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¿Puede un vigilante de seguridad participar en la toma de temperatura a los trabajadores?

Reyes, Javier

Capital Humano, Nº 355, Sección Relaciones laborales y prevención / Tribuna, Julio 2020, Wolters Kluwer

Portada

Francisco Javier Reyes Robayo

Abogado Laboralista de Ceca Magán Abogados

A las semanas más acuciantes del COVID-19 a nivel de crisis sanitaria, que conllevó la paralización casi absoluta de la actividad productiva, le ha sucedido la denominada desescalada, que ha significado, además del levantamiento progresivo de la libertad de circulación, la posibilidad de ir retomando actividades productivas que quedaron paralizadas con motivo de la pandemia.

Sin embargo, la realidad es que estamos tratando retomar la normalidad y poner en marcha nuevamente nuestro tejido productivo en un intento desesperado porque la economía española no toque fondo —si es que no lo hizo ya—, pero sin contar con los remedios sanitarios que permitirían que esta vuelta al trabajo se realizara en verdaderas condiciones de seguridad.

Ante ello, las empresas de este país se han venido apresurando en un ejercicio de responsabilidad para adaptar sus instalaciones a las presentes circunstancias, de forma que tanto empleados como clientes se encuentren en las mismas en plenas condiciones de seguridad y salud. Y, en este contexto, la mayoría de ellas están decidiendo, como medida para proteger a sus propios empleados y a clientes, tomar la temperatura a los empleados en el acceso al centro de trabajo, considerando que, según las autoridades sanitarias, el estado febril es uno de los principales síntomas de contagio del virus.

En este sentido, las empresas se vienen apoyando en los vigilantes de seguridad, a los que se les tiene encomendadas funciones de control de acceso, de vigilancia y de protección, para realizar esta función relacionada con la toma de temperatura. Así, creemos interesante realizar algunas consideraciones acerca de la posibilidad de que sean lo vigilantes de seguridad quienes participen en el proceso de la toma de temperatura.

Nótese que actualmente se encuentra pendiente de resolución un conflicto colectivo en el seno del Tribunal Superior de Justicia de la C. Valenciana, cuyo objeto no es otro que determinar si esta función puede entrar dentro del contenido funcional de un vigilante de seguridad o si, por el contrario, son funciones propias del personal sanitario.

Así, hemos de destacar que el título del presente artículo no es baladí, puesto que consideramos especialmente relevante el hecho de que, generalmente, parece que a los vigilantes de seguridad no se les está encomendando la función de «tomar la temperatura», sino que los mismos simplemente están participando en este proceso mediante la lectura de un dato puramente numérico que se obtiene de forma automática a través de un aparato electrónico.

Esto es, la temperatura no la toman los vigilantes de seguridad a través de termómetros de mercurio, de forma manual, o de cualquier otro modo que requiera de la interpretación de datos médicos; los mismos lo único que hacen es sostener un termómetro de radiofrecuencia u observar un monitor que, automáticamente, te revela la temperatura corporal de la persona en cuestión.

Funciones

Resaltamos que no pretendemos abordar en el presente artículo la legalidad o no de la toma de temperatura en estas circunstancias, lo que ya hicimos en un artículo anterior en el que nos referimos a la Nota emitida por la Agencia Española de Protección de Datos de 30 de abril de 2020, así como a las posibles injerencias que esta decisión empresarial pudiera tener en determinados derechos fundamentales, sino simplemente analizamos si esta función entra dentro del contenido funcional de un vigilante de seguridad.

Pues bien, el artículo 32.A.3. a) del Convenio Colectivo Estatal de las Empresas de Seguridad describe al vigilante de seguridad como:

Aquel trabajador que reuniendo cuantos requisitos exija la legislación vigente, realice las funciones descritas en la misma.

Funciones de los Vigilantes de Seguridad. Las funciones que deberán desarrollar este personal operativo serán las siguientes:

  • 1. Ejercer la vigilancia y protección de bienes muebles e inmuebles,así como la protección de las personas que puedan encontrarse en los mismos.
  • 2. Efectuar controles de identidad en el acceso o en el interior de inmuebles determinados, sin que en ningún caso puedan retener documentación personal.

    (…).

Parece evidente que a los vigilantes de seguridad se les puede encomendar cualesquiera funciones que se encuentren relacionadas con la protección de las personas que se puedan encontrar en los lugares en los que ejercen actividades de control de acceso.

La grave crisis sanitaria que vivimos con motivo del COVID, la rápida propagación de los contagios y la constancia de que el estado febril es un síntoma habitual del virus parece justificar sobradamente que a un vigilante de seguridad se le pueda encomendar esta función como propia de la actividad de control de acceso y protección de las personas que se encuentran en los centros de trabajo.

A este respecto, debe hacerse notar algunas precisiones en relación con la concreta actividad que vienen realizando los vigilantes de seguridad, y es que:

  • i. Realmente ellos no toman la temperatura, sino que ésta es tomada de forma automática por termómetros de radiofrecuencia.
  • ii. Estarían tomando la temperatura si lo hicieran de forma manual, con contacto físico, y con la necesidad evidente de tener conocimientos sanitarios.
  • iii. Sin embargo, ellos lo único que realizan es una función de lectura del dato numérico que proporcionan estos termómetros, sin que deban contar con formación específica en materia sanitaria.
  • iv. Los termómetros de radiofrecuencia que se vienen utilizando —y que puede adquirir incluso cualquier ciudadano en establecimientos comerciales—, son aparatos automáticos e instantáneos, que toman la temperatura en el momento y desaparece el dato al instante, sin ningún tipo de posibilidad de registro ni almacenamiento de datos.
  • v. Si esta participación en la toma de temperatura —como labor de protección de las personas que se encuentran en el interior de los establecimientos que vigilan— no estuviera justificada, tampoco podría estarlo los cacheos, registros o pesquisas que realizan en los objetos personales de los usuarios de medios de transporte aéreo o ferroviario, que vienen realizando igualmente con el objetivo de proteger la seguridad, la integridad física y, en definitiva, la salud de todos.

En esta línea, debemos señalar que la propia Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional y de los Mosos de Scuadra, en consulta realizada por el Sindicato UGT, ha señalado que, de acuerdo con el marco normativo sectorial,puede entenderse que la utilización de estos termómetros, con las finalidades mencionadas, es asimilable a otros aparatos tecnológicos que también pueden usar los vigilantes destinados a la vigilancia y protección de las personas y los bienes, como por ejemplo: arcos detectores de metales, escáneres de paquetería y correspondencia, o sistemas de video vigilancia.

Es decir, no existe ningún tipo de fundamento para impedir a los vigilantes la utilización de estos aparatos, donde únicamente se les requiere una labor de lectura y detección, y si permitirles la realización de cacheos, registros, utilización de detectores de metales, escáneres de paquetería, correspondencia o sistemas de videovigilancia.

Pero es más; el propio Observatorio Sectorial de Seguridad Privada, compuesto por las Organizaciones sindicales UGT, CCOO y USO, y la organización patronal APROSER, todos ellos firmantes del Convenio Colectivo Sectorial Nacional, han señalado expresamente que, en el contexto en el que nos encontramos, la Seguridad Privada estaría capacitada para, en relación con los niveles de temperatura indiciarios de sufrir un contagio, incorporar esta actividad, así como todas aquellas necesarias y relacionadas, en los controles de acceso públicos y privados, señalando que este proceso ha sido incluso expresamente contemplado por las autoridades administrativas responsables del control de la actividad del sector como medio técnico complementario de las medidas de seguridad ya existentes.

De forma que parece patente, público y notorio que la función de lectura de la temperatura es una función que se incardina dentro de las propias de los vigilantes de seguridad, como así lo son las de cacheo, registro o control de paquetería y objetos personales, resultando completamente desproporcionado exigir que esta función de mera lectura del dato numérico deba ser encomendada a personal sanitario.