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¿Hablamos?

  • 21-7-2020 | Mercedes de la Rosa Valverde

Ficha del Libro

Autores: Ferrán Ramón-Cortés y Álex Galofré

Título: ¿Hablamos? Conversaciones necesarias para que las relaciones y los equipos funcionen

Edita: Conecta

Páginas: 155

¿Qué tienen en común los grupos que funcionan?, ¿por qué hay algunas personas que funcionando bien individualmente no lo hacen en el contexto de un equipo o grupo?, ¿cuánto conocemos de los demás? Con el objetivo de responder a estas preguntas Ferrán Ramón-Cortés y Álex Galofré presentan ¿Hablamos? un libro que trata de indagar en el camino que siguen los equipos, grupos o parejas en su viaje hacia la complicidad.

Tras más de una década desarrollando un intenso trabajo de formación, los autores han constatado que los individuos en entornos diversos, con relaciones de dos o más personas, generan un nuevo ente que tiene vida propia y que condiciona poderosamente a sus miembros bien ayudándoles a crecer o destruyéndoles por la falta de confianza.

Para ayudar a conseguir implantar los mimbres de unas relaciones exitosas, ¿Hablamos? Presenta su modelo Sikkhona, que describe las cuatro etapas por las que pasa cualquier grupo, equipo, pareja o relación en su camino hacia la complicidad, y los cuatro descarrilamientos que lo apartan de este camino ofreciendo los recursos que ayudarán a generar los espacios de comunicación necesarios y a incrementar nuestra confianza y rendimiento.

Pregunta.- Tras la revolución que ha supuesto la Covid-19 a todos los niveles, uno de los que han cobrado mayor protagonismo ha sido el de la comunicación. ¿cuáles dirían que han sido los mayores problemas para el trabajo en equipo al perder lo presencial?

El confinamiento y el teletrabajo han sido sin duda un reto para los equipos, pero que muchos han sabido superar con éxito. El principal problema que hemos identificado ha sido la pérdida de contexto relacional en las reuniones virtuales, y consecuentemente la pérdida de sentido de pertenencia de equipo. Los equipos que han sido sensibles a ello y han propiciado un espacio relacional en sus encuentros virtuales lo han llevado mucho mejor.

Al mismo tiempo, en la comunicación online hay una probada pérdida de pistas emocionales, ya que tanto imagen como voz nos llegan sin los matices que el subconsciente necesita para una correcta interpretación de los mensajes. Si no somos conscientes de ello, y no somos más evidentes en la intención de nuestra comunicación, se producen muchos errores de interpretación que es lo que hemos observado en estos tiempos.

P.- El futuro se pinta con un incremento exponencial del trabajo en remoto ¿Qué va a faltar, en ese contexto para quien gana mucho en el trato personal?

Es evidente que todos —los que se manejan especialmente bien en el cara a cara y los que no— vamos a necesitar un aprendizaje de cómo realizar una comunicación online efectiva, y sobre todo que conecte emocionalmente con el otro. Pero es un aprendizaje posible y al alcance de todos.

Dicho esto, nosotros creemos que es imprescindible un encuentro presencial de vez en cuando para alinearnos, para sincronizar lenguajes y formas de comunicación, y para alimentar complicidades. Si lo hacemos, continuar en virtual entre encuentros no supondrá un especial problema.

Álex Galofré

P.- En su libro exponen lo que han denominado modelo Sikkhona básico para generar complicidad ¿Cómo se trabaja la confianza ahora que la gente no está junta?

Nuestro modelo explica las distintas fases por las que pasa cualquier equipo en su desarrollo, y propone los espacios de comunicación que cada equipo necesita según el estadio en que se encuentre. Esto es aplicable al 100% a equipos en remoto, y el trabajo a realizar es el mismo. La única diferencia es que las dinámicas que proponemos las tenemos que realizar en su versión «online».

Lo que es importante resaltar —porque está ocurriendo— es que muchos equipos relacionan trabajo en remoto a sólo tarea, y no se están permitiendo espacios relacionales dentro de este mundo de trabajo virtual. Esto es lo que hay que corregir y nosotros proponemos a través de Sikkhona la forma de hacerlo.

P.- ¿Qué desafíos se plantean a la hora de generar esa confianza en grupos sin una cultura común, en un entorno multinacional?

El reto más importante es justamente generar una cultura común y alineada. Desde Sikkhona empezamos a trabajarlo con lo que llamamos la «Alianza», es decir las normas grupales y los acuerdos que van a facilitar el saber qué está aceptado y qué no es adecuado. Sin estos acuerdos pactados y puestos en común, se generan muchas dificultades, malos entendidos y roces entre las personas.

Y precisamente porque el entorno en el que vivimos es cada vez multinacional y más plural en diversidad, en organizaciones y en equipos necesitamos ser muy cuidadosos y respetuosos con las distintas identidades, para asegurar una cultura inclusiva en la que todas las personas se sientan bienvenidas y encuentren su lugar.

P.- El proyecto Aristotle de Google buscaba estudiar las palancas que hacían que un equipo funcionara mejor que otro ¿Qué importa más a la hora de formar un equipo quiénes lo formen o cómo interactúen entre sí?

Una de las características únicas de un equipo exitoso, tal y como reveló el proyecto Aristotle es la creación de seguridad psicológica. Como dice Paul Santagata, Director de Industria en Google, «No existe equipo sin confianza». En Sikkhona nuestro foco está en el desarrollo de la confianza de los miembros de un equipo, con la creencia firme de que cuanta más confianza existe en un equipo, más eficaz es, y mejor se vive en él.

A la hora de formar un equipo es importante quién lo forma, y es mucho más importante cómo interactúan entre sí. La confianza se construirá a partir de su forma de interactuar, y no solamente por quienes son sus miembros. A menudo hemos trabajado con equipos de personas muy sólidas y exitosas individualmente en su ámbito, pero que no trabajaban bien en equipo. Y en cambio, otros equipos con perfiles menos exitosos, funcionaban mejor como equipos por la manera de interactuar entre sí, con más corresponsabilidad, mejor alineamiento y más confianza entre ellos.

Ferrán Ramón-Cortés

P.- Uno de los aspectos fundamentales para entablar una relación de confianza son «la horas de vuelo» compartidas, pero el modelo al que vamos ahora es de las organizaciones líquidas y el agile ¿cómo promover el compromiso y la confianza en grupos que están en continua reorganización?

Ciertamente hay una clara tendencia hacia organizaciones más liquidas en las que los equipos están en continua reorganización. Y en este contexto, para promover compromiso y confianza es indispensable crear los espacios de comunicación que se necesitan en cada momento de la vida del equipo, entendiendo estos espacios como una inversión, tal y como defendemos en el libro «Hablamos». Cada momento de los grupos y equipos requiere unas conversaciones distintas.

Desde Sikkhona contamos con un diagnóstico del equipo, que identifica el estadio en el que está un grupo o equipo en un momento determinado. Y esta identificación es la que facilita descubrir qué tipo de conversaciones necesitará tener el equipo para ganar en agilidad y flexibilidad en un entorno incierto y cambiante. De esta manera más que «horas de vuelo» compartidas, lo que proponemos y propiciamos hoy en día es «tiempo de calidad juntos».

P.- Las metodologías agile favorecen este tipo de interacción ¿cómo?

Las metodologías agile favorecen la mejora continua de equipos y organizaciones con la mirada puesta en los procesos, y proponen principios como las conversaciones cara a cara o la necesaria motivación y confianza para el éxito de los procesos.

En el trabajo con Sikkhona nos enfocamos en facilitar maneras simples de mantener dichas conversaciones para que sean significativas, conseguir esa mejora de la confianza a través de dinámicas concretas, y ayudar a que las personas se entiendan. Porque las empresas que funcionan y los equipos que funcionan se basan siempre en relaciones personales que funcionan.

P.- ¿Cómo se refuerza la necesidad del ser humano de sentirse comunidad en un mundo tecnológico y crecientemente deshumanizado?

Lo primero a señalar es que un mundo tecnológico no significa necesariamente deshumanizado. Si algo nos ha descubierto la COVID-19 es que somos como humanos vulnerables y necesitamos pertenecer a comunidades. Hemos descubierto que nos necesitamos unos a otros y que el individualismo a ultranza que tan en boga ha estado en los últimos tiempos no nos lleva a ninguna parte.

Más que nunca necesitamos generar grupos y equipos en que nos ayudemos unos a otros, y más que nunca tenemos que trabajar en ello. Dedicar tiempo a generar los espacios de comunicación que necesitamos para tejer la confianza ha de ser una prioridad y considerarse una valiosa inversión.