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La retribución flexible no es sólo para las grandes empresas

Martín, Miriam

Capital Humano, Sección Compensación y Beneficios / Tribuna, 31 de Agosto de 2020, Wolters Kluwer

Miriam Martín

Directora de Marketing de Sodexo Beneficios e Incentivos

Con la llegada de la crisis del coronavirus, hemos visto cómo los planes y previsiones de negocio que las empresas tenían a principio de año cambiaban radicalmente. Incluso algunas han desaparecido porque no han podido hacer frente al parón económico que supuso el confinamiento. Según datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social sobre las empresas inscritas en la Seguridad Social en mayo de 2020 hay más de 2,8 millones de pymes en nuestro país, 39 mil menos que el mismo mes del año pasado.

Esta situación económica adversa irremediablemente está teniendo su repercusión en el empleado, en cuanto al nivel salarial y a posibles promociones internas. De hecho, según un estudio elaborado por la consultora KPMG, seis de cada diez empresas bajarán o congelarán los salarios de sus trabajadores en los próximos meses, ante la incertidumbre que ha provocado el coronavirus.

Ante este escenario, las pymes de nuestro país se están viendo obligadas a hacer encaje de bolillos con sus cuentas, lo que en muchos casos puede llevar a que empeoren las condiciones de sus empleados. En este sentido, conviene recordar que hay mecanismos que permiten mejorar el salario de los trabajadores sin necesidad de incurrir en costes extra, como es el caso de la retribución flexible, algo que las pequeñas y medianas empresas tienden a descuidar.

La retribución flexible es una forma de compensación que consiste en el intercambio de hasta un 30% del salario bruto del empleado por una serie de servicios, que tienen un impacto positivo en su día a día, como la tarjeta restaurante, el beneficio para guardería o las tarjetas de transporte para sus desplazamientos diarios. De este modo, y gracias a las exenciones fiscales de las que gozan este tipo de servicios, el empleado puede maximizar su sueldo mensual, al mismo tiempo que disfruta de una mejor conciliación de su vida laboral y profesional.

A pesar de postularse como una de las mejores medidas para que las pymes puedan competir en el mercado laboral a la hora de atraer y retener talento, según un estudio que realizamos en Sodexo, un 72% de estas empresas todavía no lo ha implementado. Sin duda se trata de una cifra muy importante y más al tratarse de una medida que permite el ahorro de 2.200 euros al año a un trabajador en base a un sueldo medio, establecido según el INE en 23.646,50 euros.

Además, como mencionaba anteriormente, los incentivos vinculados a la retribución flexible ayudan al empleado a realizar una mejor conciliación, un aspecto sumamente importante para los integrantes de la plantilla. Y es que beneficios como el cheque guardería o la tarjeta restaurante facilitan la crianza de los hijos o permiten ganar tiempo que no tenemos que invertir, por ejemplo, en cocinar. De hecho, la retribución flexible es el segundo (55%) de los aspectos que más tienen en cuenta los españoles a la hora de elegir una empresa para la que trabajar, sólo por detrás del salario y los beneficios sociales (62%) . Por ello, como es importante que en la medida de sus posibilidades las pymes pongan en marcha políticas que ayuden a que el empleado se sienta a gusto y que la conciliación de la vida personal y laboral sea más sencilla, ya que eso se traducirá en un mayor compromiso, mejor rendimiento y, por tanto, mejores resultados para la compañía.

Algunos de los servicios a los que se puede acoger el empleado con la retribución flexible son el cheque guardería, la tarjeta transporte, tarjeta restaurante, seguros médicos o formación. Por ejemplo, siempre teniendo de base el salario medio español, aquellos empleados que realicen el pago del menú diario con la tarjeta restaurante podrán ahorrar anualmente 633 euros. Por su parte, la retribución flexible permite cubrir hasta 500 euros anuales por beneficiario en el caso de los seguros sanitarios. Esto quiere decir que los empleados que se acojan a esta política pueden ahorrarse hasta 120 euros anuales.

La formación también juega un papel primordial ya que gracias a esta formación continua se evitarán posibles brechas en determinadas competencias y se asegurará una actualización constante del conocimiento, beneficiando tanto a la propia compañía como al trabajador. Teniendo en cuenta que el coste medio de un máster en España es de alrededor de 2.500 euros , para aquellos empleados que lo gestionen como gastos de formación en retribución flexible pueden ahorrar 599 euros anuales.

Creo que no hay ninguna duda de que se trata de un modelo beneficioso tanto para la empresa, como para el empleado. Es cierto que la capacidad económica de las pymes es en muchos casos limitada y, en ocasiones, poner en marcha políticas de recursos humanos puede suponer un gran quebradero de cabeza. Sin embargo, en un contexto en la que precisamente hay que tener más cuidado que nunca con la situación económica, la retribución flexible se convierte en la mejor opción para estas pymes, ya que les permite maximizar el sueldo neto disponible del empleado de forma sustancial sin que aumenten los costes laborales, a la vez que mejora su conciliación y satisfacción. Es, en otras palabras, una forma de retener y captar talento. Y es que, al fin y al cabo, apostar por el empleado puede ser la mejor receta para salir de una crisis.