El documento tardará unos segundos en cargarse. Espere, por favor.
Wolters Kluwer logo
2000 años liderando equipos

2000 años liderando equipos

  • 18-12-2020 |

    Mercedes de la Rosa

Ficha del Libro

Autor: Javier Fernández Aguado

Título: 2000 años liderando equipos

Edita: Kolima Books

Páginas: 637

Términos como interim management, balance scorecard o mapa de talento son habituales en organizaciones contemporáneas. «2000 años liderando equipos» detalla cómo esos y otros conceptos y metodologías, que algunos consideran de última generación, son implementados desde hace siglos. También brinda enseñanzas de los modelos de management más exitoso, procedentes de múltiples creaciones de la Iglesia católica, comenzando por el insuperable estilo de gestión de fundador.

El mejor modo de perfilar proyectos ganadores es examinar aciertos y errores de quienes nos han precedido. Este libro disecciona innumerables aprendizajes de dos milenios de experiencias directivas. Es la primera vez que se sitúa a esa institución universal, sus papas e iniciativas más relevantes, bajo el microscopio del management.

Hemos hablado con Javier Fernández Aguado, sobre este nuevo libro en el que trata de introducirnos en el fascinante mundo de mujeres y hombres que han liderado equipos con valor y destreza en entornos complejos.

Mercedes de la Rosa

Editora Jefe de Capital Humano

Pregunta.- Tras analizar los conceptos del management en organizaciones como Roma el partido nazi o los bolcheviques este libro profundiza en el trabajo de la Iglesia Católica ¿tiene elementos comunes?

Javier Fernández.- Las organizaciones están compuestas de personas y las claves antropológicas son semejantes. Dentro de cada uno se aloja un diablo y un ángel. Las estructuras orientadas al bien común facilitan que crezca el querubín; las instituciones perversas alimentan al leviatán. La Iglesia católica se propone corporativamente enseñar a hacer bien el bien. El entorno es relevante: ser decente en los partidos nazi o bolchevique es anómalo. Ser tunante en una cartuja es la excepción.

Veinte siglos de gestión documentada, en su mayor parte exitosa, merecen un análisis en profundidad. Hasta el momento no había sido realizado. Las enseñanzas aportadas en 2000 años liderando equipos son múltiples, aplicables y profundas.

P.- ¿Qué propone este libro?

JF.-2000 años liderando equipos aventura que más allá de la impronta espiritual específica de la Iglesia católica, existen elementos de management —selección de personas, nombramiento de directivos, definición de puestos, gestión de equipos, etc.— que podrían ser aplicados con éxito por muchas instituciones contemporáneas. Presuntas novedades presentadas con alharacas son reediciones de prácticas de la Iglesia desde hace siglos.

P.- En el libro comenta, efectivamente, que muchos conceptos que manejamos como «interim management» o «coaching» ya los empleaba la iglesia desde hace siglos ¿la gestión de ahora es lo mismo que se lleva haciendo 2000 años, pero con anglicismos?

JF.- Los anglicismos venden, aunque en ocasiones solo maquillan superficialidades. En otras, ponen sobre la mesa metodologías que han sido ampliamente experimentadas. Sólo por excepción presentan innovaciones. Recogí hace años en Proverbios para la empresa una expresión de ese libro de la Sabiduría escrito docenas de años antes del nacimiento de Cristo: nihil novum sub sole, nada hay nuevo bajo el sol. ¿Qué podríamos decir en pleno siglo XXI?

P.-¿Ocupa la empresa el lugar que tenía la iglesia en la vida de los ciudadanos como institución fundamental a la que acudir en caso de necesidad?

JF.- Instituciones económicas y religión son elementos relevantes en una sociedad libre. Sus objetivos son complementarios. Resulta imprescindible que los políticos respeten la libertad. En los últimos años, ésta se ve amenazada por populistas demagógicos, valga la redundancia. Ignorantes ambiciosos reeditan en su beneficio ideologías tan obsoletas como perversas. Este tema lo expuse con detalle en mis libros sobre los partidos bolchevique y nazi, que difícilmente podrían tener más semejanzas. En 2000 años liderando equipos aporto explicaciones adicionales. Es importante desplegar un sensato escudo social, pero no a costa de hurtar la libertad.

P.- ¿Qué supone eso, qué aspectos no debe dejar de cuidar?

JF.- Chesterton explicó que quien afirma no creer en Dios no es para no creer en nada, sino para creer en cualquier cosa. La presencia del más allá está presente en todas las civilizaciones y cualquier persona antes o después busca la explicación de su ser en el mundo. Solo los romos pueden aseverar, más allá de un puntual desahogo, que estamos aquí por casualidad. El core business de la Iglesia consiste en ofrecer, sea dicho con el máximo respeto, servicios de salvación para quienes desean encauzar sus deseos de infinito a través de sus instituciones. La Iglesia no debe suplantar a la empresa, ni las entidades mercantiles o financieras a la primera.

P.- Uno de los aspectos que destacan de la iglesia es su capacidad para generar compromiso. ¿cómo podemos trasladarlo a un momento en el que la relaciones se basan en proyectos a corto y no a largo plazo?

JF.- La fe es una realidad intangible que lleva a comportamientos personales definidos. En términos generales, el concepto de compromiso ha cambiado: no se cimienta en una rutinaria continuidad de asunciones precedentes, sino que reclama permanente actualización. Vivirlo en presente es característica de muchos miembros de la Iglesia sobre todo cuando se desenvuelven en entornos agnósticos.

P.- De los distintos episodios y personajes que elige de la iglesia ¿cuáles destacaría por ser los más innovadores y novedosos?

JF.- Los ejemplos serían innumerables. Los jesuitas, por ejemplo, supusieron en el siglo XVI un significativo paso adelante al abandonar el coro y la obligación de permanencia en el convento de incorporación. Muchos movimientos laicales del siglo XX, herederos de una tendencia que hinca sus raíces en el siglo I, han representado una revolución en el modo en el que los laicos establecen su relación con Dios. Instituciones como las creadas por el padre Poveda —las teresianas— o por el padre Kentenich —Schoenstatt— son sanamente provocadoras. Los mercedarios de Pedro Nolasco, en fin, supusieron, en el siglo XIII, un aldabonazo de creatividad, semejante a lo que está suponiendo en la actualidad Iesu Communio.

P.- ¿Alguno de ellos podría hacer un buen papel en la gestión actual de la propia institución?

JF.- Las organizaciones nacen pequeñas, con fuerte impulso. Pronto tienden a burocratizarse. De ahí que no solo sea importante el impulsor inicial, sino los reformadores y/o los intraemprendedores. Esa fue la labor asumida por santa Teresa de Jesús en la reforma del Carmelo. Sería altamente deseable que hoy en día algunas instituciones que parecen haber disipado el norte tras dilapidar, al menos en algunos aspectos, sus loables objetivos pudieran contar con el envite de sus fundadores. ¡Si san Francisco de Asís, san Ignacio de Loyola o san Alfonso María de Ligorio, por mencionar solo tres, levantasen la cabeza!

P.- Junto a los considerables aciertos de la Iglesia también concurren grandes errores a los que seguramente pocas organizaciones actuales fueran capaces de superar ¿cuáles destacaría? Y ¿cuáles siguen vigentes hoy?

JF.- Toda producción humana perfila limitaciones. En algunos casos puede faltar la visión estratégica. Un ejemplo fue el enfurruñamiento de Pío IX cuando la unificación de Italia hizo perder los territorios pontificios. Somos hijos de nuestra época. Realidades que en un momento pueden parecer aconsejables —por ejemplo, la Inquisición o las cruzadas— pasado el tiempo resultan cuasi abominables. Algo semejante sucederá cuando más adelante nuestros sucesores contemplen la frivolidad acrítica e inmoral con la que muchos han asumido el cambio climático o cuestiones tan nucleares como la eutanasia o la mal denominada interrupción del embarazo

P.- ¿Qué tendría que aprender la iglesia de organizaciones contemporáneas?

JF.- ¡Que a los directivos hay que formarlos! Ser buena persona, incluso alma de oración, no proporciona patente de corso en capacidades gerenciales. Sería conveniente que quienes fuesen convocados a ocupar puestos en la jerarquía recibieran formación profesional en management.

P.- ¿Qué organizaciones o instituciones diría que tienen algo que enseñar en el ámbito de la gestión de personas y organizaciones ahora?

JF.- La Iglesia católica fue durante la Edad Media un Silicón Valley: monasterios, catedrales y universidades fueron fuente y refugio de sabiduría. También en la actualidad, como a lo largo de todo su recorrido, la Iglesia sigue atrayendo a muchas de las mejores cabezas de cada época. Innumerables universidades de inspiración católica son punteras tanto en conocimiento como en tecnología. De transmitir lo negativo ya se encargan gacetilleros más preocupados por garrapatear improperios que por proporcionar luz a sus contemporáneos. Una gran asignatura pendiente de la Iglesia y de bastantes de sus instituciones es la comunicación para dar a conocer las obras extraordinariamente positivas que realizan.

PERFIL

Javier Fernández Aguado, director de la Cátedra de Management de Fundación «la Caixa» en el IE, es para muchos el referente de la ciencia del management (gobierno de personas y organizaciones) en lengua española. Entre otros reconocimientos, ha recibido el de Mejor Asesor de Alta Dirección y Conferenciante (Grupo Ejecutivos, 2015) o el Micro de oro a Mejor Conferenciante de Economía y Empresa (ECOFIN, 2016). Su pensamiento ha sido analizado en la obra Pensadores españoles universales (LEO) junto a otros nueve intelectuales como María Zambrano, Julián Marías o Laín Entralgo. En 2019, Álvaro Lozano coordinó el libro coral Liderar el cambio (LID), en el que 56 profesionales y académicos de 14 países profundizan en las aportaciones de Fernández Aguado. El pensador español acaba de publicar 2000 años liderando equipos (Kolima), un riguroso y entretenido estudio sobre los sistemas de gobierno aplicados por instituciones de la Iglesia católica a lo largo de XX siglos.

Fernández Aguado es colaborador de Capital Humano desde hace dos décadas.

Queremos saber tu opiniónNombreE-mail (no será publicado)ComentarioWolters Kluwer no se hace responsable de las opiniones vertidas en los comentarios. Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista.
Introduce el código que aparece en la imagencaptcha
Enviar