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Yoda y el liderazgo digital

Soldevila, Lluís

Capital Humano, Nº 355, Sección Tendencias / Tribuna, Julio 2020, Wolters Kluwer

Portada

Lluís Soldevila

CEO de Acktitude y autor del libro Digital Thinking

En 1965 un joven ingeniero llamado Gordon Moore vaticinó que cada dos años se duplicaría el número de transistores en un microprocesador. Y hoy, a sus noventa y un años, sigue viendo cómo su pronóstico determina seguramente la historia de la humanidad. A dicho pronóstico le puso el nombre de Ley de Moore y a la compañía que fundó, Intel. Seguro les suena pues ha dominado el mercado de microprocesadores durante más de cuarenta años y le ha proporcionado unas rentas de más de 7.000 millones de dólares.

Quizá les parezca exagerada mi afirmación, pero no lo es puesto que la Ley de More describe la velocidad exponencial de las Tecnologías de la Información. Y lo exponencial tiene un poder transformador infinito. Y aunque este valor sólo sea teórico, pensemos en valores que avancen a este ritmo y veremos que, si no alcanzan el infinito, muy rápidamente salen fuera del rango de lo controlable. Así pues, vivimos a una velocidad increíble, lo que hace que este mundo digital sea volátil pues los cambios se suceden de manera trepidante. Pensemos en nuestro primer ordenador o en nuestro primer móvil, o la vida sin Whatsapp hace tan solo once años, ¿ha cambiado nuestra realidad desde entonces?

Los cambios han sido muy importantes, has pasado muy rápido y esto provoca que vivamos en un mundo donde reina la incertidumbre, pues hacer previsiones es casi imposible. El 70% de los bebés nacidos en 2020 trabajarán en profesiones que todavía no se han inventado.

Otra característica de nuestros días es la complejidad. Lidiamos con una multiplicidad de variables y factores de cambio que afectan unos a otros. La relación causa-efecto del cambio no es clara, igual que no lo es la manera en la que diferentes factores de cambio interactúan entre sí. El cambio se da por fuerzas y eventos complejos e interconectados, donde cada uno influye sobre muchas variables y a la vez es impactado por multiplicidad de factores. No debemos confundir lo complejo con lo complicado, pues con fuerza de computación hemos sido capaces de resolver problemas complicados. Lo complejo es un grado más y lo que hasta ahora ha servido para resolver problemas complicados, puede no ser válido para entornos de elevada complejidad.

Además, nuestro mundo actual es ambiguo. Un mismo dato, en función del contexto, puede ser interpretado de varias maneras diferentes. A veces, la cantidad misma de información no nos permite ver con claridad, nos confunde. O disponemos de información adicional y métodos para tratarla, o no podremos dotar de significado a un dato, a una situación. Y con ello, ponemos en riesgo la calidad de nuestro proceso de decisión.

Y son estas cuatro características las que definen el mundo digital: un mundo V.U.C.A, acrónimo acuñado por el ejército de los Estados Unidos en los años 90 y que se ha vuelto de uso común en el ámbito de las organizaciones. A mí particularmente me resulta útil para describir el porqué de la resistencia al cambio digital: a los humanos nos gusta lo contrario. Me explico. Buscamos modelos Sencillos, cifras Absolutas, mediciones Precias y entornos Ordenados. Al ordenar estas características con cierta gracia, llegamos al acrónimo S.A.P.O. Y así defino yo el drama: sapos viviendo en un mundo VUCA. Es decir: antagonismo en estado puro.

Ante el reto mayúsculo de dar con la fórmula para que los líderes pudieran avanzar con sus proyectos, decidí buscar en mis orígenes y viajé a mi infancia. Recordé qué líderes me habían influenciado y recorrí un camino que me llevó hasta 1980, cuando por primera vez vi a Yoda, uno de los Maestros Jedi más poderosos de la saga de la Guerra de las Galaxias. Entonces era un muñeco y su revisión resultó un tanto cómica, con sus movimientos de mandíbula únicamente en sentido vertical, abriendo y cerrando a modo de marioneta. Una revisión más actual, ya en pleno siglo XXI, nos dará una imagen del Maestro más sofisticada, con una articulación vocal perfecta. ¿Qué ha sucedido? Pues que el Yoda que vi cuando era niño era analógico y el que verán mis hijos ya será digital. Así pues, ya tenía mi fuente de inspiración: alguien cuyo liderazgo estaba fuera de duda y que había acometido con éxito la transformación digital.

Me dispuse pues a visionar de nuevo toda la saga buscando rasgos en el Maestro Yoda que me ayudaran a modelar al Líder Digital; rasgos que fuesen más allá del uso de la tecnología, pues un Líder Digital no es el que gestiona proyectos en Java o plataformas de eCommerce; un líder es alguien que da el primer paso, un avanzado. Y lo hace en un entorno en el que lo digital es protagonista. Así pues, me atrevo a decir que todos somos líderes digitales. Pero al mismo tiempo cabe recordar que somos sapos viviendo en un mundo VUCA. La buena noticia es que el Maestro Yoda nos enseña diez rasgos que son la clave para, no sólo sobrevivir, sino para conseguir alcanzar el éxito. Veremos en las próximas entregas cómo, de los diez rasgos, sólo hay uno íntimamente relacionado con la tecnología. El resto, son temas no tecnológicos, que nos llevan a describir este proceso como un auténtico cambio de paradigma. Y este cambio de paradigma tiene su origen y destino en lo digital, pero en el ámbito de la mentalidad. Es lo que denomino Digital Thinking.