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Music thinking for business people

Digital Skills: Reskilling para tiempos virtuales

Salva López (SalvaROCK)

Escritor, músico y formador. Imparte conferencias con su guitarra eléctrica por todo el mundo sobre música y organizaciones

Página web: www.salvarock.es

Instagram: @salvarock.es

LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/salvarock/

Capital Humano, Nº 355, Sección Tendencias / Artículos, Julio 2020, Wolters Kluwer

A las clásicas hard y soft skills ahora se suman las habilidades digitales. Comprender la tecnología que usamos para sacarle el mejor partido es vital para seguir aportando valor, y en muchos casos, hará que un perfil destaque sobre los demás, pero esa responsabilidad es sobre todo de cada uno.

Siempre se ha hablado de hard skills y soft skills. Ahora, además, hablamos de digital skills. Antes un maestro necesitaba conocer suficientemente la materia que tenía que enseñar, pongamos física y química, que constituía su "hard skill", y también necesitaba las habilidades sociales y comunicativas para manejar a un montón de niños dentro de un aula, esas eran sus "soft skills". Ahora el mismo maestro necesita "digital skills", que en su caso consisten en saber cómo funciona una plataforma educativa online, tipo Moodle, y además, desde hace poco más de tres meses, también precisa saber impartir clases online usando alguna de las múltiples opciones disponibles: Zoom, MS Teams, Skype, Blackboard, etc.

El lector debería estar preguntándose en qué consisten las digital skills asociadas a su puesto de trabajo. Probablemente no muy distintas a las de los maestros. Ahora hay que saber convocar una reunión por Zoom, o por Teams… hay que saber grabarla en vídeo… conceder permiso a otros participantes para ser administradores… Hay que saber llevar una reunión online para que sea realmente útil, productiva y eficiente. Hay que saber teletrabajar. Pero hay muchas otras cuestiones más concretas que también pueden elevar al alza su cotización como miembro del equipo.

Muchas de las nuevas destrezas que suman y te ayudan a seguir siendo relevante, o incluso más relevante que nunca, son las que tienen que ver con el mundo digital. Algunas pistas para el lector… ¿Sabes retransmitir en directo por Youtube, LinkedIn, Facebook o Instagram…? ¿Sabes subir un vídeo a Youtube? ¿Sabes subtitularlo? ¿Y subtitularlo en otros idiomas…? Es más… ¿sabes hacer un vídeo con una calidad decente? ¿Sabes comunicar delante de una cámara? ¿Sabes compartir archivos a través de plataformas como Google Drive y trabajar en red por Internet? ¿Y qué hay de tu conexión a Internet doméstica? ¿Sabes la diferencia entre navegar por wifi o por cable? ¿Sabes cómo ajustar Zoom para que envíe la mejor calidad de audio y vídeo a esa reunión que suena tan mal y entrecortada…?

Si no sabes, no te agobies. Toda esa información está a tu disposición en fáciles vídeos de Youtube donde los que saben te enseñaran. Sólo hace falta que te intereses por ello.

Un cerebro elástico

Para desempeñar bien una función profesional siempre es bueno sumergirse en otros campos, algunos cercanos, algunos lejanos a tus tareas. Todo suma, siempre. Las habilidades digitales son asequibles a cualquiera que se lo proponga, aunque al principio parezca difícil. Estamos en la sociedad de la información, y todo ese saber circula libremente por las redes, a tu entera disposición. El saber no ocupa lugar, aunque sí ocupa tiempo, pero esa inversión de tiempo te valdrá la pena.

¿Cómo y por qué sucede el "todo suma" cuando hablamos de destrezas? Sucede simplemente porque el cerebro es elástico, en cierto modo, y se re-cablea dinámicamente para adaptarse a lo que le es cotidiano.

Pondré mi propio ejemplo personal. Una de mis principales ocupaciones en los últimos once años ha sido dar conferencias para empresas y congresos. Para llegar a ser un buen "speaker", en un mundo donde no hay donde te lo enseñen ya que es una profesión "accidental", busqué mi propio itinerario formativo, con actividades muy diversas. Por un lado, soy músico, así que subir a un escenario no sólo no me impone, sino que, además, me encanta. Eso elimina el factor miedo escénico. Por otro lado, durante años elaboré artesanalmente mi propio programa radiofónico junto a uno de mis mejores amigos. Eso me dio muchas tablas. Pero aún necesitaba más. Durante un tiempo estudié arte dramático y doblaje. Pero aspiraba a más aún. Así que lo más difícil que hice fue ser cuenta-cuentos en la biblioteca pública de mi localidad. Ésa fue la experiencia formativa más aterradora y reveladora que haya superado. Los niños son absolutamente sinceros, y si no atrapas y mantienes su atención adecuadamente, enseguida piden a sus mamás que les lleven a casa o al parque o a cualquier otro lugar… "mamá no me gusta, ¿nos vamos?" eso dicho en voz alta... Lo dicho, una experiencia aterradora.

Todos los jugadores estamos bajo la misma ley universal: la única constante con la que se puede contar es el cambio, paradójicamente.

El conjunto de reciclajes, reskilling, o "itinerario formativo" que forjé con los años me funcionó muy bien. Hasta la fecha he dado conferencias en dieciséis países de tres continentes. Y sigo formándome, no sólo para seguir siendo bueno como speaker, sino para ser cada vez mejor, más versátil, más impactante, más memorable.

A todas mis habilidades escénicas he sumado nuevas habilidades digitales y recientemente he iniciado mi etapa como youtuber. Disfruté muchísimo en un curso online de edición de vídeo profesional que me costó sólo 19€. Tras mi estreno en Youtube, ahora he empezado también a realizar programas en formato televisivo para mis clientes, donde yo mismo hago de presentador, guionista, cámara, montador… A mis habilidades hard y soft tradicionales he añadido una capa nueva y vibrante de habilidades digitales. He crecido. Sigo aportando valor, ahora valores nuevos ya que tengo nuevas habilidades. En eso consiste el reskilling.

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Un guitarrista que toca la batería es mejor guitarrista, y si es youtuber aún mejor

Suena raro, ¿verdad? Pero es cierto. En la ESMUC (Escola Superior de Música de Catalunya) todos los estudiantes deben elegir un primer instrumento y un segundo. ¿Por qué? Si un chaval de dieciocho años sueña con ser pianista, ¿por qué obligarle a tocar también otro instrumento? Pues simplemente porque aprender el segundo ampliará la elasticidad de su cerebro, y le permitirá tocar mejor el primero.

Un músico que toque más de un instrumento tendrá un cerebro más elástico. Eso forma parte de sus hard skills. Un músico que además sepa trabajar en equipo, sea de fácil trato, afable y comunicativo, tendrá más posibilidades de colaborar con otros músicos. Eso son sus soft skills.

Un músico que, además, haya adquirido las destrezas para ser youtuber, tendrá más oportunidades que los demás de su nivel que no lo sean. Tendrá más visibilidad y notoriedad y eso aportará valor a cualquier proyecto musical en el que participe. Los demás músicos lo apreciarán. Eso son sus digitalskills.

¿Cuál es tu caso?

¿Y cuáles son los digital skills que pueden aportar valor en tu caso? No tienes por qué sacarte un doctorado, ni una nueva carrera, ni hacer un nuevo master. Lo que necesitas está a tu disposición en Internet. Suelen ser conocimientos concretos que se adquieren libremente con una consulta en Google, o cursos cortos y realmente baratos que puedes realizar cómodamente desde tu sofá. Estas cosas simples son tu responsabilidad. No esperes que tu empresa te pague un master, no es necesario.

Jugadores en una partida laboral

Todos estamos jugando una partida laboral en un entorno dinámico. Comenzamos con unas cartas y a lo largo del juego las vamos usando, consiguiendo otras para seguir la partida.

Como montar en bicicleta, el truco para no caerse es seguir pedaleando, siempre adelante.

Todos los jugadores estamos bajo la misma ley universal: la única constante con la que se puede contar es el cambio, paradójicamente.

Todo jugador desea tener una buena partida, y para ello necesitamos cumplir varias reglas (cada juego las tiene). Una de las más importantes es que un jugador debe seguir siendo relevante para su empleador, o de lo contrario será prescindible y, tarde o temprano, será invitado a abandonar la partida. Se nos contrata para aportar valor, pero la forma de aportarlo cambia a lo largo del tiempo. También la percepción que se tiene del valor cambia.

Así que el truco para seguir siendo relevante reside en alargar todo lo posible nuestra etapa de "esponja" y mantener nuestra capacidad de transformarnos adquiriendo nuevas destrezas útiles y accionables. En eso consiste el reskilling, una etiqueta nueva para algo que conocíamos como "reciclaje profesional". Bien, se llame como se llame, es una verdad como un templo. Todo jugador debe seguir formándose durante todo el juego.