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Conseguir un buen trabajo o cambiar con más de 45 años

Gutiérrez Menéndez, María

Capital Humano, Nº 373, Sección Headhunting y selección / Tribuna, Marzo 2022, Wolters Kluwer

Portada

María Gutiérrez Menéndez

CEO Hiwook

Sobre los 40 (o algo antes), la mayoría de las personas nos sentimos algo incómodas con nuestra vida. Notamos en lo profundo de nuestro ser, que es el momento de un cambio. En Psicología, esta necesidad de cambio a mitad de la vida está muy documentado y se tiene en mucha consideración. Es una etapa vital más. Puedes considerarlo tan «normal» como pueda ser la adolescencia.

Es importante tener eso en mente, porque muchas personas se sienten muy culpables por cuestionarse su vida en esta etapa.

La culpabilidad viene de pensar algo similar a: «ahora que ya tengo los frutos del esfuerzo de dos décadas, parece que quiera tirarlo todo por la borda». Esa disonancia entre los pensamientos de que ahora toca disfrutar de lo conseguido (estatus, experiencia, etc.) y las emociones de que es hora de cambio y que la siguiente mitad de la vida debe tener ingredientes diferentes, hace sufrir a gran parte de los profesionales.

Por un lado, se quiere tranquilidad y disfrutar de lo conseguido, ahora que el esfuerzo de conseguir conocimientos o experiencia ya no es tan alto. Por otro lado, la pregunta de «¿y esto es todo?» genera mucha incomodidad.

Además de todo este diálogo o lucha interna, también el entorno juega un papel muy importante. Quien más y quien menos conoce historias de personas cercanas que quisieron dar el paso y no lo lograron. La mayoría piensan que la edad es un factor determinante en ese fracaso. Es muy frecuente pensar que el tener más de 45 años reduce las oportunidades laborales, ya sean nuevas o de cambio.

Sí, sé que los datos macroeconómicos reflejan que ese colectivo está especialmente desfavorecido a la hora de encontrar empleo, pero también hay que tener en cuenta las diferencias individuales más allá de la edad. Somos conscientes de que hay muchas personas de más de 45 años en activo. Y también conocemos casos de personas que se han cambiado de trabajo (para mejor) con más de esa edad. Y también otras que se han incorporado al mercado laboral después de una temporada sin actividad profesional, ya haya sido voluntaria o no.

Esto es importante porque no tenemos en cuenta esa evidencia positiva que vemos a nuestro alrededor cuando se trata de nuestro caso particular. Cuando nos fijamos en nuestra situación en concreto, pensamos que nuestro caso cumplirá con las estadísticas más dolorosas y, por tanto, fracasaremos en nuestro propósito de mejorar nuestra situación a partir de los 45 años.

Nuestras emociones negativas nos secuestrarán y, lo más probable, es que tomemos decisiones conservadoras, como «seguir donde estás» o que realmente sufras en tu camino hacia encontrar un nuevo trabajo.

REENFOCANDO

La intención de este texto es hacerte reflexionar para que puedas ver la situación de otro modo. Para ello, voy a utiliza dos argumentos:

  • Tu foco es encontrar UN trabajo que quieres y te mereces.
  • Eres una persona individual, por lo que tus recursos y motivaciones son diferentes.

Vamos con el primero: «sólo necesitas UN trabajo». Eso sí, el que se adapte a lo que necesitas, pero lo importante aquí es que sólo necesitas UNO.

Desde ese punto de vista, puedes ver la abundancia de trabajos en los que podrías encajar, pues es muy probable que sean más de UNO. Puedes abstraerte de los pensamientos de escasez relacionados con «no hay suficientes trabajos para todas las personas mayores de 45 años» y centrarte en que sólo necesitas un trabajo de entre todos los que hay. La cosa cambia mucho si lo ves desde ese punto de vista.

Haciendo una analogía con las relaciones personales, podrías pensar que no necesitas que todas las personas estén disponibles para ti, tan sólo necesitas la pareja adecuada. Sólo UNA. Para tu mente, es una conceptualización mucho más razonable y alcanzable, ¿no te parece?

Para el otro argumento, suelo referirme al refrán «siempre hay un roto para un descosido». Lejos de pensar que «sólo los mejores consiguen lo que desean», siempre hay una situación que necesita de tus talentos en particular.

Lo ilustraré con una conversación con mi hija adolescente hace unos días. Ella me decía que el acné hacía que no se viera guapa y, por tanto, eso haría que no le gustase a los chicos y, por tanto, no conseguiría un novio.

Tu tarea debería ser encontrar el lugar adecuado para ti sin dejarte llevar por fantasiosas estadísticas que distorsionan la realidad

Si te das cuenta, puedes ver que ella está haciendo cálculos probabilísticos en los que la única forma de tener ventaja competitiva es siendo lo suficientemente atractiva. Sin embargo, la evidencia muestra una realidad muy diferente. De hecho, con mi marido, solemos hacer una broma acerca de que, si sólo los guapos pudieran tener pareja y mantener relaciones, la humanidad se habría extinguido ya hace muchísimo tiempo. Es una forma de ver que no sólo las personas más guapas tienen éxito, ni las más jóvenes, ni las más inteligentes, ni las más formadas… Porque siempre hay un roto para un descosido.

Visto desde ese punto de vista, tu tarea debería ser encontrar el lugar adecuado para ti sin dejarte llevar por fantasiosas estadísticas que distorsionan la realidad y no te dejan ver lo que realmente importa. Es muy probable que puedas pensar, si tienes una formación técnica importante, que los datos y su análisis es importante a la toma de decisiones. ¿Verdad?

Bien, pues como especialista en análisis de datos, ingeniera y psicóloga, mi punto de vista es que, en ocasiones, los datos causan más barullo del que debieran y entorpecen la toma de decisiones. El caso de la empleabilidad es un buen ejemplo de ello.

Por tanto, mi recomendación es que utilices tu mente para analizar tu situación olvidándote de las estadísticas. No te preocupes, ya lo has hecho en muchas otras ocasiones y te ha salido bien. Por esa despreocupación, has podido lograr muchas cosas en la vida, como tu pareja, tu familia, tu carrera profesional… sean las que sean.

Todo lo que das por sentado en tu vida ahora mismo podría haber sido visto, desde el punto de vista estadístico, como algo poco probable para ti. Sin embargo, al no tenerlo en cuenta, no ha interferido en tus decisiones, permitiéndote lograr el objetivo más allá de su probabilidad.

Como conclusión puedo decirte que tengas en cuenta el efecto del observador en las situaciones y cómo esto altera las decisiones y, por tanto, los resultados. La física cuántica aplica también a la psicología. Si quieres, un día podemos profundizar más en ello.

Disfruta de tu día.

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