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Movilidad internacional de personas en tiempos de Covid-19

Lourdes Corral

Directora en el área de Movilidad Internacional de KPMG Abogados

Capital Humano, Sección Relaciones laborales y prevención / Artículos, 29 de Abril de 2020, Wolters Kluwer

Portada

Hasta hace unas semanas nadie era capaz de prever que nos encontraríamos ante una situación como la generada por el Covid-19. La pandemia está impactando a todo el planeta, sobre todo desde un punto de vista humano, por la cantidad de personas afectadas y fallecidas, pero también económico, ya que las medidas adoptadas para limitar los contagios han frenado o paralizado la actividad empresarial a nivel global.

Muchos proyectos internacionales se han visto perjudicados y las compañías han tenido que adaptar sus recursos a la nueva realidad. Lo que ayer era prioritario ha pasado a un segundo plano por la gravedad de la situación sanitaria. Ante esta complicada y atípica circunstancia cabe plantearnos ¿Qué impacto está teniendo esta situación en las empresas con movilidad internacional? Y sobre todo ¿Qué medidas se están tomando desde las áreas de recursos humanos?

La situación actual está teniendo un gran impacto en las empresas con presencia internacional. Las compañías y sus áreas de recursos humanos, cada vez más habituadas a trabajar en entornos globales y a gestionar esquemas de trabajo basados en la movilidad internacional de sus equipos, están teniendo que afrontar una nueva realidad totalmente opuesta y caracterizada por la limitación a la circulación de personas y sobre la base de que lo más importante es el bienestar de sus trabajadores y sus familias.

Hace sólo unos meses era impensable no poder coger un avión para ir a cualquier lugar del mundo. Sin embargo, a día de hoy, la mayoría de los países han cancelado o limitado severamente la actividad aeroportuaria o incluso han cerrado sus fronteras para evitar la llegada de viajeros de otros países, como medida de prevención ante la pandemia, lo cual hace que los desplazamientos de personal hayan quedado prácticamente paralizados.

Muchas personas, y por extensión sus compañías, se han visto en el dilema de quedarse confinados en el país de destino, donde desarrollan su actividad y, en muchos casos, tienen a su familia, estudian sus hijos… o volver al país de origen, donde posiblemente ni siquiera tenían preparada la que fue su vivienda habitual antes de convertirse en expatriados.

En este escenario, las compañías se enfrentan a la necesidad de apoyar a cada uno de sus profesionales tanto a nivel técnico, de forma que puedan trabajar de forma telemática desde sus casas, como a nivel humano, acompañándoles e informándoles de cada una de las medidas adoptadas a nivel gubernamental y dentro de la propia organización, con independencia de cuál sea su ubicación en cada momento.

A día de hoy, la mayoría de los países han cancelado o limitado severamente la actividad aeroportuaria o incluso han cerrado sus fronteras para evitar la llegada de viajeros de otros países

Además, garantizar la cobertura sanitaria de aquellas personas desplazadas en países donde la situación médica es cada vez más preocupante, y/o los sistemas sanitarios públicos son menos eficientes, resulta clave en estos momentos. Para ello, es fundamental identificar y garantizar el nivel de cobertura pública en función de los distintos mecanismos de coordinación en materia de seguridad social firmados entre España y el país de destino, así como confirmar que el alcance de la cobertura médica privada, con la que suelen contar la mayoría de los empleados en asignación internacional, garantiza que tanto el empleado desplazado como su familia estén cubiertos en estas circunstancias.

SISTEMAS DE LOCALIZACIÓN

La situación ha provocado igualmente que, en un corto período de tiempo, muchas multinacionales hayan tenido que implantar sistemas de repatriación de emergencia para gestionar una situación sin precedentes en la historia reciente, conjugando la seguridad de sus equipos y las necesidades reales del negocio a nivel internacional, valorando caso por caso la opción más favorable.

Esta nueva realidad, unida al establecimiento de mayores controles por parte de las autoridades a nivel global, ha puesto de relevancia, más si cabe, la necesidad de implantar sistemas por los que las empresas puedan tener localizados a sus empleados en cada momento.

Y quizás las siguientes preguntas que debemos hacernos son ¿qué podemos hacer para garantizar el control de nuestros equipos en movilidad internacional a futuro?¿Cómo puede la tecnología ayudarnos a mitigar los riesgos incluso en una situación de máxima emergencia?

Hay algo que estamos aprendiendo de esta complicada situación. El hecho de poder monitorizar cada uno de los desplazamientos de nuestros equipos, ya sean de corta, media o larga duración es clave, no solo para poder cumplir con las obligaciones establecidas a nivel migratorio, fiscal y de seguridad social en cada país, sino también para actuar de forma rápida y eficiente ante situaciones futuras e inciertas.

Las áreas de Recursos Humanos avanzan a velocidad de vértigo hacía procesos de digitalización cada vez más ambiciosos, y aquellos que permitan tener un control exhaustivo de las personas desplazadas son clave en empresas con presencia internacional. La mayor capacidad de gestión de la información, que nos ofrece la tecnología actual, permite a las compañías implantar procesos de control y aprovechar mejor todas las fuentes de información, identificando los costes y riesgos asociados en función de dónde se encuentren trabajando sus empleados en cada momento, para poder evitarlos y gestionarlos.

En definitiva, el coronavirus ha supuesto sin duda un importante reto para los departamentos de movilidad internacional de las compañías multinacionales, pero también una oportunidad para adaptarse a una realidad cada vez más cambiante y poder contar con herramientas para gestionar a su personal a nivel global de cara a evitar cualquier tipo de contingencia futura.

Todo debe estar preparado para el momento en que recuperemos la ansiada normalidad, y en el que coger un avión para ir a trabajar sea de nuevo una rutina habitual en nuestras vidas. En todo caso no debe bajarse la guardia ante, esperemos que no se haga realidad, un posible rebrote de esta situación más adelante.