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Líderes dominantes en momentos de incertidumbre

Martínez de Miguel, Gonzalo

Capital Humano, Nº 355, Sección Crecimiento profesional / Artículos, Julio 2020, Wolters Kluwer

El liderazgo actual se caracteriza más por primar los aspectos relativos a la autonomía y el compromiso que el clásico de firmeza y seguridad. Sin embargo, ante momentos de crisis ¿cuál es más efectivo?

Gonzalo Martínez de Miguel

Director de INFOVA

¿Hay líderes para la guerra y líderes para la paz? ¿Hay estilos de liderazgo deseados para distintas situaciones? Es un clásico mencionar el hecho de que Churchill, que lideró al Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial, con éxito evidente, perdió las primeras elecciones generales a la presidencia del gobierno británico en 1945. Aunque luego volvería a ser primer ministro 6 años más tarde. Es como si los británicos pensaran que, terminada la guerra, era preferible otro tipo de líder para dirigir la paz y reconstruir el país. Entonces, ¿qué estilo de dirección prefieren las personas cuando la incertidumbre se adueña de la realidad?

Hemos defendido en múltiples foros el estilo de liderazgo desarrollador, lo que llamamos el estilo «líder coach», como un estilo de liderazgo actual, poco paternalista, que fomenta el aprendizaje, la autonomía y el compromiso real de los colaboradores. Pero, ¿y en tiempos de crisis?, ¿qué estilo de dirección es más efectivo?, ¿qué esperamos de los líderes?

Realmente queremos un jefe desarrollador que deje espacio para crecer, o queremos un jefe firme y dominante que lleve la nave a rumbo contra viento y marea, de seguridad y tenga claridad de acción.

En junio de 2017 dos profesores de comportamiento organizacional de la London School of Economics, Kakkar y Sivanathan, publicaron el estudio Líderes «dominantes» vs líderes «prestigiosos», la testosterona sobre la educación, la rotundidad sobre la reflexión, demostrando que cuando la situación económica es incierta y los individuos sienten pérdida de control personal sobre su futuro prefieren líderes «dominantes», frente a líderes con «prestigio». Es decir, cuanta mayor es la incertidumbre económica, más deseamos un líder dominante. Creo que la teoría de estos profesores de la London Business School, explica la llegada de Trump al gobierno por delante de sus rivales de la «vieja política». Explica el auge de los populismos en Europa, o los gobiernos de muchos países latinoamericanos.

En principio, la tesis que defienden estos profesores tiene sentido. Si utilizamos el cine como ejemplo, te imaginas a Russell Crowe «Gladiator» en la arena del Coliseo Romano cuando entran los carros de combate preguntando al equipo de gladiadores: ¿qué harías en esta situación, qué podemos aprender de este momento?..

Al contrario, ¿qué dijo Gladiator?: «a mi señal, ira y fuego». «Manteneos firmes y no os separéis de mi» y su famoso «Hermanos, lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad». En concreto esas frases son del principio de la película, pero lo que dice de verdad en la arena del Coliseo es menos épico. Lo que dice textualmente es: ¿alguien ha combatido en el ejercito?, nos sabemos a qué nos enfrentamos, pero es más fácil que sobrevivamos si peleamos juntos. El resto de la escena de 5 minutos, todo lo que dice es: no os separéis, agrupaos, en círculo, aguantad, quietos, en rombo, esa columna a esa viga, esta columna conmigo, de a uno, de a uno…. Y ya. En definitiva inspiración, órdenes claras y firmes.

Parece el estilo de un líder bastante dominante, que sabe lo que hay que hacer y lo transmite con claridad y sin dudas.

Líder brujo, líder cazador

Hace unos años escribí un libro sobre la historia del liderazgo con el historiador Nacho Soriano, donde revisamos la evolución del liderazgo a lo largo de la Historia. El libro se titula «Huellas de gigantes» y se susbtitula «El liderazgo a través de la Historia». Comenzábamos afirmando que en toda la historia de la humanidad han coexistido dos tipos de líderes, los líderes «brujos» y los líderes «cazadores». El líder brujo apoyaba su liderazgo en su autoridad personal, su conocimiento, su buen juicio, su visión sobre el futuro, su capacidad para explicar los intangible y para inspirar. A Nacho Soriano le gusta decir que el líder brujo no está al frente de nada, pero está en el centro de todo.

Por su parte, el líder cazador era el más fuerte del grupo, el más hábil en la caza, el encargado de garantizar la supervivencia del grupo, el refugio, la comida y lo mantenía a salvo de enemigos y depredadores. Este líder está al frente del grupo, dirige desde delante.

Con el paso de los siglos el tema no ha cambiado mucho. Lo que los profesores de la London Business School han demostrado con sus estudios, a través de resultados que ellos mismos definen como «robustos», es que en situaciones de incertidumbre la tribu prefiere un líder cazador, un líder recio, firme y decidido.

Si tienes que elegir entre un líder agradable, respetuoso con el punto de vista divergente, democrático, buen tipo, dialogante, capaz de manifestar su debilidad y sus dudas o un líder desagradable, autoritario, dominante, pero con una idea clara de lo que quiere hacer y la energía para hacerlo, en momentos de crisis, muchos colabores prefieren a los segundos.

En realidad, depende del nivel de seguridad personal y la autoestima de a quien se dirige. Si tienes colaboradores, empleados, etc, que navegan bien la incertidumbre, muy seguros de sus capacidades y con poco miedo al futuro, no van a requerir que tú, como líder, cubras una necesidad de seguridad que ellos no tienen. Pero lamentablemente, sabemos que hay pocas cosas más frágiles que la autoestima y la seguridad personal.

Por pura estadística, muchas personas probablemente no tienen el carácter, la fortaleza personal y la seguridad en sí mismos que se requiere en momentos de crisis, y te van a pedir a ti, que estás al frente, que demuestres y transmitas fortaleza personal y convicción en tus decisiones.

Hay pocas cosas más frágiles que la autoestima y la seguridad personal

Me imagino que te estás preguntando ¿entonces qué? Me pongo a dar órdenes, a dar gritos, a faltarle el respeto a mis equipos para demostrar que soy un líder cazador, un líder dominante. Es una alternativa… y aunque te parezca mentira, algunos de tus colaboradores te lo agradecerían en la intimidad. Pero hay otras alternativas mejores.

Basta con que demuestres consistencia personal, seguridad en vuestras capacidades para superar la situación y visión de futuro. Ten un plan de acción, demuestra flexibilidad para adaptarte a la realidad y ponte al frente. En estas situaciones tienes que tener visibilidad para el equipo. No puedes estar ausente.

Y sí, probablemente puedes ser más directivo y menos democrático de lo que eres habitualmente. La clave es la firmeza y el compromiso con el equipo. Demuestra firmeza. Abraza la asertividad como bandera. Te recuerdo que la asertividad es la firmeza con amabilidad, la firmeza sin agresividad. Uno de los atributos del líder coach es la asertividad, que no está reñida con una exigencia alta y clara. Por tanto, ante la adversidad y la incertidumbre, transmite firmeza, convicción de victoria y visión de futuro.

Para terminar, te voy a invitar a añadir dos ingredientes más en tu estilo de liderazgo en la incertidumbre. El sentido del humor y la integridad.

Cuentan que Kennedy recurría frecuentemente al humor en los momentos más difíciles, lo que rebajaba la tensión y permitía a sus equipos ser más efectivos. Parece ser que en la crisis de los misiles, le decía a los equipos que estaban tratando de resolver el tema: «solo recordaros que en el refugio nuclear de la casa Blanca no cabemos todos» provocando las risas de los equipos.

Por su parte, la integridad es irrenunciable, independientemente de la dificultad del momento. Decía el escritor, y orador en temas de management, Zig Ziglar «es cierto que la integridad por sí sola no te convertirá en un líder, pero sin integridad nunca serás uno».