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Bienestar emocional y digital: el buen vivir

Javier Cantera

Presidente en Auren BLC Consultoría

Capital Humano, Nº 354, Sección Relaciones laborales y prevención, Junio 2020, Wolters Kluwer

El entorno virtual ha ocasionado cambios importantes en nuestra forma de relacionarnos, trabajar o descansar. Encontrar el equilibrio pasa por ser dueños de nuestros tiempos, información, relaciones sociales, y por ende, nuestras emociones.

En nuestro idioma castellano tiene un problema con la palabra BIENESTAR. Es un concepto muy omnívoro que sirve para expresar muchas cosas. Los anglosajones tienen la posibilidad de diferenciar entre el sentimiento de plenitud, de estar satisfecho con uno mismo y estar contento con el termino WELLNESS, y por otra parte tienen el término WELL-BEING como expresión de ser buena persona, honesta y bondadosa y que está realizado en la vida. Podríamos decir que bienestar sería el WELLNESS y el «bien ser» sería WELL-BEING. Pero tener un concepto que engloba el bienestar y el bien ser sería el buen vivir que incluirá conceptos tan diversos como tener placer, estar alegre, tener un buen desarrollo personal y sentirse realizado. EL BUEN VIVIR es un concepto inclusivo del bienestar episódico y los hábitos que han generado el bien ser.

Pero utilizando el concepto BIENESTAR en sus cuatro dimensiones tenemos que saber cómo gestionarlo en su integridad. El bienestar tiene:

  • Una faceta física (Salud).
  • Una faceta psicológica (Emociones positivas).
  • Una faceta emocional (Resiliencia).
  • Una faceta social (Condiciones vitales).

Y es el equilibrio entre estas cuatro dimensiones donde se ubica el buen vivir. El tener «salud, dinero y amor» del dicho popular se configura en desarrollar armónicamente tu eje de salud, con la positividad, con la capacidad de superar la adversidad y con el ecosistema económico-social.

Por eso el bienestar y el malestar son dos polos del vivir, la situación habitual es no estar en el plano bienestar ni en el absoluto malestar, sino en el estado medio que es vivir con momentos de bienestar y con momentos de malestar

Una vez enmarcado el concepto de Bienestar, vamos a poner el foco en el ámbito digital.

BIENESTAR DIGITAL

El entorno digital ha ocasionado una disrupción humana, es decir, influye en el saber expresar, ser humano. Muchas veces lo digital nos cambia la experiencia humana, no es lo mismo haber sido padre en los 70’s que criar con las experiencias del grupo de WHATSAPP de padres, o la forma de elegir un restaurante, o de leer noticias y en el ámbito profesional tenemos desde la forma de convocar una reunión hasta la forma del reconocimiento de los empleados. Por tanto, tener bienestar está mediatizado por lo digital, hay un cambio de gestión emocional por el ecosistema digital. De aquí que el bienestar digital, es la forma cómo las personas actualmente pueden ser plenas y estar realizadas en un entorno digitalizado. Bienestar digital es una forma enorme de expresión emocional en el momento actual.

¿Qué implica el bienestar digital? Pues el entorno virtual ha ocasionado cambios importantes en cuatro facetas de nuestra vida:

  • Cómo gestionamos la información (Nuestra capacidad de estar enterado).
  • Cómo gestionamos el tiempo (Instantaneidad y conectividad).
  • Cómo gestionamos nuestras relaciones sociales (Interactividad digital).
  • Cómo gestionamos las emociones (emociones digitales).

El bienestar digital tiene que ver en cómo ha cambiado nuestro acceso al saber (todo está en la red), nuestra distribución del tiempo diario (dedicación virtual), nuestra forma de interactuar con la gente (redes sociales) y nuestra forma de emocionarnos (la búsqueda del LIKE).

En primer lugar, la gestión de la información nos ha cambiado:

  • Disponibilidad del saber (no esfuerzo por saber).
  • Inmediatez en las noticias (superficialidad).
  • Síndrome FOMO: Miedo a no estar enterado (ansiedad por la novedad).
  • Opiniones no expertas y propias (prosumidores).
  • En fin, mayor influencia del grupo de pertenencia en lo que tiene que saber.

En segundo lugar, la gestión del tiempo:

  • Disponibilidad digital.
  • No diferenciar el tiempo profesional / tiempo personal.
  • Estar en tu pantalla (pantallización).
  • Dictadura de «like» (obligado a dar opinión).
  • En fin, menos libre de tu tiempo de vida.

En tercer lugar, la gestión de las relaciones sociales:

  • Mayor presión grupal.
  • Mayores amigos del «click».
  • Mayor cotilleo virtual.
  • Mayor descaro expresivo.
  • En fin, vivir situaciones forzadas a interactuar socialmente.

Y por último, la gestión de las emociones:

  • Odio virtual (Haters u Odiadores).
  • Mayor nivel de expresión del EGO (egolatría).
  • Mayor tristeza virtual (Duelo virtual).
  • Camaradería del LIKE.
  • En fin, emociones iguales, pero en un ecosistema de enorme repercusión.

Estas cuatro dimensiones hacen que el bienestar digital debe pensar cuatro conceptos:

  • Cómo me informo y formo (sólo en la superficialidad del video).
  • Cómo manejo mi tiempo virtual (estar en la montaña viendo youtube).
  • Cómo gestionamos mis relaciones con los amigos (más teléfono y menos whatsapp).
  • Como gestionamos mis emociones en la red (menos emoticonos y más alma).

El bienestar es un equilibrio y este ecosistema digital puede necesitar de unas nuevas conductas para equilibrar dicho desequilibrio. No hay que pensar en mejorar el bienestar con lo digital, sino que el enorme valor de lo digital descompone nuestro bienestar.

No hay que pensar en mejorar el bienestar con lo digital, sino que el enorme valor de lo digital descompone nuestro bienestar

¿Cómo tener mejor bienestar digital? Dice MATT HAIG, en su libro «Apuntes sobre un planeta estresado» que estamos «más conectados que nunca, sin embargo, nunca hemos estado más solos. Esta aceleración se traduce además en un bombardeo informativo que nos exige estar al tanto de las noticias que se suceden, sin tiempo para reflexionar ni resetear nuestras mentes». Con esta reflexión hay cuatro vías de trabajo para producir mayor bienestar digital.

  • Slow tecnologies. Limitar la potencia de estar enterado constantemente. Pautar el uso racional de la tecnología con dietas digitales y normas de gestión de los Smartphones.
  • Desconexión digital. En tu vida hay momentos no tecnológicos tan útiles como los momentos tecnológicos. Sustituir el uso continuo de la red como único ecosistema de expresión.
  • Más comunicación interpersonal. Más café y cañas con amigos y diferenciar entre el seguidor y el amigo. Incrementar la comunicación interpersonal física y no conversaciones continuas digitales.
  • Mindfulness digital. Tener templanza digital y no enmascarar tus emociones en un entorno sin cara ni ojos. No digas ni hagas virtualmente nada que no hagas en persona.

En estas herramientas tiene que estar tu bienestar digital. No se trata de ser un nudista digital sino en ser un autor que pilote su relación digital y no ser tu red quien decide tus tiempos, tu información, tus relaciones sociales, y por ende, tus emociones.

Y tiene que ver también el uso adecuado del espacio/tiempo, si vemos el Smartphone en cualquier sitio y en cualquier momento tenemos un ladrón de atención en nuestro bolsillo.

El bienestar digital se conjuga con espacio sin tecnología (no caigas en la dictadura de ALEXIA o de OK GOOGLE), espacio de interacción, espacio individual y grupales y, ante todo espacio de emoción positiva (no estar pendiente del teléfono cuando estas bañando a tu hijo).

En fin, que tenemos que conseguir tener bienestar digital si queremos tener bienestar emocional.

Nunca hemos tenido un ecosistema tan agresivo en estos ámbitos:

  • Más opinión y menos verdad.
  • Menos tiempo para pensar.
  • Más presión del grupo de pertenencia.
  • Más eco de nuestras emociones.

Con una visión positiva de la tecnología que tenemos que aprovechar para que no nos condicione la felicidad.

Decía JUSTIN ROSENTEIN, el inventor del botón ME GUSTA de FACEBOOK que «es muy habitual que los humanos desarrollen cosas con la mejor de las intenciones y que dichas cosas tenga consecuencias no intencionales que sean negativas. Todo el mundo se distrae todo el tiempo». Pero no debes caer en el pesimismo digital, si no más bien en las actitudes humanas positivas sobre la tecnología, también tenemos que pensar en la suerte que hemos tenido de vivir este entorno digital, pero como ente que evolucionamos tenemos que adaptarnos y adaptarlos por el buen vivir. En este momento el buen vivir supone el bienestar digital y si no pensemos como CARL JUNG «En todo caos hay un cosmos, en todo desorden, un orden secreto», menos problemas con lo digital y más soluciones con lo digital. ¡Os juro que no he visto el móvil durante la escritura de este artículo!, e incluso he pensado…