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Teletrabajo y tiempo de trabajo: las desconexiones que impidan la prestación de servicios ¿deben considerarse tiempo de trabajo?

Juan José Jiménez Remedios

Manager en el Área Laboral de CECA MAGÁN ABOGADOS

Capital Humano, Nº 366, Sección Relaciones laborales y prevención / Tribuna, , Wolters Kluwer

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La situación de crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19 ha propiciado importantes cambios en nuestro modelo productivo y empresarial, habiendo servido de impulso para el desarrollo de la digitalización de los puestos de trabajo y, sin duda, de impulso para una modalidad de prestación de servicios hasta entonces de uso casi residual, el teletrabajo o prestación de servicios a distancia.

Son numerosos los debates, a todos los niveles, lo que ha propiciado el impulso de esta modalidad de prestación de servicios, prácticamente huérfano de norma regulatoria hasta la publicación del reciente Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia, que parece haber sentado las bases del modelo, dejando cierto margen a la negociación colectiva para su desarrollo. No obstante, tratándose de una modalidad hasta la fecha, no usada implantada en demasía y, de una norma de reciente publicación, son escasos los pronunciamientos jurisprudenciales que hayan podido arrojar luz o perfilar aspectos de indudable importancia para la vida empresarial y su organización como: tiempo de trabajo; desconexión digital; registro de jornada etc.

Uno de los aspectos fundamentales que ha provocado mayor debate social y, a nivel interno, en el seno de las organizaciones empresariales, es el relativo al tiempo de trabajo siendo frecuente que se asocie el teletrabajo a la existencia de prolongaciones de jornada, dificultades en la desconexión digital aunque también, déficit de control de tiempos invertidos en la realización de tareas personales o domésticas que no debieran computar como tiempo de trabajo efectivo y, todo ello, pese a que la norma de referencia obliga a la implantación de sistemas de registro de jornada que acrediten —con garantía de fehaciencia— el inicio y finalización de la jornada, o de sistemas de desconexión digital.

Esta modalidad de prestación de servicios está indisolublemente asociada al uso de medios tecnológicos y de conexión digital que permitan el desarrollo, en remoto, de la actividad laboral, que como sabemos, y muy probablemente todos hemos sufrido alguna vez, generan ciertos inconvenientes cuando se producen fallos técnicos asociados o no a la mayor o menor pericia del usuario que bloquean los sistemas o cuando se producen problemas de conectividad o cobertura.

Se trata ésta de una circunstancia común que ha abierto debate jurídico ¿debe el teletrabajador recuperar el tiempo de trabajo perdido como consecuencia de problemas de conectividad, en el suministro de luz, o cualquier otro problema técnico que impida el desarrollo de la actividad laboral? La respuesta, la encontramos en reciente Sentencia de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional, de 10 de mayo de 2021, en la que se concluye que caso de producirse dentro de la jornada prestada en teletrabajo incidentes debidos a desconexiones que impidan la prestación, por ser imprescindibles para la misma, como cortes en el suministro de luz o conexión de internet, ajenos a las personas trabajadoras, la empresa debe computar el tiempo que dure aquél como tiempo efectivo de trabajo, sin que deban recuperar ese tiempo ni sufrir descuento alguno en sus retribuciones.

Ahora bien, el tribunal sentenciador alude a la necesidad de acreditar tanto (i) la existencia de tales problemas como (ii) su duración, pudiendo servirse las personas trabajadoras para ello de justificantes emitidos por la empresa suministradora de los servicios de que se trate sobre la existencia y duración de la incidencia. Todo ello, sobre la base de los siguientes argumentos:

  • 1. Porque si la caída del suministro eléctrico implica que los trabajadores presenciales en las oficinas no están obligados a prestar servicios en tanto dure la misma, no puede trasladarse obligación diferencial a los teletrabajadores por la misma circunstancia.
  • 2. Porque el principio de ajenidad en los medios implica que el defectuoso funcionamiento por causa no imputable a la persona trabajadora debe ser imputable al empleador que es quien tiene la obligación de proporcionar los medios al empleado para que realice su trabajo.
  • 3. Porque el hecho de que formalmente sea el trabajador o un tercero distinto del empleador el que haya concertado el contrato de suministro con la compañía eléctrica en los supuestos de teletrabajo no ha de implicar una exoneración por parte del empleador de su obligación de dar ocupación al empleado, y ello sin perjuicio de que la caída de suministro sea susceptible de operar —previa constatación por la Autoridad laboral— como fuerza mayor que suspenda el contrato de trabajo, o de las acciones que el empleador pueda ejecutar por este motivo frente al responsable del suministro por los gastos salariales que haya satisfecho por el defectuoso funcionamiento del mismo.

Si bien se trata de una Sentencia susceptible de recurso ante el Tribunal Supremo, que tendrá la oportunidad de confirmarla o revocarla, no es menos cierto que la coherencia y contundencia de los argumentos utilizados por la Audiencia Nacional, invitan a pensar que el criterio general, será el de computar como tiempo efectivo de trabajo, aquel en que no pueda prestarse servicios en modalidad de teletrabajo como consecuencia de problemas de conectividad, suministro o mal funcionamiento de los medios de trabajo no imputables a la persona teletrabajadora. Circunstancia que habrá de tenerse muy en cuenta en el seno de las organizaciones empresariales, toda vez que (i) los sistemas de registro de jornada que se hayan implementado no deberán reflejar descuento del tiempo de trabajo que no se realice actividad como consecuencia de estos problemas (ii) en función de la asiduidad con la que se produzcan estos inconvenientes o problemas en determinados colectivos, podrá tener un importante impacto en la productividad de las empresas, sobre todo si los problemas de conectividad de los teletrabajadores o problemas en los suministros se presentan con mayor frecuencias que los acontecidos en las oficinas.

Habrá que estar muy atentos a próximos pronunciamientos que puedan perfilar los criterios sobre el cómputo del tiempo de trabajo de los teletrabajadores y los problemas asociados al control y registro de jornada de los mismos.

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