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Si podemos trabajar desde casa, ¿para qué volver a la oficina?

  • 13-7-2020 | Wolters Kluwer
  • Una investigación de Steelcase señala tres conceptos erróneos comunes que siguen alimentando la idea de que trabajar exclusivamente desde casa vale siempre para todo el mundo, y aseguran que la clave para elaborar un modelo eficaz y productivo de cara al futuro pasa por ofrecer flexibilidad y combinar la actividad presencial y la remota.
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Se lleva prediciendo el fin de las oficinas desde la aparición del Wi-Fi y los ordenadores portátiles, pero el Covid-19 ha terminado por ocasionar el auge del trabajo remoto en España, un país en el que hasta ahora este fenómeno no acababa de despegar. Ahora, se pronostica una mayor implementación del teletrabajo aún cuando la pandemia haya desaparecido, pero existen indicadores que apuntan en otra dirección: el trabajo desde casa no funciona ni para todo el mundo, ni durante todo el tiempo.

Según una encuesta realizada por Gensler Research Institute en Estados Unidos, alrededor de un 90% quiere volver a trabajar en una oficina. Pero entonces, ¿por qué seguimos hablando de la desaparición de las oficinas? Una investigación de Steelcase señala tres conceptos erróneos comunes que siguen alimentando la idea de que trabajar exclusivamente desde casa vale siempre para todo el mundo, y aseguran que la clave para elaborar un modelo eficaz y productivo de cara al futuro pasa por ofrecer flexibilidad y combinar la actividad presencial y la remota.

Mito nº 1: «Que la gente trabaje desde casa es más barato»

Es cierto que reducir el gasto en inmuebles y otros servicios relacionados con el espacio de trabajo puede suponer un ahorro económico, pero existen una serie de gastos ocultos que hay que tener en cuenta antes de enviar a las personas a casa a tiempo completo. Además, se crea una situación de desigualdad entre las esferas más altas de la empresa y el resto de la organización. La investigación de Steelcase revela que el 75% de los directivos trabaja en una mesa destinada exclusivamente para ello, mientras que el 46% de los demás empleados comparten mesa con otras funciones. Además, casi la mitad de los cargos con más rango dicen disponer de una silla ergonómica, una cifra que baja hasta el 24% en el resto de la empresa.

Eliminar la oficina podría suponer, además, una fuga de talento en las empresas. Según un estudio llevado a cabo por Workplace Future y Virgin Pulse, solo un 5% de los empleados que teletrabajan siempre o a menudo quieren quedarse en su empresa de manera permanente, mientras que para los que nunca han trabajado en esta modalidad el porcentaje asciende al 28%. Otros fenómenos a tener en cuenta son la pérdida de innovación y capital social que se pierde cuando disminuye la colaboración entre los empleados, además del descontrol de los accidentes laborales, la falta de ergonomía, los problemas de seguridad informática o la mala iluminación.

Mito nº2: «Las personas son tan productivas como en la oficina, o incluso más»

Todo depende de cómo las empresas midan la productividad de los empleados, ya que algunas formas de trabajo se pueden realizar fácilmente desde casa. Pero la verdadera productividad de los trabajadores en términos de creatividad, innovación y transformación es sumamente difícil de medir a corto plazo, especialmente durante una pandemia, y es muy difícil de lograr de manera virtual. Además, también pueden surgir problemas de concentración, ya que hay elementos en los hogares que distraen constantemente durante la jornada laboral.

Hay dos datos muy ilustrativos que sirven para comprender este problema. El primero de ellos es la reducción de un 62,2% del tiempo dedicado a trabajar con los demás cuando se trabaja desde casa. El segundo, que un 55% de los empleados afirma que colaborar con los demás es más complicado cuando se trabaja desde casa, según la encuesta de Gensler sobre el trabajo desde casa en Estados Unidos. La realidad es que la proximidad y la responsabilidad social impulsan la productividad y que el trabajo es inherentemente social: las interacciones espontáneas se pierden cuando se trabaja on-line.

Mito nº3: «Las personas que trabajan desde casa tienen un mejor equilibrio entre su vida personal y profesional»

Trabajar desde casa tiene sus ventajas: no viajas, usas ropa cómoda y pasas más tiempo con tu familia o tu mascota. Pero los datos revelan que también tiene una serie de inconvenientes a tener en cuenta: las personas trabajan más horas al desdibujarse la línea entre lo profesional y lo privado. Según un estudio de NordVPN Teams, los españoles aumentamos en dos horas al día nuestra jornada laboral durante el confinamiento, mientras que los estadounidenses lo hicieron en tres horas y los alemanes, tan solo una.

Cuando se trabaja desde casa es tentador estar «disponible» desde que sale el sol hasta que se pone. Además, los desplazamientos al trabajo o tomar un café en el bar ayudan a crear importantes límites entre la vida privada y la laboral y fomentan cierta actividad física frente al sedentarismo que se produce cuando se trabaja en casa. El teletrabajo de manera exclusiva también podría provocar un fenómeno conocido como «desintegración temporal». Las personas pueden sentirse un poco desorientadas y perder la percepción del futuro y el paso de los días, un fenómeno que está relacionado con la soledad y una sensación de falta de propósito.