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Especial Empleo: El nuevo mundo laboral poscoronavirus

Pérez Callejo, Mónica

Capital Humano, Sección Headhunting y selección / Dossier, 24 de Junio de 2020, Wolters Kluwer

Mónica Pérez

Directora de Comunicación de InfoJobs

La palabra ‘crisis’ proviene del verbo griego ‘krino’ cuyo significado es separar o decidir. Para un griego antiguo, tiene un origen agrario, vinculado a la recogida del trigo. La crisis era el proceso que sucedía cuando se separaba el grano de la paja para decidir quedarse con la parte buena de la cosecha. Por lo tanto, podríamos decir que una crisis es algo que se rompe y por ello debe ser analizado, es un punto de inflexión que nos obliga a pensar.

Una vez controlada la pandemia, con un nivel mínimo de nuevos contagios, llegamos al fin del estado de alarma en un país que lucha por recuperar su actividad económica. El mercado laboral ha iniciado una leve recuperación y es el momento de analizarlo, con el fin de estar preparados para hacer frente a la nueva realidad que nos espera y tomar las decisiones correctas en términos de empleo.

En España la pandemia ha provocado la paralización de gran parte de la actividad productiva y comercial, inducida principalmente por la instauración del estado de alarma y las medidas de confinamiento. En consecuencia, se han aplicado expedientes de regulación temporal de empleo que afectan a casi cuatro millones de españoles, se ha producido una caída del consumo que ha provocado el cierre de negocios y todo indica que nos veremos abocados a una elevada tasa de desempleo en los próximos meses. La Organización Internacional del Trabajo, tras evaluar las perspectivas del mercado laboral mundial, afirmó que la pandemia podría provocar la subida del desempleo en hasta 25 millones de personas. Un 8% más que el impacto que se produjo en la crisis de 2008. Un escenario sin precedentes que además viene acompañado de múltiples incertidumbres.

Sin duda, el futuro es incierto. VUCA, el acrónimo utilizado por el ejército americano para definir el mundo tras la guerra fría, sigue siendo el mejor descriptor de la realidad: volatilidad, incertidumbre (uncertainty en inglés), complejidad y ambigüedad. Pero no podemos olvidar que el futuro siempre es incierto, aunque sabemos que el aprendizaje, la preparación y la adaptación son las claves para afrontar con éxito los retos y las crisis que este pueda depararnos. El mundo no estaba preparado para una pandemia y tampoco para afrontar un parón mundial de la economía.

La sostenibilidad del planeta, sobre todo en lo que respecta a pobreza, desigualdad y deterioro medioambiental y climático, ha sido desplazada “momentáneamente” por la pandemia como principal reto, pero la solución al coronavirus hace más necesario que nunca actuar a favor del desarrollo sostenible. Y entre sus objetivos, también está el empleo (ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico).

Uno de los principales aprendizajes de anteriores crisis es el peligro de la acentuación de las desigualdades. En ese sentido, en materia de empleo debemos prestar especial atención a los colectivos más vulnerables como son los jóvenes, las mujeres y los mayores de 45 años.

Analicemos, en primer lugar, los jóvenes. Como todos sabemos, el paro juvenil es un problema histórico en España. Según datos de la EPA, la tasa de paro juvenil se situó en el 32,99% a cierre del primer trimestre 2020, tasa casi 2,5 puntos superior a la del trimestre anterior (30,5%). Además, la llegada del coronavirus y la destrucción de empleo generalizada en el país les perjudican y les sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad.

No debemos olvidar que tenemos la generación mejor formada, sin embargo, todavía tenemos camino que recorrer en la comunión de la formación y el mercado laboral para facilitar la incorporación de este colectivo al trabajo. La demanda de profesionales del sector tecnológico, que se ubica en las primeras posiciones, apenas se ha visto afectada por la crisis -en un contexto de caída generalizada- e indudablemente se incrementará en el futuro. Por contra, en España en el último año, según la Comisión Europea, se ha producido una importante caída de matriculaciones en las categorías STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). Las empresas necesitan este talento y no lo están encontrando.

En segundo lugar, las mujeres. Si bien es cierto que el impacto del desempleo no consta que haya afectado en mayor medida a un género que a otro, las circunstancias sí lo han hecho. El confinamiento y el teletrabajo han provocado que el peso de la conciliación laboral haya caído en mayor medida en las mujeres. Un sondeo reciente de Morning Consult para The New York Times aseguraba que las tareas escolares en casa siguen recayendo más en las madres que en los padres, así como la responsabilidad del trabajo de las tareas domésticas. Sin duda, la llegada del teletrabajo deberá reformular medidas como la flexibilidad horaria para que permitan el reparto de responsabilidades en el hogar de forma igualitaria y evitar, así, maximizar la brecha laboral.

Finalmente, no debemos dejar de lado a los mayores de 45 años. Un colectivo que ya sufrió también la crisis del 2008 y que sigue sufriendo sus consecuencias. En algunos sectores, la edad puede ser un factor de riesgo a la hora de encontrar empleo, sin embargo, muy probablemente veremos cómo este colectivo puede llegar a revalorizarse por su experiencia, conocimientos, capacidad de resolver conflictos y tomar decisiones en situaciones difíciles.

Analizados estos tres colectivos, cabe mencionar también que en este nuevo contexto será también significativo que las empresas apuesten precisamente por incrementar sus políticas de diversidad. La diversidad, sea de edad, género, cultura, siempre suma, incluso multiplica. El intercambio de experiencias fomenta la creatividad y genera diferentes visiones sobre cómo afrontar cada uno de los retos. Para ello, será imprescindible que las empresas apuesten por la formación de perfiles seniors que les permita actualizarse en nuevas tecnologías y digitalización, así como la formación de los jóvenes en el desarrollo de las habilidades del futuro.

Al hilo de lo comentado sobre la incorporación de diferentes perfiles en una empresa, no quisiera dejar en el tintero como el impacto de la pandemia ha provocado la aceleración “forzosa” de la digitalización. Ha dejado de ser una opción recomendada para convertirse en una necesidad. También en el reclutamiento de profesionales. El confinamiento de los españoles ha provocado que los expertos en Recursos Humanos hayan trasladado las entrevistas al espacio virtual, con la realización de video entrevista. Como en el caso del teletrabajo, todo apunta a que este nuevo formato ha llegado para quedarse. Al menos en una primera fase del proceso.

En definitiva, será clave hacer uso de todos los recursos y herramientas que permitan ayudar a cada una de las personas que más han sufrido y están sufriendo esta crisis mundial, para garantizar su incorporación al mercado laboral, y evitar amplificar las desigualdades en los colectivos más vulnerables. Al mismo tiempo, los profesionales de Recursos Humanos deben ser capaces de liderar este cambio organizacional.

El propósito de la Agenda 2030 es no dejar a nadie atrás, para ello, una vez consigamos superar la emergencia sanitaria con una vacuna eficaz y disponible para todos, habrá que unir fuerzas y generar alianzas que nos permitan superar esta grave crisis humanitaria y socio-económica. Separemos el grano de la paja y trabajemos todos por un futuro mejor.