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Diez años de Reforma Laboral: se han firmado 172 millones de contratos, pero los indefinidos no llegan al 9%

  • 9-9-2020 | USO - Unión Sindical Obrera. Federación de Enseñanza
  • En estos diez años, se han firmado 172 millones de contratos y se han creado nada más que 530.000 jornadas, según datos anteriores al golpe del Covid, es decir, 322 contratos firmados para sumar cada jornada completa.
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Hoy se cumplen 10 años desde que el Congreso convalidó la ley de la Reforma Laboral de 2010.

Algunas de las modificaciones más importantes que introdujo en nuestro mercado laboral fueron:

  • El despido a los trabajadores por causas económicas con 20 días de indemnización; no solo cuando las empresas tuvieran pérdidas, sino también cuando previeran tenerlas. O, incluso, ante una persistente caída de ingresos.
  • Generalizó el ya existente contrato de fomento del empleo, que conlleva una indemnización de 33 días por año trabajado.
  • Estableció mayor control sobre los desempleados, que pueden ser sancionados si rechazan cursos de formación en un plazo no superior a 30 días.
  • Potenció el papel de las secciones sindicales frente a la representación unitaria de los trabajadores (comités de empresa).
  • Dio potestad para que los sindicatos más representativos acordasen nuevas unidades de negociación.
  • Una reforma contra la que USO convocó una huelga general y que apenas estuvo año y medio en vigor, pero que sentó las bases de los grandes recortes de derechos laborales de la legislación laboral vigente.

En este contexto, el Gabinete de Estudios de USO ha realizado un estudio comparativo entre la situación del empleo hace 10 años y hoy, teniendo en cuenta la situación previa a la llegada del covid-19 y la estrictamente actual.

“De 2010 y 2013, cayó fuertemente la afiliación a la Seguridad Social. Y lo hizo más en los años de las dos reformas, 2010 y 2012, que en sus sucesivos, 2011 y 2013 respectivamente. Esto refuerza nuestra idea de que empobrecer las condiciones laborales y abaratar el despido no crea empleo. El empleo se crea cuando hay actividad económica, las empresas no contratan porque puedan despedir, sino que contratan cuando de verdad cree que se puede trabajar. Por ello, los esfuerzos legislativos para dinamizar el mercado laboral llevaron una dirección errónea: debían haberse orientado a potenciar la actividad económica, que es la que sí necesitará de más personas trabajadoras”, defiende Joaquín Pérez, secretario general de USO.

La afiliación a la Seguridad Social no volvió a los niveles de 2010 hasta 2016, y fue a partir de ahí cuando comenzó a ganar cotizantes a tenor de millón anual hasta el golpe de la pandemia del coronavirus, que nos ha devuelto a agosto de 2018. Sin embargo, esos datos de afiliación son engañosos.

“Se han recuperado cotizantes, pero no se han generado puestos de trabajo de calidad. Hay muchos más trozos de empleos pero no tantos empleos. Mirando las jornadas completas efectivamente trabajadas, no fue hasta 2018 cuando se recuperó el nivel de empleo de 2010. Mientras en 2019 había 1,6 millones de cotizantes más, en realidad solo había 530.000 nuevas jornadas completas”, analiza Pérez.

322 contratos firmados para sumar cada jornada completa

Sin tener en cuenta el golpe de estos meses, para llegar a una situación de apenas medio millón de jornadas completas nuevas en una década, la “de la recuperación”, se han firmado 172 millones de contratos; es decir, 322 contratos para cada jornada completa.

“Además de abaratar el despido, la Reforma de 2010 y su heredera precarizaron el trabajo, que se hizo cada vez más temporal. Entre otras medidas, le dieron más poder a las ETT en detrimento de las labores del SEPE, fomentando agencias de colocación que solo ofrecen trabajos temporales. El resultado es que España tiene una tasa de temporalidad un 8% superior a los países de nuestro entorno. En estos diez años, el porcentaje de contratos indefinidos firmados no llega al 9%, y las peores cifras se dieron precisamente al año siguiente de cada reforma, con el 7,7% de contratos indefinidos sobre el total”, recuerda el secretario general

Afiliación a la Seguridad Social

En estos diez años, se ha incrementado la afiliación a la Seguridad Social en más de 1 millón de personas (1.075.912). Los primeros años de aplicación de la reforma que ahora cumple diez años fueron de destrucción de empleo, al igual que sucedió con la reforma posterior del Partido Popular. Es a partir de 2014 cuando este empieza a crecer de nuevo. Ahora, agravado por la situación de la pandemia que padecemos, desciende de manera importante, más de medio millón en el último año. En términos de tasa de crecimiento anual referenciadas en agosto, último mes del que tenemos datos, la tasa de afiliación a la Seguridad Social se hunde.

Contabilidad Nacional: PIB y empleo a tiempo completo

Durante los años de vigencia de la reforma laboral de 2010, el PIB estuvo prácticamente sin crecimiento y, en esas condiciones, se produjo destrucción de empleo. En 2014, todavía con un crecimiento pequeño del PIB, empezó a generarse empleo.

Una conclusión es que la destrucción y creación de empleo están más ligadas a la actividad económica y al crecimiento de la economía que a la propia legislación laboral. Basta con ver en España la diferencia tanto en empleo como en la situación del paro registrado en las comunidades autónomas.

En términos de empleo equivalente a tiempo completo, la evolución del empleo ha sido más lenta. Hasta 2018, no se ha conseguido recuperar el nivel existente en 2010. Y, en lo que llevamos de 2020, muy afectado por la pandemia, la caída del empleo es fortísima. Si esto siguiese así, habríamos perdido 10 años para el empleo y las reformas que tanto sufrimiento han causado no habrían servido para nada.

Contratación

Otra forma de ver la evolución de nuestro mercado laboral y su dinamismo es observar el tipo de contratación que se realiza a los asalariados, su número y duración.

Conviene distinguir, al hablar de contratación, del tipo de contrato que tienen quienes ya están trabajando (asalariados) y del tipo de contrato que se realiza para acceder al mercado de trabajo.

Asalariados

De los asalariados que están trabajando, más del 75% lo hacen con un contrato indefinido. Si nos fijamos en los países de nuestro entorno, este porcentaje es superior al 85%. Por lo tanto, tenemos un exceso de temporalidad no justificada.

Uno de los primeros síntomas de la enfermedad de nuestro mercado laboral es que, en los momentos de crisis, lo primero que se destruye (no se renueva) es el empleo temporal, lo que hace que el porcentaje sobre el total disminuya. Es importante aclarar esto para que no parezca que en esos años se creó empleo indefinido.

Contratación inicial

En los últimos diez años, según los datos del SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), se han realizado en España 172.234.219 contratos. De ellos, solo el 8,91% han sido indefinidos.

Como se puede ver comparándolo con la situación de los que están trabajando, nos encontramos que el contrato temporal se ha convertido, por una mala praxis, en la puerta de entrada al mercado laboral. Solo uno de cada 10 nuevos contratos que se realizan es de carácter indefinido.

Una última cuestión en cuanto a la contratación es el encadenamiento de contratos, debida a la corta duración de los mismos: no se alcanzan los dos meses de media.

Salarios

Como consecuencia de la flexibilidad impuesta por la reforma laboral y los Acuerdos para el Empleo y la Negociación Colectiva, los trabajadores experimentaron una pérdida importante de poder adquisitivo en los primeros años.

Solo a partir de los últimos años, los salarios han vuelto a recuperarse, no tanto por un crecimiento de los mismos como por una contracción de los precios.

Desempleo

Este es un claro indicador de la salud de nuestro mercado laboral y su capacidad de generar empleo. Una vez más, el primer año de la reforma laboral se incrementa la tasa de paro.

Es preocupante que, en la situación actual, la tasa de paro vuelva a aumentar en un trimestre habitualmente bueno para el empleo, pues nos muestra un camino poco halagüeño en los siguientes.

Además de la tasa, también en números absolutos vuelve a crecer el paro en el año posterior a la implantación de la reforma laboral.

La situación actual y la necesaria contrarreforma

Todos estos datos se han visto agravados si, en lugar de con 2019, los comparamos con el efecto pandemia en el que estamos inmersos. “Hay una enseñanza que debe quedarle clara a este gobierno y a los que vengan detrás: recortar derechos y abaratar despidos no crea empleo. Por lo tanto, esperamos que caigan en la tentación de mantener o ampliar medidas tan dolorosas como inútiles. Lo que en su día llamaron, con mucha sorna, ‘corrección del mercado laboral’, debe ser hoy ‘corrección de los ataques y contrarreforma laboral’. Hay que reconstruir la legislación laboral con garantías para las personas y fomentar el empleo con políticas económicas efectivas, no contractivas”, pide Joaquín Pérez.

El otro gran error del planteamiento de la recuperación es “la bajada salarial en términos de poder adquisitivo. Los sueldos comenzaron a recuperar su valor en esta década de crisis no por las subidas, sino cuando la inflación se estancó. Los Acuerdos por la Negociación Colectiva han sido un circo sin más efectos que la foto de la firma, al igual que lo está siendo el proceso actual para ampliar los ERTE. Con septiembre ya avanzado y el 30 como último día de protección especial de los ERTE por covid, el paripé bochornoso de anunciar que el Diálogo Social se reúne para acordar que va a reunirse es un insulto para todos los trabajadores y pequeños empresarios que no saben qué será de su vida en tres semanas”, recrimina el secretario general de USO.