratégica.

Amplificar la cultura y la misión de la organización

La misión, la cultura y los valores de una organización se ponen a prueba en tiempos turbulentos. Los grandes líderes comunican y amplifican la misión de la organización para tranquilizar y estimular a los que les rodean. Identifican “campeones de la cultura” para da un ejemplo visible reforzando la cultura y los valores que guiarán a la organización en los periodos difíciles. Transmiten sistemáticamente que los valores perdurables de la organización son el mejor instrumento para afrontar los retos a corto plazo.

Incluso cuando están bajo presión, los grandes líderes se comprometen con los que les rodean para reunir la estrategia de la fuerza de trabajo más amplia. Crean un sentido de unión al tener la humildad de escuchar una amplia gama de opiniones y se centran en hacer preguntas en lugar de intentar servir como fuente universal de respuestas.

Crear orden a partir del caos

En los primeros días de una crisis, los líderes se abren paso entre el desorden de datos y opiniones contradictorias, identificando las áreas que necesitan atención y asignando los recursos en consecuencia. Rápidamente desarrollan y comunican una estrategia sobre el mejor camino a seguir, proporcionando un sentido de dirección a la organización.

Este tipo de perfiles tienen una característica que es esencial, la de mirar hacia fuera a los empleados, proveedores, clientes, juntas e inversores para reunir la información necesaria que permita una mejor toma de decisiones. Además, no son sentimentales acerca de las estrategias que les han llevado al éxito, abandonar lo que siempre ha funcionado es menos arriesgado que seguir con la misma táctica. Su capacidad para cambiar de estrategia en el momento adecuado infunde confianza en la organización e inyecta la energía necesaria para impulsar el cambio.

Los grandes líderes deben aceptar honestamente la gravedad de las situaciones difíciles. Lo comunican abierta y honestamente y son lo suficientemente humildes para admitir que no tienen todas las respuestas. Hacerlo les da credibilidad para compartir también una visión optimista y auténtica que es a la vez tranquilizadora y realista.

El valor es la fortaleza mental, la perseverancia y el enfoque inquebrantable con el que abordan los desafíos. Esto significa ver las tareas hasta su finalización, manteniendo los más altos estándares de rendimiento y mostrando calma y optimismo. Al servir como modelo de estas cualidades, los mejores líderes levantan la resistencia y la tenacidad colectiva de toda la organización