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El trabajo líquido ha llegado para quedarse

Fresneda, Miguel

Capital Humano, Sección Tendencias / Tribuna, 5 de Mayo de 2020, Wolters Kluwer

Miguel Fresneda

CEO de Woffu

Los profesionales “líquidos” de hoy trabajan para adquirir experiencia y formarse como personas y no como empleados atados a un único proyecto empresarial de por vida. Son profesionales que viven afines a los cambios continuos, entrando a formar parte de un proyecto atractivo y que, al poco tiempo, podrían estar colaborando de forma simultánea con distintos proyectos deslocalizados trabajando como freelancers.

Se puede decir que el trabajador líquido puede trabajar en cualquier momento, desde cualquier lugar, con cualquier tipología de relación laboral en un contexto de transformación digital totalmente necesaria en su día a día. De esta forma, gracias a la interacción con otros profesionales, con empresas de distinta índole, con distintas herramientas digitales, construyen su futuro laboral repleto de experiencias y libres de ataduras.

No obstante, el concepto de “trabajo líquido” suele enfocarse desde la óptica del trabajador, como se ha podido comprobar en las líneas precedentes en la literatura existente. Pero si tenemos cada vez más profesionales “líquidos” ¿Qué deberían hacer las empresas? Pues evidentemente, apostar asimismo por la liquidez, lo que generará un efecto expansivo de la misma como se explicará más adelante.

Nos vemos pues obligados a preguntarnos ¿Cuáles son los pilares sobre los que se sustenta la liquidez empresarial? Y la respuesta es que son principalmente tres, la digitalización, la flexibilidad y la movilidad.

Sobre la digitalización se ha escrito enormemente y dado que no es el objeto principal de este documento me limitaré a señalar que en el ámbito empresarial, la digitalización se asocia con la transformación digital de los negocios, entendida como habilitar, mejorar, o evolucionar las funciones empresariales, operaciones comerciales, modelos de gestión de clientes, y procesos de comunicación, aprovechando las tecnologías digitales.

Respecto al segundo pilar, sobre el concepto de flexibilidad me gustaría profundizar sobre el mismo.

Cómo todos sabemos, el activo más importante de las empresas son las personas. Pero nos hemos parado a pensar ¿Cuál es el activo más importante de las personas? Sin duda, su tiempo.

Por lo tanto, tiene todo el sentido que las empresas inviertan recursos en mimar el tiempo de sus empleados. Además, no cabe duda ¡El momento es ahora! Quién dé la espalda a la nueva realidad lo acabará pagando. A continuación, intentaré explicar el porqué.

Las vidas de nuestros empleados evolucionan al igual que lo hace la vida de la compañía. Un ejemplo práctico sería el hecho de la maternidad o de la paternidad. Producido este hecho nada vuelve a ser igual. Por ello, debe existir una responsabilidad social corporativa de obligado cumplimiento de adaptación a la “nueva realidad” del trabajador otorgando una mayor flexibilidad horaria. Si la empresa entiende que la vida de su trabajador ha evolucionado, debería amoldarse a él; y debería hacerlo de una forma natural, proactiva, sabiendo que los frutos llegarán sin duda más adelante dado que su compromiso hacia la empresa habrá crecido de manera exponencial.

Nos preguntamos entonces, por dónde empezar a dar los primeros pasos para mutar a la empresa líquida.

Combinemos ahora los dos primeros pilares de la liquidez mencionados anteriormente, digitalización y flexibilidad, más en concreto flexibilidad horaria, en forma de ecuación matemática para la obtención de un primer resultado:

Digitalización + Flexibilidad horaria = Digitalización optimizada del tiempo.

Efectivamente, digitalizar el tiempo (vacaciones, ausencias, presencia, turnos, bolsas de horas, etc.) debería ser la prioridad de toda compañía que quiera pasar de la solidez a la liquidez. Podríamos preguntarnos;

¿Por qué debería convertir mi empresa en una empresa líquida?

Lamento señalar que no es porque existe una norma que obliga al control de la jornada laboral efectiva. Por cierto, a modo de apunte, que lástima que hayamos tenido que esperar a una norma para digitalizar lo que más le importa a nuestra gente, su tiempo.

Es precisamente porque las empresas líquidas crean ejércitos de trabajadores líquidos, empleados modernos que pueden trabajar desde cualquier lugar, en cualquier momento y con cualquier tipo de contrato laboral. He aquí el efecto expansivo de la liquidez mencionado anteriormente. Porque las empresas líquidas aspiran a un universo laboral sin fricciones donde el empleado está en el centro, y éste siente que forma parte de la misma, cree en la visión, en su misión, en sus valores, imprescindibles hoy en día, y siente que crece profesionalmente disfrutando precisamente de esa liquidez que le dota la flexibilidad. Los millennials son la primera generación que antepone sin esconderlo sus intereses a los de la compañía, ponderando la variable tiempo por encima de todas las demás.

Decíamos al principio que la liquidez se refería a una sociedad en continuo cambio que se caracteriza por un desconocimiento del futuro en cuanto a la economía y el mercado laboral se refiere y ¿Qué nos espera ahora tras estar meses confinados?

Probablemente la situación más incierta en lo que se refiere a la economía y el mercado laboral de la Historia, es decir la más líquida. Derivado de la crisis del COVID-19 hemos pasado de la noche a la mañana de una filosofía rígida en la mayoría de las empresas al teletrabajo (las empresas que hemos tenido esa suerte), que bajo mi punto de vista es la máxima expresión de la flexibilidad horaria. No obstante, ni las empresas ni sus empleados estaban preparadas para un cambio tan radical. Pero según ha ido pasando el tiempo hemos podido observar cómo las empresas y sus trabajadores se han ido acostumbrado a este embrión de trabajo líquido impuesto por la situación que en la mayoría de casos ha convencido.

Muchos se han dado cuenta de que es un camino de no retorno y por ello los responsables de RRHH afrontan un reto inmediato de cómo van a combinar los horarios de los trabajadores ante esta nueva realidad. Efectivamente, las empresas líquidas han podido afrontar la crisis sin grandes diferencias en lo que respecta al día a día en la oficina. En el lado opuesto, las empresas rígidas han sufrido y siguen padeciendo mucho (las que podían seguir trabajando) y se han dado cuenta, sin saberlo, de que la liquidez es el único camino.

Volviendo a la digitalización del tiempo vemos imprescindible que los empleados tengan visibilidad diaria del tiempo efectivamente trabajado, puesto que hay estudios que revelan que teletrabajando se suele trabajar dos horas más de media diaria. No es un tema de legalidad, que también, es un tema de necesidad. Se debe poner orden apostando por la transparencia. Los responsables de equipos ante un escenario de flexibilidad necesitan tener visibilidad sobre la disponibilidad de sus equipos, y los departamentos de RRHH necesitan cumplir con la legalidad y poseer de información relevante inmediata.

Es aquí donde abordamos el tercer pilar de la liquidez empresarial que se sustenta en la movilidad, el poder trabajar desde cualquier lugar en base a objetivos. El teletrabajo es sólo la parte complementaria de las dos otras opciones existentes, el trabajo en movilidad o en la oficina. Existe teóricamente una perfecta combinación de variables para cada persona de la compañía, un equilibrio idóneo que marcaría el punto óptimo de flexibilidad horaria y movilidad y consecuentemente de bienestar de un trabajador. Dichas variables podrían ser entre otras, el cargo, el departamento al que pertenece, la distancia de su domicilio, etc.

Teletrabajar al 100% no es el punto óptimo, puesto que “el roce hace el cariño” y las relaciones humanas son insustituibles, al menos de momento. Eso sí, a partir de ahora el trabajo en remoto va a coger un protagonismo creciente acelerado puesto que el mundo ha descubierto en parte las grandes ventajas que aporta.

La nueva realidad que nos espera nos obligará a cumplir con nuevas normas de alejamiento que limitarán el aforo de las oficinas y por lo tanto la optimización de los espacios y de la gestión del tiempo en pro del equilibrio entre las personas adquirirá un mayor protagonismo. Dichas políticas internas serán una necesidad en el corto plazo y las empresas que se adapten a ello serán las vencedoras a esta crisis y las que no, pues simplemente no serán.

Se plantea un reto apasionante, la fusión optimizada de los dos mundos combinando el trabajo en la oficina con el trabajo en remoto brindando lo que la nueva realidad demanda dentro de este nuevo paradigma laboral.

Volviendo pues a la matemática básica y recordando la fórmula anterior:

Digitalización + Flexibilidad horaria = Digitalización optimizada del tiempo,

por ende,

Digitalización optimizada del tiempo + Movilidad = Empresa líquida.

Finalmente, como señalaba en el título de este escrito, el trabajo líquido ha llegado para quedarse de manera definitiva, las empresas líquidas son el futuro del entramado empresarial y el origen de este apasionante viaje es la optimización de la digitalización del tiempo. ¿Te apuntas?