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Trabajar la influencia para crear una cultura del bienestar

Capital Humano, Sección Relaciones laborales y prevención / Tribuna, 19 de Mayo de 2020, Wolters Kluwer

Estel Mallorquí Ayach

Fundadora y Directora de Biwel

Fomentar una cultura del bienestar incluye muchos departamentos y conocimientos, no solo fomentar la salud de nuestras personas y de sus familias dentro las organizaciones. También significa crear políticas para que nuestros colaboradores se sientan valorados y a gusto con el trabajo, tener una cultura de feedback, ofrecer flexibilidad horaria y conciliación de la vida personal y laboral, salarios adecuados y transparentes sin brechas de género, fomentar la colaboración entre los equipos, ofrecer los recursos y equipos de protección individual (EPI) adecuados para desarrollar las tareas de forma segura, apoyar acciones socialmente responsables y solidarias, etc.

Una cultura del bienestar ayuda a cambiar actitudes arraigadas, creencias y comportamientos egoístas. En una sociedad tan capitalista como la que tenemos le falta mejorar la consciencia de aportar más y mejor valor a la sociedad, ser más humildes, SER más y TENER menos, y a trabajar más en equipo y dejar de lado a los individualismos y egocentrismos. Todos estos comportamientos y valores tenemos la oportunidad de cambiarlos y tener un mejor impacto en las organizaciones y en la sociedad actual y la futura.

El enfoque sistémico para el cambio normativo

Es importante establecer y fortalecer las directrices y normativas de la cultura del bienestar como un objetivo importante de cambio cultural desde el departamento de personas. Del mismo modo que la agricultura requiere mucho más que simplemente plantar semillas en el campo, la conciencia e influencia que puede crear en las personas implementar una cultura del bienestar es un proceso de cambio continuo y da forma a los comportamientos presentes y futuros de las personas dentro la organización.

The Human Resources Institute, LLC, desarrolló y probó una metodología sobre cómo implementar una cultura del bienestar a través del modelo Systems Normative. La fase 1 del modelo tiene como objetivo releer y comprender las normas actuales de la organización, repensarlas y cambiarlas adecuándolas a la nueva cultura, y desarrollar un liderazgo que dé soporte a este cambio. En la fase 2, se comparte y se define la visión de la nueva cultura entre la comisión de trabajo. En la fase 3, es importante revisar todos los programas, políticas y procedimientos para que estén alineados al nuevo cambio normativo y cultural con el objetivo que cale entre las personas de la organización y cree sus propias raíces. Y la fase 4, requiere evaluar el cambio, celebrar el progreso y desarrollar nuevos objetivos. Este círculo virtuoso de cambio normativo ayuda a construir la nueva cultura del bienestar.

Crea líderes de salud y bienestar

Los líderes tienen un papel fundamental a la hora de crear culturas del bienestar. Dee Edington, pionero en el desarrollo de la creación de culturas que favorezcan la salud y bienestar de las personas en las organizaciones, en su libro: Zero Trends: Health as a Serious Economic Strategy, concluyó la importancia que tienen los equipos directivos en la creación de la cultura:

  • Establecer la visión y las prioridades de esta nueva cultura y definir qué iniciativas de bienestar se van a llevar a cabo.
  • Elegir los líderes de las diferentes iniciativas los cuales serán los responsables de llevar a cabo el proyecto y hacerlo crecer año a año.
  • Asignar un presupuesto a cada iniciativa y otros recursos necesarios para llevarlos a cabo con éxito.

Además del equipo directivo, también son responsables del éxito los diferentes equipos gestores, operativos, comités, equipos de comunicación, etc., dentro la compañía. Judd Allen (presidenta The Human Resources Institute, LLC) y David Hunnicutt (presidente de Wellness Councils of America) identificaron 4 funciones clave de los líderes de bienestar:

Además del equipo directivo, también son responsables del éxito los diferentes equipos gestores, operativos, comités, equipos de comunicación, etc., dentro la compañía. Judd Allen (presidenta The Human Resources Institute, LLC) y David Hunnicutt (presidente de Wellness Councils of America) identificaron 4 funciones clave de los líderes de bienestar:

  • Como embajadores: compartir la visión con toda la organización sobre cuáles son los objetivos de cada programa que se ha creado, por qué es importante su implantación y como la gente puede participar
  • Ser un modelo a seguir, participando al programa y teniendo estilos de vida saludables.
  • Alinear otros programas, políticas y procedimientos que apoyen el bienestar de las personas y sean coherentes con el programa.
  • Celebrar el progreso colectivo e individual.

Los amigos y compañeros cercanos tienen un impacto muy poderoso en nuestro comportamiento, incluso cuando viven a miles de millas de distancia. Las personas suelen tener cambios de hábitos exitosos en el momento que sus compañeros y comunidades más cercanas tienen cambios de hábitos saludables similares. ¡Todos los comportamientos son contagiosos, ya sean positivos o negativos!

Crear comunidades que fomenten la salud y el bienestar

Dentro una organización se pueden crear muchas comunidades que ofrezcan una amplia gama de recursos para fomentar la salud y el bienestar. Por ejemplo: restaurantes, gimnasios, rutas de ejercicios, oportunidades de voluntariado, clubes deportivos, formaciones de salud y bienestar, clases dirigidas, asistir a eventos deportivos locales, retos online, canales digitales de salud y bienestar, son algunos de los ejemplos de acciones/recursos que pueden ofrecer las organizaciones a sus personas.

Dee Edington y sus asociados en Health Management Research Center at the University de Michigan, después de más de 4 décadas de estudios, descubrieron las estrategias más efectivas para mejorar la salud de la población y controlar los costes médicos derivados: seguir manteniendo saludables a las personas sanas. Debemos ayudar a las personas sanas a mantenerse saludables además de ayudar a las personas no saludables a mejorar su salud.

¿Cómo podemos conseguir que aumente la participación a los programas de salud y bienestar de nuestra empresa? Una cultura del bienestar tiene el potencial de mejorar el compromiso mediante una serie de mecanismos a través de los cuales:

  • Los estilos de vida saludables sean una prioridad. Ofrecer tiempos, espacios y recompensas en algunas acciones aumenta la participación.
  • Mantener comportamientos saludables dentro la organización es parte de las normas del día a día. Esta consciencia se impregna en el clima. Este tipo de influencias positivas suelen calar en aquellas personas que de otro modo sería difícil de alcanzarles.
  • El clima cultural positivo mejora la participación en las actividades corporativas y consigue que sean más agradables. Las personas se llevan bien y confían unas en las otras.
  • En este tipo de culturas los cambios de hábitos son más duraderos, y tienen una mayor tasa de éxito que conduce a un mayor entusiasmo hacia conseguir nuevos objetivos de bienestar. La motivación y las habilidades para mejorar el bienestar individual se consiguen gracias a las facilidades del entorno para llevarlos a cabo.

Aprendamos a trabajar como los territorios con buenas culturas del bienestar

Las comparaciones interculturales proporcionan una evidencia aplastante del valor que tiene implementar una cultura del bienestar. Hay diferentes lugares en el mundo donde las personas son más longevas, más felices y con vidas más saludables. Estos territorios reales del mundo se les llaman The Blue Zones, y son: la isla de Cerdeña (Italia), la ciudad de Loma Linda (California), la península de Nicoya (Costa Rica), la isla de Okinawa (Japón) y Ikara (región de Grecia). Aunque cada uno de estos ambientes culturales tienen sus normas, todos ellos comparten unas costumbres comunes:

  • Practican ejercicio físico moderado de forma regular.
  • Han aprendido a afrontar la vida con calma y serenidad
  • Tienen un propósito en la vida, es decir, objetivos que los motivan para moverse y avanzar día tras día. En Okinawa, este propósito es conocido como ikigai.
  • Comen muchos alimentos de origen vegetal, y poca carne y lácteos.
  • No fuman.
  • Acostumbran a comer despacio y poco.
  • Cuidan los lazos familiares, y cuentan con el amor incondicional y el apoyo de la familia.
  • Participan y colaboran en el bienestar de la comunidad.
  • Piensan que las relaciones sociales favorecen una vida más larga y feliz, y tienen una vida social activa.

Hay muchas teorías y lecciones sobre como aprender a vivir, pero quizás la lección a aprender de estas Zonas Azules, y aplicada en el entorno laboral, es la importancia de que la cultura del bienestar ayuda a las personas a alcanzar su plenitud, siendo mejor personas y rindiendo más en la vida personal y laboral.

Ha llegado la hora de darnos cuenta que de salud solo hay una y todos tenemos las herramientas y las comunidades necesarias para llevar a cabo todos los consejos anteriores. Trabajemos en equipo y concienciemos a la sociedad sobre la importancia de ser saludables y como saber vivir con bienestar día a día.

Personas más comprometidas, felices y saludables generan empresas saludables y rentables.